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jueves, 4 de septiembre de 2008

Pasapalabra

Estos días estoy preparando un viaje a Lourdes con un grupo de sacerdotes amigos para acompañar al Papa en su estancia en esa ciudad. He dejado el blog parado por esta razón. Sólo querría hacerte un breve comentario de algo que ayer mismo escuché.
Estaba haciendo unas compras para el viaje en una gran superficie. A mi lado estaba una señora de edad "intermedia" que no acababa de decidirse en su compra. Junto a ella, la que parecía su hija iba de un sitio a otro mirando productos, y se alargaba en su elección. En un momento preciso, la buena mujer le dijo a su hija:
- Maricris, vámonos que no quiero perderme el "pasapalabra".
La verdad es que me hizo mucha gracia, la espontaneidad y sencillez de esta señora. Pero también, mientras regresaba a casa, fui pensando que estamos "enganchados" a tantas cosas que no tienen ninguna importancia y valor, y que esas ataduras nos hacen perder con frecuencia la visión de la realidad, las necesidades de los demás, los sufrimientos de quienes nos rodean, la pobreza en la que tanta gente vive, los problemas que día a día surgen a nuestro lado. Podemos pensar que mientras haya "pasapalabra" vivimos felices. Sólo te pido que aunque no pases del pasapalabra, escuches las palabras de quienes te piden una ayuda.
Un saludo

jueves, 8 de mayo de 2008

La Madre



¿Y tu en mayo, qué haces? A ver si esto te ayuda. Un saludo.

viernes, 15 de febrero de 2008

El recuerdo del silencio


Ya se que dos entradas en el mismo día después de tanto tiempo de no escribir, puede parecer excesivo, pero no me resisto, muy brevemente, a contarte la última experiencia que tuve hace unos días dando unos ejercicios a un grupito de jóvenes con ganas de rezar, y cada uno rezaba según lo entendía: leyendo, de rodillas, postrados, sentados, paseando, etc.

Me conmovió el silencio, la oración continua, la ganas de estar, así estar (de permanecer) sin prisas delante de Dios para mirarle y sentirse mirado, para preguntarle y obtener respuesta, aunque fuera en el silencio, y en ese silencio encontrar algo muy distinto de lo que el mundo hoy nos ofrece. Seguramente los y las asistentes hayan vuelto a encontrarse en su estudio o trabajo con el mundo que "tiene prisa" y no deja pensar, pero estoy seguro que, al menos, lo ven de otra manera, desde el silencio de quien deja que Dios entre en su alma.

¿Porqué no te animas estos días a probarlo, dedicando un tiempo a mirarle, o quizás haciendo unos ejercicios?

Un saludo

viernes, 18 de enero de 2008

Asombro y Sabiduría

La lechuza es el símbolo de la sabiduría. Así se representa a la diosa Atenea en la cultura griega. La sabia lechuza mira con sus grandes ojos, observa, calla, y, parece que comprende el sentido más profundo de los que ve.
En muchos relatos, la lechuza es quien da el consejo acertado, quien dirime en un juicio, quien tiene la última palabra, porque sabe, porque reflexiona, y porque su juicio siempre da confianza.
Es fácil darse cuenta que hoy nos falta el tiempo y la paz suficiente para reflexionar, escuchar, mirar, pensar, observar. Corremos, corremos y corremos. Todo es un vertigionoso camino que nunca acaba, y que no tiene tiempo para nada, que todo tiene que ser ya; nos falta la sabiduría para escuchar y observar, la paciencia para mirar.
Además, si añadimos a esto la capacidad de sufrir, la paciencia ante las contrariedad, el entender que aquel pequeño o gran sufrimiento no es simplemente una cruz insufrible, sino que es parte de nuestra vida, que enriquece nuestra existencia, y aceptamos ese dolor, nos iremos haciendo sabios, nos "asombraremos" ante el efecto que tiene el dolor, ante la madurez que da peso y contenido a nuestra vida.
Mi experiencia es que cuando uno sólo se mira a si mismo, se dedica a observarse, -en vulgar, sólo se mira el ombligo-, se agota de veras, se deprime y sólo vive para quejarse y amargar a los demás, además de vivir agotado y agotando. Como me decía hace años un universitario de 20 años -¡todo un hombre maduro!-, "mire, a mí lo que verdaderamente me agota, es mi propia imbecilidad!".
Cuánta sabiduría da el callar, escuchar, reflexionar y no tener miedo al sufrimiento. Uno aprende a darse cuenta de que en esta vida pocas cosas son importantes, y que podemos vivir y ser felices con mucho menos de lo que tenemos.
Un saludo y perdón por haber tardado tanto en volver al blog. Prometo ser más constante.

lunes, 22 de enero de 2007

El perdón

Seguimos con las miradas.
Seguramente tienes que mirar con lupa muchas cosas. Y estoy más que seguro que pocas veces has mirado con lupa dentro de ti. Hazlo. Sin miedo, pero no lo hagas solo para ver, y ya está, sino que es preferible que mires, comprendas, y quizás tengas que pedirLE perdón, y ya sabes que EL SIEMPRE PERDONA. A veces lo dificil es perdonarse uno mismo, y saber pedir perdón a los demás. Te recomiendo que no dejes de hacerlo a menudo, a diario si puedes. Y por supuesto daLe siempre las gracias a EL al comprender lo que veas en tu interior. No tengas miedo a ese perdón, tanto dado como recibido, que da mucha paz. Un saludo.