Mostrando entradas con la etiqueta Pulchrum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pulchrum. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de agosto de 2013

La Virgen Dormida

Tengo un gran cariño y admiración por la Hermanas de Belén y de la Asunción de la Virgen a las que conozco desde hace años. He estado en su Monasterio de Villanueva de Sigena multitud de veces, celebrando las Vísperas, la Eucaristía, escuchando su canto litúrgico, incluso dirigiendo a alguna de las chicas que alli entraron, porque el Señor las llevó a ese desierto de oración y de Amor.
Soy un enamorado de las imagenería que confeccionan, en especial los Belenes -de hecho he puesto varios Belenes de Sigena por donde he pasado-, porque me parecen llenos de ternura y que ayudan muchisimo a hacer oración.
Pero no había visto esta Dormición de la Virgen hasta ahora y me parece de una belleza indescriptible..., no se si tiene un valor grande de perfección y de arte, pero pienso que cada figura y la composición manifiestan que están hechos en un clima de oración, y de delicadeza impresionantes
. A mí me ha servido para hacer oración preparando esa Solemnidad de la Virgen, y quería compartirlo.
Un saludo.

martes, 10 de noviembre de 2009

La belleza de Dios

Aristides Artal es un buen pintor. Conozco a sus padres, y a él también he tenido ocasión de conocerle. Sólo quiero que veas su blog en el que ha puesto muchos de sus cuadros. A mi parecer reflejan bien, aunque sea parcialmente porque sólo en el Cielo lo veremos, la belleza de Dios, o al menos, cómo nos la imaginamos. Te pongo un enlace con su blog (pincha en su nombre), y el cuadro que ves es suyo (los primeros pasos de Dios) ¡encantador! Un saludo.
En su blog encontrarás un enlace con el blog de Fernando Artal (padre de Arístides).

viernes, 15 de agosto de 2008

La más hermosa

Dice la Sagrada Escritura y la Liturgia que Jesús es el más Hermoso de los hombres. Me parece normal decir que María es la más Hermosa de las mujeres.
Madre del Amor Hermoso es una de los nombres que más me gustan de la Virgen. Hoy es 15 de agosto, en todos los rincones veneramos, rezamos y cantamos a María. Hoy he podido rezar delante de una imagen de la Virgen del Rosario realmente preciosa.
Le he pedido que nuestros amores sean limpios, hermosos, que reflejen la belleza de Dios y de su Madre. Cuando convertimos el amor en un lugar de egoísmo lo afeamos y envilecemos. También le he pedido a Ella por ti.
Un saludo.

jueves, 26 de junio de 2008

Cuando calienta el Sol


Ya hemos alcanzado el 21 de junio, que según los expertos comienza el verano. No se si el tiempo nos dice lo mismo, pero en verano estamos.
Siempre me acuerdo de las canciones de verano…, las que se cantaban más o sonaban más en ese tiempo: “cuando calienta el sol”, “Eva Maria se fue”, “Maria Isabel”, “Aquí no hay playa”, “Opá, yo viazé un corrá”, etc. Es como si despertáramos del letargo del invierno, y la gente saliese de sus “cuevas” para lanzarse a la calle, a las playas –que llenamos-, a las piscinas, al monte, etc., al margen de lo que hemos vivido hasta ese momento.
Por otra parte, basta salir a la calle para comprobar como combatimos el calor: arrimándonos a las sombras, degustando helados, pasando el día en la playa, o en las piscinas, accionando el aire acondicionado en casas y coches, etc., y también quitándonos toda la ropa que podemos, porque molesta.
Me sorprende, pero parece que esta ultima es la mejor manera, al margen de eso de lo que hablaban nuestras abuelas, pero que sigue en pie, y que ¿te acuerdas?, llamábamos, pudor.

Hace poco leía en un artículo escrito por Blanca Castilla las siguientes ideas:

Pienso que el pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente pública. El pudor acompaña siempre a la persona y su desaparición comporta una disminución de la personalidad. La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización y la masificación.

Cuando se habla de pudor, aunque salvaguarda todos los aspectos de la intimidad, se suele entender generalmente pudor sexual, que es quizá su sentido más característico o el más atacado. Se trata de una actitud de disimular u ocultar los órganos que determinan el sexo, sobre todo, frente al otro sexo. El pudor del cuerpo se manifiesta cubriendo la desnudez. El modo de cubrirlo obedece a criterios culturales. A veces el vestido puede ponerlos más en evidencia. Lo común a todas las culturas es la tendencia a ocultar los valores sexuales, en la medida en que constituyen en la conciencia un “objeto de placer”.

El pudor es la necesidad de impedir que el otro reaccione ante el cuerpo de una manera incompatible con el valor de la persona. Dicho con otras palabras el pudor es la salvaguarda de la intimidad. La intimidad es una característica del hombre como ser personal. Es más, la intimidad en último término es la persona misma. Ser persona, desde el punto de vista filosófico, consiste, a diferencia de las demás realidades del cosmos, en tener el propio acto de ser en propiedad. Por eso se ha podido describir a la persona como «alguien delante de Dios y para siempre».

La persona está constituida por un núcleo interior del cual nacen sus acciones, del cual ella es propietaria, y nadie más (excepto Dios) tiene derecho de propiedad sobre ella. La persona es dueña de sí, tiene derecho a la autodeterminación, y nadie puede poseerla a menos que se entregue. Ahí radica su dignidad.

Presentarse como personas. Tener en cuenta la psicología del sexo contrario para guardar lo que el otro puede deformar. Presentarse como imagen de Dios y dejar que ella brille en nosotros, agradando y elevando conjuntamente.

Se puede y se debe atraer sin despertar los “instintos” de los demás, que les dificultan reaccionar como personas ante las personas.

Ojala sepamos ver a los demás con los ojos limpios de quien descubre detrás de la elegancia, la belleza de Dios en nosotros, el reflejo de Quien nos ha creado.

Perdona que me haya alargado en este artículo, pero me interesaba reflexionar contigo acerca de este tema. Un saludo

viernes, 16 de marzo de 2007

Belleza y cutrez

"La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda." Saavedra Fajardo

Desde siempre hemos dado mucha importancia a la belleza (
pulchrum decían los clásicos), precisamente porque lo atrayente, lo bello nos gusta, entra por los ojos y colma el corazón.
Ponemos mucho empeño y tiempo en estar guapas, guapos; “gente guapa” se dice al hablar de modelos a los que quisiéramos parecernos. Hablamos de las top model, de actrices y actores de moda, de “las y los celebrity” que aparecen en revistas, paginas web, etc.

Los jóvenes se empeñan en mostrar su belleza juvenil “destapando” lo más íntimo, y olvidando aquello del pudor, que ya no se lleva y suena a rancio; los viejos se afanan en “tapar” su ancianidad persiguiendo una belleza corporal acabada, pretendiendo no pasar de los treinta, y consiguiendo sólo ser y estar “ridículos”.

Anhelamos la belleza, sentirnos atrayentes (tanto ellas como ellos), gustar con las formas de nuestro cuerpo, con la forma de vestir, con la conversación, con el modo de comportarnos…, con los gestos, con la sonrisa, etc.
Vaya por delante que es muy noble buscar una belleza corporal y razonable que atraiga, pues no somos sólo alma, y tenemos el deber de cuidar el cuerpo que es obra del Creador, y don precioso que nos ha entregado.

Pero me pregunto, ¿realmente es esa la verdadera belleza?, ¿no se acaba siendo un auténtico “cutre” de querer ser demasiado bello, demasiado guapo? Da la impresión de que
nos pasamos varios pueblos en eso de “estar guapos”.
“La belleza del cuerpo es viajero que pasa”
, y realmente, nos pese o no, así es. La belleza que queda, la que atrae, es esa que no parece estar, que va por dentro –a veces muy por dentro-, pero que se intuye en la mirada de amor, en los detalles de servicio, en la sonrisa sincera y limpia, en el perdón y el olvido de la ofensa, en vivir para los demás, en el silencio profundo de un amor sacrificado (siempre me acuerdo de la belleza del corazón de la Madre Teresa), en la caricia y el beso que manifiestan un amor limpio y sincero, etc., realmente todo eso, y tantas cosas más –que hoy echamos en falta-, sí que son verdadera belleza.
El problema es que hemos caído fácilmente en lo cutre, buscando una pobre belleza que se queda sólo en la búsqueda de un atractivo corporal y, con frecuencia sensual que acaba por gastarnos y consumirnos, se acaba pronto, y envejece sin dejar poso ni amor verdadero. Acabo, pero lo hago con esta otra frase que leí hace unos días. Un saludo.

"El que no lleva la belleza dentro del alma no la encontrará en ninguna parte." Noel Clarasó