
¡Qué importante es hacerse niño! quiero decir: pedir como piden los niños, rogar como ellos lo hacen, tener fe como sólo ellos saben tenerla. Ver a mi sobrina-nieta Sofía que no llega a los dos meses, comportarse haciendo lo único que sabe: llorar y dormir; comprobar como Pablo, María, Carmen, Isabelita, Jorge, Blanca, Almudena que entre todos no llegan a 15 años (entre 0 y 6 años todos ellos), sólo saben comportarse cómo niños: sin darse importancia, confiando en sus padres, agradeciendo el cariño y cuidado con que se les trata, etc., es una verdadera delicia.
Y me preguntaba ¿por qué no soy capaz de vivir yo así? o si quieres, ¿por qué no somos como niños o nos comportamos como niños delante de Dios, y delante de los demás (no me refiero a ser "niñoides")? Me parece que nos damos demasiada importancia, y damos muchísima importancia a cosas que no la tienen. Ya sabes..., la sencillez del niño. Un saludo