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miércoles, 31 de julio de 2013

Optimismo

Al ver estos días las imágenes de la JMJ de Río me he llenado de un estusiasmo y un optimismo intenso.
No pude estar en Río (pero tengo la experiencia de un montón de JMJ a las que asistí), y he querido imaginarme el ambiente de esos días allí.
Tengo que decir que he tenido un corresponsal fabuloso que me ha ido mandando día a día, noticias y fotos por medio de WhatsApp. Se lo agradezco vivamente.
Estoy seguro -basta ver las caras y oir la impresiones-, de que el ambiente de alegria y optimismo era desbordante. No entiendo
una juventud triste (como decía San Josemaría un santo triste es un triste santo), ni a una juventud "envejecidamente vieja" por la espiral del hedonismo, las drogas, el sexo, la pereza, la tristeza..., me cuesta entender esto.
En Río se ha visto uan juventud alegre, optimista, entusiasmada, apasionada por Jesús, que sabe que tiene que hacer la experiencia de la Cruz para llegar a esa alegria.
Esa es la cara que debemos mostrar. Después de Río tenemos que llevar a los demás la alegría de tener a Jesús, el optimismo de la entrega sin condiciones, el amor sonriente (y hasta divertido) de tener la Cruz de Cristo.

domingo, 19 de mayo de 2013

Domingo

Hoy acaba la Pascua. El domingo de Pentecostés cierra el tiempo litúrgico de la Pascua.
Esta mañana he podido ayudar a un muy buen amigo sacerdote que los domingos -como todos los sacerdotes- tiene muchísimo trabajo. Estuve atendiendo a quien lo necesitaba en el confesonario (por cierto que siguen existiendo los confesonarios y la confesión, por si alguien pensó que los habían quitado), en las dos misas que celebró.
Gracias a Dios pude atender a mucha gente.
Te aseguro -estoy convencido- que si acudieramos más frecuentemente a la confesión, gastaríamos menos tiempo en psiquiatras (no quiero decir que no sean necesarios los psiquiatras), pero muchos de nuestros problemas se resolverían pidiendo perdón.
No nos podemos imaginar la paz y el gozo que da recibir y sentir la Misericordia de Dios.
Pues al terminar la mañana cansado, sólo me vino a la cabeza un pensamiento: ¡gracias Señor por el don del sacerdocio! ¡Gracias porque me has dado la posibilidad de ser instrumento -eso sí, muy limitado- de tu Gracia.
No dejes de pasar por el confesonario. Te -nos- vendrá muy bien.
Un saludo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El acordeón

Con frecuencia, debajo de la ventana donde paso bastantes tardes, se sienta a pedir un buen hombre con su mujer que nos ameniza a toda la calle con su acordeón.
No sé con certeza si los viandantes le dejarán o no algo de su "calderilla", pero sí que puedo asegurar que mi buen amigo del acordeón, nos alegra las tardes con sus melodías "de ahora y de siempre", pero hermosas. Puedo escuchar cada tarde música clásica, rock, y de vez en cuando boleros, sevillanas, música ligera, y sobre todo, pasodobles.
Realmente vale la pena escucharle, pues lo hace bien, incluso amortigua el ruido de los coches y de las obras cercanas, pues la ciudad -como tantas otras- está llena de zanjas.
La verdad es que es estupendo que haya personas que saben hacer la vida agradable a los demás, aunque sea por una cuestión de supervivencia y poder comer. Pero es muy bueno convivir a quienes se han propuesto reír y hacer reír, sonreír y hacer disfrutar a los demás, etc.
Se agradece mucho -muchísimo diría- tener al lado caras sonrientes, personas que no se quejan por todo, y que saben esconder sus pequeños o grandes problemas, y no hacer participes a los demás de sus amarguras.
Ojalá seamos tu y yo de esas personas, y sepamos "disimular" nuestras caras serias y nuestros "grandes problemas", para hacer felices a los demás. Como decía un buen sacerdote recientemente fallecido: "Siempre alegres, para hacer felices a los demás".
Un saludo.

domingo, 18 de octubre de 2009

El espectáculo más maravilloso II

El espectáculo más maravilloso

Sencillamente conmovedor. Vale la pena que tengas un poco de paciencia y veas los dos vídeos de Eduardo Verástegui. Pude "perder" ayer unos minutos, después de ver parte la "manifa" de Madrid capital de la vida, pues me fue imposible ir, y la verdad es que me conmoví al ver estos videos. A ver qué comentas. Un saludo.
(Si no puedes ver en tu ordenador desde el blog, pincha en youtube e intenta verlo pues vale la pena)

domingo, 4 de octubre de 2009

Do, re, mi

Llevais razón. Tengo el blog olvidado. Voy a ver si le doy vida o qué hago. Este comienzo de curso está siendo complicado. De momento ten paciencia y mira este video. De verdad que vale la pena, porque anima "mogollón. Un saludo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

25 años

Siento tener el blog más que parado. Ya perdonareis, pero está siendo un mes de mayo llenito de actividades, y no me he podido sentar. He seguido los comentarios de los anteriores temas, y poco os he podido decir. Prometo revitalizar y seguir comentando asuntos que os interesen
Sólo quiero pediros que me acompañéis en mi acción de gracias, pues el domingo próximo día 31 de mayo (Pentecostés) cumplo 25 años de sacerdocio, y para mí lo importante de estos días es sólo dar gracias a Dios por todo lo que ha hecho conmigo en estos años. Tengo una enorme alegría, nos ordenamos 30 diáconos aquel 31 de mayo de 1984 en Roma por el Papa Juan Pablo II (¡cuántas gracias a Dios debo dar por haber sido ordenado por este Papa que fue un regalo de Dios a la Iglesia!), y todos seguimos en nuestro sacerdocio fieles a nuestra vocación. Hemos conectado todos por vía e.mail y ha sido una enorme alegría volver a hablar con todos ellos. Gracias por vuestras oraciones, y sólo os pido eso: oración para seguir en la brecha de mi vocación, el mejor regalo que Dios me ha hecho.
Un saludo

domingo, 12 de abril de 2009

¡Feliz Pascua!

Los cristianos en oriente cuando llega la Pascua se saludan por la calle de una manera preciosa (por ejemplo en Rusia):
- ¡Jristos Baskries!
- ¡Baistinu Baskries!

- ¡Cristo ha resucitado!
- ¡Verdaderamente ha resucitado!

Me gusta recordar este detalle porque pienso que es una manifestación más de que no se ha perdido el sentido cristiano entre nuestra gentes.

Estos días he dejado de lado el blog porque la semana Santa ha estado llena. Hice los Oficios en unas aldeas cercanas a donde vivo, y me conmoví al ver cómo aquellas buenas gentes vivían la liturgia. Quizás con pocos medios, y con unas tradiciones que a lo largo de los siglos han podido quedar, al parecer de algunos, obsoletas. Pero os aseguro que a mi me impresionó ver, por ejemplo, a aquéllas gentes que el viernes santo con sus velas encendidas pasaban a venerar la cruz del Señor con cariño inmenso. El Cristo era antiguo, y está realmente estropeado, pero le tienen un amor desbordante a su Cristo. A muchos de ellos (mujeres y hombres) se les saltaban alguna que otra lagrimilla.

Parece que la fe se pierde, que la sociedad ha dado la espalda a Dios, y algo de verdad hay en esto, pero os aseguro que hay que ir a esas buenas gentes, ver la fe que mantienen sin demasiadas especulaciones teológicas tanta gentes, que tienen claro que sin Dios no hay vida, sin esas manifestaciones que llenan sus vidas no viven. Han llenado de signos religiosos y de detalles de amor sus jornadas, y es muy grato comprobar que los hijos también lo aprenden, y los nietos.

Pienso que debemos llenarnos de esperanza ante lo que nos viene encima, Cristo ha resucitado, y la vida pudo más que la muerte. Os repito con Juan Pablo II: ¡¡no tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo!!

He visto a hombres recios que rezaban ante el Monumento, a mujeres que besaban con amor la madera rota de los pies de un Cristo antiguo, a niños que tenían que ser levantados por sus padres para llegar a besar el crucifijo, a familias enteras estar de pie durante las largas ceremonias, y muchos jóvenes que han vivido la Semana Santa conscientes de lo que hacían. No todos están en el botellón, hay muchos que siguen creyendo porque lo ven en sus padres, en sus abuelos, en amigos.

Verdaderamente Cristo ha resucitado. Espero que vivamos de esa Verdad.

Un saludo.

martes, 31 de marzo de 2009

Testimonio de Carlota Ruiz de Dulanto

Perdonad que siga con los vídeos, pero me lo he encontrado hoy y me he conmovido tanto que no podía dejar de comunicarlo. Os animo, otra vez, a que tengáis paciencia y lo veáis entero, vale la pena. Hay otros 3 ó 4 vídeos del mismo programa. Pido que haya mucha gente como Carlota, tan fuertes y sobrenaturales. Un saludo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Estás aqui para ser feliz

Me ha parecido acertadísimo el mensaje que esta nueva campaña de Coca Cola acaba de hacer. No es que sea partidario de Coca Cola o Pepsi Cola, ni pretendo hacer propaganda de ninguna de la dos, pero me quedo con el mensaje: "Estas aquí para ser feliz".
Realmente ¿para qué estamos sino para ser felices y hacer felices a los demás. Pienso que si no vivimos con esta idea, no vale demasiado la pena vivir. Cuando vivo sólo para ser feliz YO, acabo siendo un infeliz de tomo y lomo. Recuerdo el título de un buen libro que leí hace ya muchos años, y que recogía un montón de bonitas historias con moraleja, y que en su día me hizo mucho bien: "Siempre alegres, para hacer felices a los demás".

Otro tema es qué entendemos por felicidad, pues hay muchos conceptos distintos. Pero esto lo tocaré en el siguiente post. Perdón por haber tardado tanto en dar señales de vida, y un saludo a todos los lectores.

jueves, 1 de enero de 2009

Consumo, ergo sum

Feliz año nuevo a todos los participantes de este blog. Comenzamos un año. Me gustaría ser en este año muy positivo y esperanzador, sin cerrar los ojos a la realidad, pero mirando todo lo que tenemos alrededor con realismo y optimismo. Gracias por todo lo que decís y aportáis.
Hace uno días iba de compras , mal que me pese, porque también tenía que hacer unos regalillos de Reyes a un montón de sacerdotes amigos mios, bien majos. Me encontré de pronto con una pared en la que estaba escrita la siguiente pintada "Consumo, ergo sum".

Me hizo gracia y me hizo pensar, precisamente porque era lo que yo estaba haciendo en ese momento, consumir, o mejor dicho comprar esos regalos; no me quedé con remordimiento de conciencia, porque me daba cuenta de que esos sacerdotes necesitan también ser queridos con un pequeño detalle; pero me hizo pensar.

Tenemos que vivir este año llenos de optimismo y de alegría, ante la crisis y lo que se nos viene encima. No sólo afrontarlo con serenidad, sino con paz y con fortaleza, pero siempre con una sonrisa en la boca ante el día a día. No vale la pena vivirlo de otra manera, también porque los demás necesitan vernos contentos y sonrientes, y es verdaderamente una forma de vivir la caridad.
Piensa entonces que cualquier cosa que hagas por los demás valdrá la pena, aunque te suponga esfuerzo, te gastes unos euros o dolares, y te quite el tiempo que no tienes.
Un saludo.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Verdadera valentía

Ayer recibí este testimonio que te copio íntegro de una persona a la que conozco mucho y quiero más. Ha sido una valiente..., pero lo verdaderamente heroico es que lo ha llevado con tal naturalidad que ha sabido ver en todo momento la mano de Dios, y un verdadero regalo en la criatura que Dios le daba, y El mismo se la quitaba. Y es que lo hijos no son un derecho, sino que son un regalo de Dios, a El pertenecen, y con frecuencia Dios los pide. Aquí te lo dejo:

"Soy una de esas mujeres a las que su ginecólogo comunica la malformación del hijo que espera con ilusión. Sólo las que hemos pasado por esto sabemos lo duro que resulta escuchar que tu hija padece una lesión cerebral y que morirá nada más nacer o incluso antes. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso, ya que éramos muy conscientes de que el mayor tiempo con ella sería el que estuviese dentro de mí. Nuestra hija nació rodeada de cariño y vivió, sin sufrir, apenas 2 horas en mis brazos y los de su padre. Aunque fue triste y muy duro, vivimos esa dolorosa separación con la serenidad y el orgullo de haberle dado todo nuestro amor, como a cualquier otro hijo. Han pasado ya ocho meses y hemos aprendido a vivir sin ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Ante el diagnóstico de una malformación en el hijo.
Comprendo vuestro difícil momento: acaban de comunicaros la malformación del hijo que esperáis. Se os viene el mundo encima. ¡Tantas ilusiones truncadas en un segundo! Nosotros sabemos lo que se siente porque acabamos de pasar por ello. El ginecólogo os habrá explicado que en este caso el aborto está permitido hasta las 22 semanas de gestación. Quizá dudáis. Puede que algunos familiares, amigos o compañeros de trabajo os den sus consejos. Yo no quiero dar consejos. Sólo quiero contaros nuestra experiencia.
Hace un año una ecografía rutinaria revelaba que nuestra hija María tenía una lesión cerebral incompatible con la vida. Nos resulta difícil describir como nos sentimos en ese instante. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Éramos muy conscientes de que el mayor tiempo que iba a pasar con ella sería el que estuviese dentro de mí. No puedo negar que para mi fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso: noches sin dormir, lloros que no puedes controlar y, sobre todo, la incertidumbre de qué pasará: ¿llegará a nacer?, ¿cómo será?, ¿vivirá segundos, minutos, quizás horas?... Saboreé cada patada y cada momento que pasamos juntas, le conté cosas de su padre y sus hermanos, de su familia, le canté y hasta le leí cuentos antes de dormir.

Nuestra hija nació a los ocho meses de gestación, pesó 2.300 y vivió apenas dos horas en mis brazos y los de su padre. Se fue rodeada de todos sus seres queridos, con la ropa que con tanto amor, puntada tras puntada, lágrima tras lágrima, le habían tejido sus abuelas.

Al recordarlo os aseguro que fueron dos de las horas más felices e intensas de nuestra vida. A pesar de la tristeza de perder a un ser tan querido y deseado, nos ha merecido la pena vivirlas. Ahora hemos aprendido a vivir si ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Porque sé que es duro, comprendo a quienes optan por el aborto. Como no elegí esa opción, no puedo contar lo que se siente en esas circunstancias. Luis y yo optamos por querer a María como a cualquiera de nuestros hijos. Aunque fue triste, vivimos esa dolorosa separación con serenidad y conciencia de haberle dado amor hasta su último aliento."
Unos meses antes también comentó:
"No hemos permitido que ningún facultativo nos plantease la opción del aborto terapéutico tan recomendado para estos casos. María es y será tan hija nuestra como las demás e intentamos saborear cada momento de los que estamos pasando con ella.
Varias personas nos han dicho personalmente que hemos tomado una decisión heroica pero a mi me gusta responderles que no; en una decisión hay varias opciones y hay una duda y nosotros no nos hemos planteado en ningún momento ninguna otra posibilidad para María sino que nos acompañe hasta su ocaso natural y aunque somos personas de fe y esto nos está ayudando mucho, creo que no es sólo una cuestión de fe sino de AMOR con mayúsculas a la criatura que hemos engendrado."
Me parece que no necesita comentario. Leelo en silencio y saca tus consecuencias.
Un saludo

miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Y tú, te confiesas?

Perdona que hoy ponga dos entradas, ya se que no es lo mejor, pero es que hoy he vuelto a hacer la experiencia, y te lo recomiendo.
Me ha ayudado de tal manera, que no quiero dejar de expresarte mi alegría y mi paz, porque después de una confesión, recibida la Misericordia de Dios, vale la pena expresarlo, gritarlo, ¡cantarlo! si fuera necesario. Si tienes la oportunidad, de verdad, no la dejes pasar.
Quizás te parezca trasnochado, incluso estresante, o es posible que llegues a pensar que es traumatizante..., pero me imagino que puede ser porque hace tiempo que no lo pruebas, o por alguna mala experiencia. Te aseguro, repito, que vale la pena. Hace unos días, vi la cara radiante de una persona que después de experimentarlo, de recibir la Gracia, sólo podía dar las gracias al sacerdote que la atendió, mejor dicho, al mismo Dios que la perdonó. Un saludo