Estos días he vuelto a reflexionar sobre el verdadero sentido de la Cuaresma, "tiempo de gracia", pero no tiempo de tristeza, ni de una visión negativa de la vida, como si lo único importante de estos días fuera la penitencia, o como si la fe sólo hiciera hincapié en el sacrificio y la mortificación.viernes, 15 de febrero de 2008
Cuaresma y Conversión
Estos días he vuelto a reflexionar sobre el verdadero sentido de la Cuaresma, "tiempo de gracia", pero no tiempo de tristeza, ni de una visión negativa de la vida, como si lo único importante de estos días fuera la penitencia, o como si la fe sólo hiciera hincapié en el sacrificio y la mortificación.viernes, 18 de enero de 2008
Asombro y Sabiduría
La lechuza es el símbolo de la sabiduría. Así se representa a la diosa Atenea en la cultura griega. La sabia lechuza mira con sus grandes ojos, observa, calla, y, parece que comprende el sentido más profundo de los que ve.En muchos relatos, la lechuza es quien da el consejo acertado, quien dirime en un juicio, quien tiene la última palabra, porque sabe, porque reflexiona, y porque su juicio siempre da confianza.
Es fácil darse cuenta que hoy nos falta el tiempo y la paz suficiente para reflexionar, escuchar, mirar, pensar, observar. Corremos, corremos y corremos. Todo es un vertigionoso camino que nunca acaba, y que no tiene tiempo para nada, que todo tiene que ser ya; nos falta la sabiduría para escuchar y observar, la paciencia para mirar.
Además, si añadimos a esto la capacidad de sufrir, la paciencia ante las contrariedad, el entender que aquel pequeño o gran sufrimiento no es simplemente una cruz insufrible, sino que es parte de nuestra vida, que enriquece nuestra existencia, y aceptamos ese dolor, nos iremos haciendo sabios, nos "asombraremos" ante el efecto que tiene el dolor, ante la madurez que da peso y contenido a nuestra vida.
Mi experiencia es que cuando uno sólo se mira a si mismo, se dedica a observarse, -en vulgar, sólo se mira el ombligo-, se agota de veras, se deprime y sólo vive para quejarse y amargar a los demás, además de vivir agotado y agotando. Como me decía hace años un universitario de 20 años -¡todo un hombre maduro!-, "mire, a mí lo que verdaderamente me agota, es mi propia imbecilidad!".
Cuánta sabiduría da el callar, escuchar, reflexionar y no tener miedo al sufrimiento. Uno aprende a darse cuenta de que en esta vida pocas cosas son importantes, y que podemos vivir y ser felices con mucho menos de lo que tenemos.
Un saludo y perdón por haber tardado tanto en volver al blog. Prometo ser más constante.
jueves, 13 de diciembre de 2007
Santa Navidad

Hace unos días tuve la fortuna de participar en una celebración de Adviento que me conmovió, en especial por los cantos y todos los signos que hablaban de la cercanía de Dios. En otra ocasión te lo contaré más despacio.
Me sirvió mucho para esa celebración, leer y meditar las siguientes palabras que copio por si te ayudan. Espero que te sirvan para ir vamos preparándote para esa celebración, que debería remover y cambiar nuestros corazones.
“Un profundo silencio lo envolvía todo, y en el preciso momento de la medianoche, tu Palabra Omnipotente vino desde el trono real de lo cielos”.
En el silencio que envuelve al hombre y al universo, en aquella oscuridad de frío y soledad que todo lo llenaba, hizo su entrada tu Palabra redentora.
Los antiguos Padres, Profetas, Jueces y Reyes, cientos de Santos hombres que esperaban en el silencio este momento y suspiraban por la llegada de la Plenitud de la obra redentora, asisten en una tensión expectante al estallido de la Luz en una pobre cueva de Belén.
Serenamente, en silencio, sin que nada ni nadie fuera consciente, excepto unos elegidos por su sencillez y humildad, la Luz se hizo visible. Una estrella lo indicó, pero sólo la vieron en la noche silenciosa, unos Sabios de corazón sencillo y humilde.
Unos Pastores oyeron Gloria, y se extasiaron ante el primer villancico angélico, de forma que aquella armónica sinfonía tocó sus corazones generosos, y se encaminaron hacia el Amor hecho Hombre, convirtiéndose en los primeros apóstoles de
El mundo dormía su monótona rutina y vulgarmente incidía en su pecado, sin enterarse ni entender que, en el silencio, la Luz acampó entre nosotros.
Y el mundo no quiso recibirla, se negó a abrir lo ojos para ver la Luz, y ni siquiera le hizo un sitio en la posada; el mundo siguió en su silenciosa sordera llena de monotonía.
La Luz entró en el umbral de lo caduco y de la Historia, y es que “el Amor hace cosas así”, no hay mejor explicación que ésa para acercarse torpemente a captar lo ininteligible del Misterio.
Porque aquella silenciosa noche era la noche del Amor encarnado, del Amor Niño, del Amor recién nacido, del Amor que llora en el silencio de la miserable cueva, del Amor que cargó las culpas de toda la Humanidad, mis culpas, tus culpas.
“Y habitó entre nosotros”. Y sigue habitando, presente en cada hombre, en cada rincón de este mundo que continúa con su monotonía pecadora. Nosotros no nos enteramos, aunque pasa cerca, muy cerca, porque estamos ciegos por las prisas, por el orgullo, porque hemos puesto al pobre y miserable hombre en lo alto del Universo.
Está en cada Sagrario habitado, donde muchos pasamos sin mirar, ciegos por nuestra indolente borrachera de soberbia, o simplemente, ignorantes de que La Luz comenzó a brillar, y está realmente presente con su Cuerpo y Sangre.
Hemos de pararnos en esta Navidad a oír el silencio y mirar la oscuridad de la noche de Belén, para no perder ni un segundo del estallido de la Luz.
Hemos de llenarnos de alegría con los Padres, Profetas, Jueces y Reyes, que se gozaron infinitamente con la Plenitud que llegaba, y esperaron impacientemente
Hemos de acompañar a los Pastores, revistiendo nuestros corazones de su candorosa sencillez y simplicidad, para ser capaces de encaminarnos esta Navidad a Belén, sino será imposible que oigamos el Gloria a Dios en las alturas…, y nos convirtamos en apóstoles de la Luz.
Hemos de llenar nuestra vida de la humildad de los Sabios y Reyes, para poder entrever en el silencio de la noche oscura, la Estrella que indica dónde está la Luz, y qué camino seguir hasta Ella, sino andaremos perdidos sin decidirnos a seguirle nunca, temerosos de dejar todas las cosas, para ser pescadores de hombres.
Hemos de contemplar al Amor que hace cosas así, para meter en el hondón de nuestra alma el convencimiento de que la Navidad no es lo que los pobrecitos hombres hemos montado: miserables luces de colores, ni fiestas llenas de una pobre riqueza, y epulones que olvidan a multitud de lázaros que pasan hambre y frío sin que nadie se acuerde de ellos.
Hemos de limpiar nuestros ojos para ver que
Hemos de saber mirar
Si aprendemos todo esto, descubriremos esta Navidad, que la Luz llegó del seno de la Madre que la acogió con generosidad y valentía, sin miedo al SI definitivo y comprometedor, a la entrega total y para siempre en la lozanía de su juventud, y que aquella sencilla doncella de Nazaret, es y será siempre la Madre de Dios, la Madre de todos los hombres, nuestra Madre Santa María.
FELIZ Y SANTA NAVIDADmiércoles, 28 de noviembre de 2007
Entender desde el corazón
Esa era la conclusión, y así lo han entendido, ¡menos mal! El asunto era adentrarse una poquillo más en el misterio de la Misa..., dentro de lo que humanamente podemos entender los hombres. Cuando he preguntado a las alumnas del colegio que atiendo el porqué de ir a Misa, ha habido múltiples respuestas: la presencia de Dios, la grandeza de recibir a Dios, realmente es "un rollo" al que tenemos que ir por obligación, depende del cura, me gustan los cantos si ayudan a rezar..., prefiero el silencio, etc. Respuestas todas ellas dignas de consideración...Después hemos visto dos escenas de la película La Pasión de Cristo, (alguna no la había visto) en concreto el momento en el que quitan las vestiduras a Cristo, y el que levantan la Cruz y la relación con la Ultima Cena. Me parecen unas escenas estupendas, pues se explica la relación entre la Misa y la Cruz. Al terminar de ver esas escenas, cuando se han encendido las luces de la sala, he visto expresiones de estar conmovidas y alguna que otra "lagrimilla".
Me parece que hemos entendido un poco más -insisto en la pobre medida que los hombres podemos entender este Misterio-, y la conclusión que hemos sacado ha sido esa... vivir la Misa entendiendo que lo que vivo, participo, etc., es algo más serio, más grande que una simple cuestión de obligación, es algo que he de vivir entendiendo que Dios entra en mi, me transforma con su Presencia y me lleno de Amor siendo un personaje más en su Sacrificio Redentor. Ojalá nos sirva a todos a valorarla un poco, y amar y entender la Misa poniendo más el corazón, o desde el corazón.
De todas formas, no olvides que hablamos de un Misterio, y no he pretendido dar una explicación en estas breves palabras. Un saludo.
martes, 13 de noviembre de 2007
Montesquieu
Escuché hace unos días la siguiente frase de Montesquieu: "La libertad no es hacer lo que se quiere, sino poder hacer lo que se debe querer". No es que en general esté de acuerdo con los pensamientos del Barón de Montesquieu, pero -salvado el contexto en el que dice esta frase-, me parece muy acertada.Estoy seguro que Montesquieu y su "Espíritu de las Leyes" sabía muy lo que decía y porqué, pero a mi me sirvió esa afirmación para pensar en que la libertad es un don muy grande de Dios, que el hombre posee, y que da muchos frutos de amor y santidad.
Estos días lo he podido comprobar. ¿Es posible sentirse feliz dando de comer, limpiando todo el cuerpo de un disminuido físico, sin que a uno le paguen nada, e incluso nadie se entere de ese acto de servicio? Seguramente pensaras que mucha gente buena lo hace, y es verdad gracias a Dios, pero quizás el verlo hecho realidad en un alma que tenía una vida tranquila y hecha, me ha impresionado más, por eso te lo cuento.
Pero ¿sabes que es lo que más me ha conmovido?, pues ver cómo este personaje me decía con un gran convencimiento: "Lo que más me hace sentir feliz es oír a esas personas darte las gracias cuando les limpias o les das de comer, pues en realidad soy yo quien debe darles las gracias continuamente, pues me están haciendo un gran bien". Ya ves, la libertad de hacer lo que se debe querer, aunque eso no sea agradable, ni nadie lo agradezca..., esa sí que es la verdadera libertad. Un saludo
jueves, 8 de noviembre de 2007
La sabiduría del Cardenal

Hoy he tenido la fortuna, junto a un nutrido grupo de amigos sacerdotes, de escuchar al Cardenal Herranz acerca de la Libertad religiosa. Me ha encantado.
La verdad es que la Iglesia sabe elegir a sus hombres. Quizás sea porque lleva 2000 años haciéndolo, y cierta experiencia dan esos años, o quizás porque es el Espíritu Santo quien elige..., casi me quedo con la segunda opción.
El caso es que he pasado un rato muy agradable escuchándole, y reafirmándome en la idea de la importancia de la dignidad humana, de los derechos inalienables de la persona, y del respeto que debe haber por parte de cualquier autoridad de facilitar, o no impedir, que todos podamos ejercer nuestra libertad, entre otras, la de manifestar nuestra fe y dar culto público a Dios. Te recuerdo aquello de que la Palabra de Dios no puede ser encadenada.
También nos ha recordado el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, y de que no les impongan el modelo de educación que el estado quiera dar, sino que ese derecho es exclusivo de los padres, etc. En fin, ha sido un gozo escucharle y compartir junto a otros amigos esas ideas.
Hoy me he vuelto a encontrar con esa acción de Dios en los hombres, en personas como el Cardenal Herranz, que ha dejado su vida por la Iglesia, y en cómo el Señor corresponde. Te recomiendo su libro recientemente publicado: En la afueras de Jericó.
Pero no ha acabado ahí la historia, porque también hoy he tenido la "suertaza" de ver hecha realidad la acción de Dios en un alma privilegiada, que ha dicho que SI a Dios dejando una vida más o menos tranquila, sin grandes contratiempos y con un futuro seguro, para ponerse a disposición de Dios y comenzar a trabajar en un Cottolengo, sin otro afán de que sea EL quien actúe en su alma, y le lleve por caminos menos fáciles, en los que pueda encontrarse con el verdadero Amor.
Realmente me he vuelto a encontrar con los caminos inexplicables de Dios, de ese Dios que sabe elegir los mejor para sus hijos, y lo hace a pesar nuestro. Te seguiré contando de esto.
Un saludo
sábado, 3 de noviembre de 2007
El verdadero gozo

domingo, 28 de octubre de 2007
La importancia de escuchar a los demás. Medio siglo

Pero, es curioso, aun a estas "edades", uno aprende y mucho , en especial escuchando y mirando, contemplando.
Hace unos días una persona a la que estimo mucho, me dijo que estaba comenzando a leer el libro "El regreso del hijo pródigo", que te recomiendo, pero que antes de comenzar a leer, se había pasado unos días simplemente contemplando el cuadro que ilustra el libro, el famoso de Rembrandt, con el fin de apreciar más lo escrito. Pienso que le servirá y mucho, y sobre todo, porque ha tenido la paciencia de contemplar, de mirar.
Sobre lo de aprender, también te contaré que hace ya tiempo tuve una experiencia sencilla, pero que a mí me enseñó mucho, al menos me hizo pensar. Se desarrolló en el colegio que atiendo, Montespiño. Tuve la oportunidad de estar hablando un ratillo con una persona importante de 12 años, no importa el nombre, importa ella, y sobre todo importaba el asunto que nos reunía, porque era "su asunto", lo que en ese preciso momento a ella le caía encima. La escuché (importancia de saber escuchar y mirar), procuré mirarla y entender su problemilla (para muchos hubiera parecido una tontería), pero para ella era crucial y era lo que quería resolver, por ello pedía consejo. Salimos los dos tranquilos y seguros de que se iba a resolver todo, no porque ya estuviera resuelto, sino porque estaba compartido. Una vez más entendí la importancia de escuchar, de mirar, de atender, de comprender, quizás sin decir nada, simplemente siendo parte de la solución de muchos de los problemas grandes y pequeños que todos tenemos.
Me acordé de que hace ya bastantes años ¡menos de 50! hablaba yo de vez en cuando con un sacerdote mayor que simplemente me escuchaba, me miraba y me sonreía; no recuerdo consejos concretos que me diera, sólo que me escucha. Te aseguro que salía reconfortado de aquellas conversaciones. Cuánto aprendí de aquel hombre, y así procuro hacer con los demás. Un saludo, y espero que el siguiente post no tarde otros 50.
martes, 16 de octubre de 2007
Testigos de la Fe
Me enviaron este vídeo hace unos días, y no me he resistido a ponerlo en el blog para que puedas verlo y meditarlo. Tienes más información a respecto en la página de la Conferencia Episcopal Española, en un enlace sobre la Beatificación de los mártires.
Pienso que son un ejemplo de vida y de fe. Vivieron y murieron por su Fe, sin mezclas de banderas política. Esta es la "verdadera memoria histórica", y no otras "memorias histéricas" que pretender levantar, removiendo el pasado.
Si recordamos a nuestros mártires es para agradecer el ejemplo de quienes murieron perdonando de verdad, sin dar lugar a recuerdos que levantan el polvo del rencor y la discordia.
Ojalá sirva para que siga siendo realidad aquello de la "la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos"
viernes, 12 de octubre de 2007
Dios en China
Hace unos día tuve la suerte de ver un reportaje bien hecho sobre la situación de los creyentes en China, y digo "creyentes" porque se hablaba de todos los que creen en Dios, rezan, etc., ya sean católicos, budistas, musulmanes, protestantes, ortodoxos, etc.Coincidió con que un buen amigo mio sacerdote (prefiero no desvelar su nombre para evitarle mayores males), me escribió una conmovedora carta contando algunas experiencias que había vivido allí. Te trascribo unos párrafos:
"Llegué a esa gran ciudad, y me hospedé en casa de un amigo. Al día siguiente el primer contacto me esperaba ya en un lugar de la ciudad. En realidad no sabía ni el nombre ni el lugar donde iríamos luego por seguridad. Se trataba de un seminario clandestino.
Unos cuantos seminaristas y varios sacerdotes en lo que era una antigua fábrica. El lugar decían que era seguro que no les habían molestado demasiado. Una gran austeridad, y una vida sencillísima pero llena de alegría y de piedad. Allí di unas clases y charlas, celebré y prediqué cada día en
Después de tres días y medio dejé aquel lugar con nostalgia y dando muchas gracias a Dios por lo que había vivido con aquellos hermanos nuestros que como bien me dijeron: no somos clandestinos, vivimos en la luz y queremos ser fieles a
En un piso de una familia católica se había organizado un retiro para un grupo de chicas. Son mujeres jóvenes con deseos de entrega y apostolado pero sin ayuda ni mucha formación pero buenísimas. Todas jóvenes y con deseos de crecer interiormente. Aquella experiencia me marcó fuertemente. Aquellas misas en el comedor de la casa tenían una presencia tan especial del Señor que cada día venía, nunca mejor dicho escondido, pero con deseo de manifestarse a todos. (...)
Por la noche mi amigo me invitó a ir con él para visitar a sus feligreses en una reunión clandestina en un lugar del campo con los cristianos que más colaboran y ayudan en la pastoral. Es increíble pero
Aquella noche fue inolvidable. Habría unas cincuenta personas. Una bombilla apenas iluminaba aquel lugar que estaba lleno de luz y entusiasmo en el corazón de todos. Yo les hablé del amor a
China no cabe duda que es un gran país, es un continente. Cuanto hay que rezar ahora especialmente por la libertad y la reconciliación de
miércoles, 10 de octubre de 2007
Apreder a compartir
COMPARTIR En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa, para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos. No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía que hiciéramos algo por ellos. De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre. La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió. Cuando regresó le pregunté: qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. Me respondió: "Ellos también tienen hambre". Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, musulmanes, tenían hambre. Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad no pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás, tenía el valor de compartir. Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Yo respondo: Cuando aprendamos a compartir". Cuanto más tenemos, menos damos. Cuanto menos tenemos, más podemos dar. (Madre Teresa de Calcuta)
Siempre que leo o recuerdo este suceso de la Madre Teresa me lleno de vergüenza, y me pregunto si en algún momento aprenderemos esta enseñanza que, en el fondo, es un reflejo de la grandeza del hombre, hijo de Dios, y hecho a imagen y semejanza de Dios. ¿Acabaremos creyendo alguna vez eso de que somos imagen de EL? Un saludo.miércoles, 12 de septiembre de 2007
La alegría del "perdedor"
Siempre he pensado que es mayor la alegría del que queda tercero en una competición que la alegría del segundo. El tercero consiguió lo que ya parecía imposible, y el segundo no consiguió quedar primero..., y parece que lo perdió todo ¿pero y la alegría y/o tristeza del cuarto?Nuestra vida está llena de éxitos y fracasos, pero lo importante no es sólo participar, sino no caer en el desánimo del fracaso, del "es imposible"; como le escuché una vez a un gran hombre: "el que dice que no hay nada que hacer, es el que no piensa hacer nada".
A este respecto, te copio unas frases de Benedicto XVI hace unos día en Loreto dirigidas a miles de jóvenes italianos y europeos. Pienso que vuelven a sonar en nuestro oídos aquellas palabras que escuchábamos a Juan Pablo II en tantas ocasiones, y que debemos seguir siendo -no importa la edad- "soñadores de grandes proyectos"; si perdemos la ilusión, el entusiasmo, etc., hemos perdido la esperanza, y eso significaría el envejecimiento del alma, y sería desilusionante:
"Quisiera que a todos llegaran mis palabras: el Papa está cerca de vosotros, comparte vuestras alegrías y vuestras tristezas; y comparte sobre todo las esperanzas más íntimas que lleváis en vuestro corazón. Para cada uno pide al Señor el don de una vida plena y feliz, una vida llena de sentido, una vida verdadera.
Por desgracia, hoy, con frecuencia, muchos jóvenes creen que una existencia plena y feliz es un sueño difícil —hemos escuchado muchos testimonios—, a veces casi irrealizable. Muchos coetáneos vuestros piensan en el futuro con miedo y se plantean no pocos interrogantes. Se preguntan, preocupados: ¿Cómo integrarse en una sociedad marcada por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? ¿Cómo reaccionar ante el egoísmo y la violencia, que a menudo parecen prevalecer? ¿Cómo dar sentido pleno a la vida?
Con amor y convicción os repito a vosotros, jóvenes aquí presentes, y a través de vosotros a vuestros coetáneos del mundo entero: ¡No tengáis miedo! Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas de vuestro corazón. ¿Acaso existen sueños irrealizables cuando es el Espíritu de Dios quien los suscita y cultiva en el corazón? ¿Hay algo que pueda frenar nuestro entusiasmo cuando estamos unidos a Cristo? Nada ni nadie, diría el apóstol san Pablo, podrá separarnos del amor de Dios, en Cristo Jesús, Señor nuestro (cf. Rm 8, 35-39).
Comienza el curso, ¿seremos capaces de no perder la ilusión y el entusiasmo por realizar grandes cosas? Está en tus manos. Un saludo
sábado, 11 de agosto de 2007
El sacerdote
Este video nos puede ayudar a valorar un poquito más la vocación sacerdotal. Ten paciencia que es largo. Un saludo. Puedes encontrarlo en la pagina de la Conferencia episcopal americana.
sábado, 4 de agosto de 2007
El tigre y la liebre

martes, 19 de junio de 2007
¿Libertad perdida?
Regreso al blog. He estado ausente por diversos motivos, pido disculpas. martes, 22 de mayo de 2007
La verdadera libertad
Etty Hilesum era una joven judía muerta en Auschwitz en septiembre de 1942. Una vida parecida a la de Anna Frank. Su historia se desarrolla en Holanda durante la persecución nazi contra los judíos. Etty descubre en esas circunstancias a Dios, la presencia de Dios en su interior, y por lo tanto su libertad interior que nadie le podrá arrancar. Escribe lo siguiente:martes, 15 de mayo de 2007
¿Aprecio o desprecio?

lunes, 30 de abril de 2007
Lo único que nos queda
Después de unos cuantos días ausente, vuelvo a escribir unas ideas que leí hace poco, y que quizás puedan ayudarte. Lo descubrí en un libro que te recomiendo, La libertad interior de Jacques Philippe. El autor cita a Christiane Singer en su libro Cómo aprovechar las crisis. La cita es la siguiente:"El amor es lo que queda cuando ya no queda nada más. En lo más hondo de nosotros, todos lo recordamos cuando -más allá de nuestros fracasos, de nuestras separaciones, de las palabras a las que sobrevivimos- desde la oscuridad de la noche se eleva, como un canto apenas audible, la seguridad de que, por encima de los desastres de nuestras biografías, más allá incluso de la alegría, de la pena, del nacimiento, de la muerte, existe un espacio que nadie amenaza, que nadie ha amenazado nunca y que no corre ningún peligro de ser destruido: un espacio intacto que es del amor que ha creado nuestro ser".
¿Verdad que vale la pena llegar a nuestro término a ese lugar? No desistas en el intento. y confía que es el mejor modo. Un saludo.
jueves, 12 de abril de 2007
Ateísmo y alegría
Te escribo un pensamiento de una conocida escritora rusa conversa (no tiene nada de sospechosa) sobre la santidad y la alegría. Me parece muy sugerente, y te recomiendo que, si puedes, leas algunas de sus obras; en su momento a mí me ayudaron mucho. Espero tus comentarios, a mi me ha hecho pensar, porque efectivamente no entiendo la santidad sin la alegría. Pienso que más nos valdría mirar menos la televisión, y dirigir nuestra mirada a quien lo necesita.Además es verdad que cuando uno se pone de rodillas ante EL (lo que no significa sumisión ni esclavitud), experimenta la verdadera libertad de un hijo que es consciente de lo que somos, y de quien es EL.
"Este hombre es jovial. No puede ser ateo", dijo Dostoyevski en una ocasión.
Un saludo
martes, 3 de abril de 2007
El Rostro de la verdadera belleza
¿Pero dónde está la belleza de
“El Señor también toca desde el otro lado (de la puerta) con su cruz: toca a las puertas del mundo, a las puertas de nuestros corazones, que con tanta frecuencia y en tan elevado número están cerradas para Dios. Y nos habla más o menos de este modo: si las pruebas que Dios en la creación te da de su existencia no logran abrirte a Él; si la palabra de
Verdaderamente encontramos belleza en la creación, en las personas, en el rostro de una joven o de un niño, en un corazón sencillo, en una mirada de comprensión o incluso de miedo, etc.
Pienso que la auténtica belleza está en el rostro de Cristo, “el más bello de los hombres”, dice un salmo. Cristo pronuncia con su pasión un sí a la vida, al perdón, a la verdad, en definitiva a la belleza, aunque nos muestre su rostro desfigurado.
No es cierto, como dijeron Marx y Engels que la “violencia es la comadrona de la historia”, como si fuera el camino para “engendrar” la paz y la belleza, sino que el verdadero camino del perdón, de la alegría, de la paz, y de la belleza nos lo enseña la hermosura de Cristo muerto y resucitado. Si quieres, y con otras palabras: “el verdadero sermón de la montaña, sin embargo, no es el que Jesús pronunció un día sobre una colina de Galilea; es el que pronuncia ahora desde lo alto de la cruz, en el monte Calvario, ya no con palabras, sino silenciosamente y con los hechos” (Rainero Cantalamessa, Viernes Santo 2004). Un saludo y feliz pascua de Resurrección