
Te copio unas palabras que me hicieron pensar, y que significan -una vez más- remarcar la misma idea que el Papa nos está repitiendo desde el comienzo de su pontificado. Las decía en la reciente Vigilia Pascual:
"Cuántas veces las relaciones entre personas, grupos y pueblos, están marcadas por el egoísmo, la injusticia, el odio, la violencia, en vez de estarlo por el amor. Son las llagas de la humanidad, abiertas y dolientes en todos los rincones del planeta, aunque a veces ignoradas e intencionadamente escondidas; llagas que desgarran el alma y el cuerpo de innumerables hermanos y hermanas nuestros. Éstas esperan obtener alivio y ser curadas por las llagas gloriosas del Señor resucitado" (...) "El acontecimiento sorprendente de la resurrección de Jesús es esencialmente un acontecimiento de amor: amor del Padre que entrega al Hijo para la salvación del mundo; amor del Hijo que se abandona en la voluntad del Padre por todos nosotros; amor del Espíritu que resucita a Jesús de entre los muertos con su cuerpo transfigurado. Y todavía más: amor del Padre que "vuelve a abrazar" al Hijo envolviéndolo en su gloria; amor del Hijo que con la fuerza del Espíritu vuelve al Padre revestido de nuestra humanidad transfigurada."
Si la Resurrección de Cristo es un acontecimiento de amor, ¿porqué no acabamos de darnos cuenta y siguen abiertas las llagas del dolor de la humanidad? Sinceramente, ¿no podríamos hacer algo más cada uno de nosotros? Respóndete tu mismo.
Un saludo.