
No se si ha sido un sueño o una escena real, el caso es que la sensación que tuve fue de satisfacción y de asombro, porque no entendía que una criatura tan pequeña pudiera pensar y actuar de esa manera.
Fue un gesto, un detalle, pero lo suficiente para ver que aquello no era algo propio, sino que ahí actuaba algo distinto, yo diría “mágico”.
Estábamos comiendo. La conversación era amena y divertida. Como estábamos unas 12 personas no era una conversación, sino muchas. En algún momento era difícil escuchar, entenderse. Mi madre procuraba atender a todos: a este le falta el pan, aquel ha terminado ya el primer plato, a una de mis sobrina pequeñas no le gustaba la comida y era difícil hacerle comer, etc. Algún grito que otro, etc…, en fin, una comida normal de familia, con “sus más y sus menos”. En un momento preciso mi madre dijo algo como:
- Javi (mi sobrino) pásame la ensalada.
Javi está en la edad del pavo, y se entera de lo que puede, más bien de poco, pero que conste que hace esfuerzos. La voz de mi madre apenas se oyó. Pienso que nadie se enteró, probablemente por el ruido de las conversaciones.
En ese momento me percaté de como una de las hermanas de Javi (una de las más pequeñas), Chus se levantó y fue a la cocina a por más ensalada y se le trajo, como pudo, a mi madre. Chus tiene 5 años, ya es “mayor” pero todavía no puede con una fuente de ensalada. La escena pasó prácticamente desapercibida. A Chus no le gustaba la comida (es una niña normal) y le estaba costando comer, pero “se dio cuenta” de la necesidad de su abuela, de que nadie la escuchaba, y de cómo su hermano no se había enterado, o no quiso enterarse. A ella no fue dirigida la petición, pero la captó en su alma de niña y reaccionó haciendo un pequeño acto de servicio. Mi madre le dio un sonoro beso de agradecimiento.
Seguramente no tiene más importancia, y es muy probable que hayas visto algo parecido muchas veces, pero a mi me hizo pensar
Chus no tiene uso razón, pero tiene a Dios en su alma. Y Dios actúa, si le dejamos. En especial nos ayuda a ver a los demás, a mirar las necesidades de los demás. La acción de Dios Uno y Trino en el alma se manifiesta, entre otras cosas, en las relaciones de amor, así leía hace unos días:
“La contemplación de la Trinidad puede tener un precioso impacto en nuestra vida humana. (…)La felicidad y la infelicidad en la tierra dependen en gran medida, lo sabemos, de la calidad de nuestras relaciones. La Trinidad nos revela el secreto para tener relaciones bellas. Lo que hace bella, libre y gratificante una relación es el amor en sus diferentes expresiones. Aquí se ve cuán importante es que se contemple a Dios ante todo como amor, no como poder: el amor dona, el poder domina. Lo que envenena una relación es querer dominar al otro, poseerle, instrumentalizarlo, en vez de acogerle y entregarse.”
Y es realmente cierto que Dios, casi sin enterarnos nos empuja, nos ayuda, nos hace reaccionar, y nos muestra la necesidad del otro. El cómo actuemos depende de nuestra disposición interior, de la calidad de nuestro corazón, y de la gracia de Dios en nosotros.
Chus tiene un corazón fantástico, y se le nota hasta en la cara y en su sonrisa. Javi es como su padre: divertido, deportista, amable. Como todo chaval de 14 años “tiene un pavo subido” (así dice su hermana mayor), pero un pavo que pronto estará maduro. Estoy seguro.
Un saludo.