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miércoles, 7 de abril de 2010

Proteger a los nuestros

Me parece que este vídeo es bastante aleccionador, y nos hace caer en la cuenta de lo que está al alcance de la mano de nuestros hijos si, como se dice coloquialmente, nos "chupamos el dedo", y no nos enteramos de lo que pasa a nuestro alrededor.
La educación en libertad no tiene nada que ver con el "carpe diem" de disfrutar de todo que el mundo nos ofrece. Un saludo.

viernes, 17 de abril de 2009

Me gustaría saber

Copio una carta que me acaba de llegar por la red, ya que me ha parecido que debo darle difusión. Son muchos los interrogantes, pero desde luego muchas más serán las preguntas y sufrimientos de quienes se sirvan de esa tremenda e injusta ley para llevar a cabo el mayor de los crímenes.

"Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres.
Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres.
Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella.
Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.
El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual.
Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado.
Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.
Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia.
Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé?
Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia.
Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada.
Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres.
Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto?
Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas".

Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.
Mariló Montero"



Un saludo y espero que te sirva al menos para pensar y rezar.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Lo relativo y lo bello

Hace ya bastantes años, tuve una larga conversación con un buen amigo mio sacerdote, bastante mayor que yo. Me encantaba hablar con él, porque era como escuchar la voz de la experiencia, un hermano mayor que te enseñaba sin ofender, desde la más profunda humildad.
Había pasado un año combatiendo el cáncer con un tratamiento de quimio bastante agresivo; quedó totalmente hecho añicos, pero contento, pues parecía que salía de aquello. Finalmente se le reprodujo unos meses más tarde, y se nos fue al cielo.
Recuerdo con frecuencia y emoción aquella conversación, especialmente porque me dijo:
"Mira, Javier, después de un año de idas y venidas, de momentos de esperanza y de pasar miedo, mucho miedo, he aprendido a relativizar todas las cosas. Me he dado cuenta de que en esta vida hay pocas cosas importantes, y pocas cosas que ciertamente nos puedan quitar la paz. He aprendido-era y es sacerdote en el cielo- que lo importante es lo que Dios hace en nosotros, lo que nos ama, y lo que espera de nosotros. Por ello, he llegado a la conclusión de que vida vale lo que yo sepa amarle a El."
En ese momento me quedé conmovido y parado, porque había dado en el calvo de la cuestión.
Seguro que a mi amiga enferma de ELA le ayuda este comentario.
Pero hay más.
Hoy he asistido en el cole donde trabajo a una charla deliciosa sobre la belleza y cómo, saber contemplarla es importante en nuestra formación, y en la de los alumnos. ¿Sabéis quien es la Belleza Suma? No hace falta que lo diga..., es evidente.
Pues pienso que la belleza de cada persona se encuentra principalmente en que sea capaz de reflejar la belleza de Dios. Mi amigo sacerdote me lo enseñó con su cuerpo consumido y su alma muy cerca de Lo importante. Era de esos que enseñaban sin imponer, enseñaban con la belleza de vida.
Un saludo.