Estos días estoy preparando un viaje a Lourdes con un grupo de sacerdotes amigos para acompañar al Papa en su estancia en esa ciudad. He dejado el blog parado por esta razón. Sólo querría hacerte un breve comentario de algo que ayer mismo escuché.Estaba haciendo unas compras para el viaje en una gran superficie. A mi lado estaba una señora de edad "intermedia" que no acababa de decidirse en su compra. Junto a ella, la que parecía su hija iba de un sitio a otro mirando productos, y se alargaba en su elección. En un momento preciso, la buena mujer le dijo a su hija:
- Maricris, vámonos que no quiero perderme el "pasapalabra".
La verdad es que me hizo mucha gracia, la espontaneidad y sencillez de esta señora. Pero también, mientras regresaba a casa, fui pensando que estamos "enganchados" a tantas cosas que no tienen ninguna importancia y valor, y que esas ataduras nos hacen perder con frecuencia la visión de la realidad, las necesidades de los demás, los sufrimientos de quienes nos rodean, la pobreza en la que tanta gente vive, los problemas que día a día surgen a nuestro lado. Podemos pensar que mientras haya "pasapalabra" vivimos felices. Sólo te pido que aunque no pases del pasapalabra, escuches las palabras de quienes te piden una ayuda.
Un saludo

