viernes, 14 de noviembre de 2008

Por segunda vez

Ayer volví a estar con mi enferma de ELA. Por segunda vez me impresioné, en especial cuando se puso a llorar, y me dijo entrecortada y casi sin entenderla: "¿por favor, me puedes quitar las gafas, y limpiar las lágrimas?
Lo hice con mucho gusto porque ella no puede ni siquiera hacer eso.
Me ayuda para pensar si verdaderamente nos damos cuenta cuándo somos útiles. Ella sabe muy bien que es útil, simplemente porque puede sonreír, y puede amar (para eso no hace falta ni hablar).
Lo que nos pasa a nosotros es que ponemos la utilidad en hacer, hacer, hacer..., en no parar, en tener una eficacia arrolladora, etc.
Viéndola a ella me confirmo que la eficacia no es eso, sino algo que con frecuencia se nos escapa, y que tiene mayor trascendencia. No nos damos cuenta porque sólo nos importa lo que tengo delante, lo que puedo tocar, lo que me apetece o lo que me interesa. Te aseguro que la eficacia de mi amiga es impresionante, puedo testificarlo porque a mí, personalmente, me está haciendo mucho bien.
Un saludo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Lo inexorable

Hace unos días con motivo del mes de noviembre, leí este comentario de una famosa periodista española, ahora muy comentada por su libro sobre la Reina. Me gustó el pensamiento, y lo aporto porque puede darnos que pensar.
"¿Qué es lo que da temple a un cristiano? ¿Qué es lo que enrecia su encarnadura para soportar las tallas, las muescas y los trallazos del vivir? ¿Qué es lo que, a fin de cuentas, le distingue de los demás hombres? Sin ninguna duda: la esperanza.
Un cristiano es un hombre fiado a su esperanza. Todos los auténticos bienes -los bienes sin código de barras ni fecha de caducidad- los tiene al otro lado de la vida. Y hacia allá se encamina. En definitiva, pues, un cristiano es un hombre que acude a una cita. Y su vivir es un «vivir preparándose» para esa estación terminal.
Pero importa decir que la esperanza del cristiano no es una nostalgia de paraísos perdidos. Es una certidumbre de cielos apalabrados que, de no ser reales, dejarían a Dios por embustero. Y contra esa certeza -más firme que una muralla de diamante- se estrellan los acobardamientos, las angustias, los miedos.
Epicuro intenta burlar ese miedo a la muerte con un capcioso juego de palabras: «Mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, no existo yo.»
Kant, para vencer el terror de imaginarse «metido en el tenebroso sepulcro» se reclina en la idea de que el cadáver ya no es «él». A partir de ahí, carece de sentido cualquier pensamiento referido a alguien que «ya no es».
Y Sartre prefiere fijarse en la fealdad de los cementerios, o en la vida del muerto como un álbum de recuerdos para los vivos: «Estar muerto es ser presa de los vivos.» Y también: «Una vida muerta es una vida de la que se hace custodio el Otro.»
Frente a Epicuro, o Kant, o Sartre, el más ignorante y pobre y desvalido de los cristianos puede pisar fuerte, con la gallardía de quien tiene una respuesta imbatible para el gran enigma, para el gran «agujero negro» sin retorno. Una respuesta para el gran misterio de la muerte. Ésta: la muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega.
Todos, cada cual a su tiempo, seremos o habremos sido ese «alguien que llega». Alguien que llega a la cita. Alguien que, por fin, llega a ponerse bajo la custodia del Otro... del Dios totalmente Otro... Del Dios que avala su «promesa de una futura inmortalidad». Del Dios que garantiza la «esperanza de una feliz resurrección». De ahí, el más audaz y magnífico de los desafíos cristianos: atreverse no sólo a creer en la inmortalidad de las almas, sino a esperar en la resurrección de los cuerpos. Con facilidad se olvida que la opera magna del cristianismo no es un crucificado vencido, sino un resucitado vencedor."

Me quedo con esto último, que llena de esperanza: la opera magna es un Resucitado Vencedor.
Un saludo

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Por quién vivir?

Ayer viví una experiencia realmente inimaginable. Me llamaron para atender a una enferma. Fui sin demasiadas ganas (también tenemos nuestras miserias los curas), pues se trataba de un caso difícil en el que, me imaginaba, había que poner cabeza, corazón y mucho esfuerzo. Junto a ello, el día fue muy complicado, desde la mañana a la noche no paré. Te lo aseguro, estaba muy cansado.
Cuando vi a la enferma me conmoví. Se trataba de una enferma de ELA. Un chica de 40 y pocos años, guapísima, pero desmejorada por la enfermedad; madre de tres hijos, y ya muy limitada por los efectos que produce la esclerosis. Pero sabes porqué me pareció guapísima, porque sonreía, e incluso reía, y alguna vez, en el trascurso de la nuestra conversación, lloró. Tuve que secarle las lágrimas porque ella no podía.
Me pareció un alma grande, confundida y apenada por no poder ser útil, pero serena y contenta, a pesar de lo que tiene encima. Tuvimos una larga conversación, reconfortante para mí, y espero que para ella.
La cuestión que más hablamos es aquella que cuenta André Frossard en uno de sus libros cuando unos universitarios de La Sorbona le plantean la siguiente cuestión después de una conferencia (era el año 1968):
- Profesor ¿por qué vivir? Su respuesta, rápida, elocuente fue:
- Habéis formulado mal la pregunta, la cuestión es ¿por quién vivir?
Esa es la pregunta que debemos hacernos, ¿por quién vivir? Mi amiga lo sabe; a pesar de su enfermedad, lo entiende, aunque le duele, pero sabe por quién vivir, los tiene a su lado todos los días, y está feliz. Piensa manifestarlo hasta el final con su alegría -que esa está en el corazón-, aunque no sea capaz de mover los labios para sonreír.
Un saludo

viernes, 24 de octubre de 2008

El mendigo de las bolsas

Tengo sobre mi conciencia que cada semana me encuentro con un hombre pobre que -sin parecerlo- va pidiendo por las calles, y por las iglesias. No es viejo. Incluso se le nota que ha tenido una cierta educación (quiero decir que no tiene un porte dejado o mugriento como otros). Lo único que le distingue es que lleva cientos de bolsas de plástico que llena no se de qué cosas. Se adelanta y te pide..., para un café, para una cerveza, para tomarse un bocadillo, etc.
Decía que lo tengo sobre mi conciencia porque me lo encuentro casi a diario y alguna vez le he dado, pero no siempre.

Lo verdad es que si las cosas van cómo van, vamos a encontrarnos con mendigos cada vez con más frecuencia..., y ¿quién dice que un día no seremos nosotros?

La pobreza o la riqueza no es cuestión sólo de suerte o de haber trabajado mucho. Hay quienes se han pasado la vida trabajando muy duro, y sólo les queda un mísera pensión que no da para llegar a fin de mes.

Esta sociedad capitalista cierra los ojos con demasiada frecuencia a lo que pasa en su entorno, y se olvida principalmente, no de lo que la gente pueda ganar o perder, sino de las mismas personas.

Mientras vivamos con un sistema político y social que no piense en las personas, sino sólo en el bienestar o en el modo de acumular riqueza, vamos a ver muchos "pobres de la bolsa", y quizás en algún momento seamos nosotros uno de ellos, no te extrañe.

Un saludo

sábado, 18 de octubre de 2008

No me lo esperaba

Eran las tres y media de la mañana. Me despertó el ruido y la lluvia. Me asomé a la galería que hay en mi habitación, y vi como llovía a mares, pero ellos seguían allí bebiendo y cantando. Me dio pena ver el espectáculo y la "movida".
El botellón se ha trasladado a un parque enfrente de mi casa; pero un botellón selectivo, sólo es la noche de jueves a viernes, y sólo hasta las cuatro de la mañana. Eso sí, la calle queda sembrada de botellas, papeles, desperdicios, y otro tipo de inmundicia que recogen pacientemente una hora después los barrenderos.
La escena te la puedes imaginar. En este caso eran chicos de entre 14-17 años, no más mayores. Te insisto, me dio pena, no asco ni enfado, sino verdadera pena ver aquello. Me acordé de los días pasado en Lourdes en Village de jeunes, acompañando al Papa, junto a cientos de jóvenes normales, de la edad de los que estaban en el parque, pero con otra filosofía (si es que los del parque tienen alguna).
Pero realmente lo que me dio coraje fue la siguiente escena. Estaba lloviendo a mares, los participantes del botellón se marchaban a dormir a sus casas, y en ese momento aparecieron un montón de coches con algunos de los padres de esos chicos que ¡¡¡iban recogerles!!!
Me volví a la cama (de donde no tenía que haber salido) realmente triste; ¿qué hijos pueden salir de unos padres que tienen la debilidad de ir a recoger a sus hijos a la movida porque llueve, o porque son las tres de la mañana? Sin comentarios.
Un saludo

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y la esperanza?

No se qué cara puse, pero la conversación se desarrolló así:
- ¿Es usted sacerdote?
- Bueno, supongo que lo habrá notado por el modo cómo visto;
- Si, ya me imaginé. Perdone, Padre, rece mucho, rece de verdad, que la situación está muy mal.
- De acuerdo, pero yo sólo no, lo haré con usted.
Esta fue la breve conversación que tuve con un señor de mediana edad, difícil de entender porque hablaba medio gallego medio castellano, en plena calle, donde me paró sin esperarlo.
Me quedé sorprendido y contento, no porque me reconocieran por lo que soy en medio de la calle, sino porque todavía hay gente que se da cuenta que o recurrimos a la oración, o estamos perdidos. Parece que hay gente que sigue aquello de "la esperanza es lo ultimo que se pierde".
¿Qué estamos haciendo en esta crisis donde los bancos se desmoronan, las hipotecas crecen, los sueldos bajan, etc.? Desde luego tenemos que trabajar codo con codo y a destajo, para sacar adelante esto -como un repartidor de periódicos gratuitos que me encontré momento antes de esa conversación que no paraba de ir de un sitio a otro, compulsivamente repartiendo su mercancía-, pero debemos hacer algo más, y yo te animo a que verdaderamente no pierdas la esperanza, pero no porque sea lo ultimo que se pierde, sino porque la esperanza nos salva verdaderamente.
Pero con un matiz, sino ponemos la esperanza en Quien no falla, ¿dónde la vamos a poner? Cuando ya nadie te escucha, El te escucha, cuando ya a nadie le importan tus problemas, a El le importan. Háblale, y sobre todo escúchale. Yo llevo haciéndolo más de 30 años, y me va muy bien.
Un saludo

sábado, 4 de octubre de 2008

Fatal equivocación

Hace ya unos meses, estuve visitando a un amigo enfermo en un hospital enorme. Cuando le acompañaba, la enfermera me hizo salir de la habitación para realizarle una curas.
Me fui a la sala de espera, una salita con vistas preciosas (era el piso 10).
Allí me encontré la siguiente escena que me conmovió: una chica muy joven leía en voz alta una novela de aventuras y amor, deliciosa y atrayente. La leía a una mujer mayor, muy mayor, con signos evidentes de cansancio, enfermedad, y de vejez, que claramente era ciega.
Me atreví a decirle (me salió del corazón) que me conmovía ver esa escena tan tierna..., que era muy impresionante ver cómo trataba con tanto cariño a su abuela (le dije).
En seguida me dijo (y he aquí la fatal equivocación) que no era su abuela, sino su madre. Le pedí perdón por el atrevimiento y por la equivocación (realmente la diferencia de edad era clara, quizás por el aspecto envejecido y enfermizo de la madre).
Les volví a pedir perdón, y le animé a que siguiera leyendo, pues les había interrumpido. Siguió leyendo pausada y decididamente.
Lo hacía con voz cálida, esponjosa, clara. Me quedé absorto ante la escena, y como la enfermera tardó, disfruté de aquella situación, llegando a emocionarme con el relato de la novela, y muy especialmente con la escena.
Aunque han pasado unos meses, todavía tengo el recuerdo reciente y fresco. Me hizo pensar enseguida en cómo tratamos a nuestros mayores, y en concreto, en cómo debemos corresponder el enorme cariño que han tenido con nosotros nuestros padres.
Ayer falleció repentinamente una madre joven, muy joven (41 años) del colegio que atiendo.
No lo entiendo, es difícil poder entenderlo. Deja una hija de 1º de Bachiller -16 años- y un crío de 5 de Educación Primaria -10 años-, y a su marido.
Que se vaya así, de repente, sin esperarlo, una madre, es realmente penoso y es ,sobre todo, un vacío de alguien a quien queremos tiernamente.
Te pido que reces por esa familia, acompañales con tu oración, y aunque no les conozcas seguro que les ayudas con esa Comunión de oraciones y afecto. Hay mucho modos de acompañar y ayudar a quienes queremos, aunque no les conozcamos.
Un saludo

miércoles, 1 de octubre de 2008

La crisis

No me acabo de aclarar si estamos en crisis o no. Por aquí nos dicen un día que no, que estamos saliendo de la crisis, y otro que es la peor crisis que hemos vivido, y que lo malo está por llegar. Mientras la superpotencia se derrumba, nosotros estamos en la cresta del bienestar, y nos sobra de todo. No sé a que atenerme; me da la impresión de que somos como marionetas a quienes manejan como quieren, recibimos la información que quieren y pretenden que pensemos como quieren.
No sé que pensar, pero te puedo afirmar que salí con un ánimo verdaderamente renovado después de estar escuchando en Lourdes a Benedicto XVI, y viendo que lo que me trasmitía no eran palabras, palabras, palabras..., sino verdades que se sostienen por sí solas, con contenido y que llenan de esperanza. No escuché palabras vacías y sin contenido, o faltas de vida, sino que se respiraba en el ambiente todo lo contrario: esperanza, seguridad, libertad, valentía ante los miedos que nos rodean.
Ignoro si estamos pasando la peor crisis, pero sí que te aseguro que en Lourdes intuí la alegría y la esperanza que da un viejecito de 81 años que habla claro, fuerte y convencido de lo que dice, y quienes le escuchan no son sólo ancianos sin esperanzas, sino jóvenes que están cansados de ser marionetas, y de que les manipulen. Y es que la esperanza la da el Único que puede hacernos libres.La crisis puede continuar y llevarnos a situaciones materiales peores, pero estoy seguro de que no existirá en los corazones de quienes entienden que el hombre es ante todo hijo de Dios, aunque no tenga un euro en los bolsillos.
Un saludo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazos gratis

Sé que tengo un tanto olvidado el blog. La verdad es que hay muchas cosas que decir y contaros, porque lo de Lourdes con el Papa ha sido "muy fuerte", y ya tengo en el tintero mucho que decir. Iré poco a poco.
He prometido hoy volver al ordenador... no quiero que el blog muera por inanición..., hay que alimentarlo.
Hoy pasaba por la Plaza de la Virgen (Valencia) donde paso unos días con mi buena madre, y me he encontrado con un montón de chicos, chicas, gente mayor, niños, etc. que llevaban camisetas o carteles donde se podía leer: ABRAZOS GRATIS.
Iban repartiendo abrazo cariñosos a quienes los aceptaban. Lo cierto es que a mí no se me han acercado (había mucha gente), y tampoco se qué hubiera hecho (probablemente aceptar el abrazo con agradecimiento).
La iniciativa me ha encantado. No se si te parece de buen o mal gusto, pero independientemente de eso, sí que he pensado que de una manera u otra (dando abrazos, besos, dando la mano, sonriendo, escuchando, dedicando tiempo a los demás, rezando por los demás, acompañando a un enfermo, o lo que sea) tenemos que saber manifestar el cariño a los demás, y sobre todo, debemos aceptar el cariño de los demás, que seguramente es más difícil.
Dar abrazos es una bonita iniciativa, y recibirlos es también un don. Ojalá que todo ello nos ayude a mostrar en nosotros el verdadero Amor que es el que Dios nos tiene.
Un saludo

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pasapalabra

Estos días estoy preparando un viaje a Lourdes con un grupo de sacerdotes amigos para acompañar al Papa en su estancia en esa ciudad. He dejado el blog parado por esta razón. Sólo querría hacerte un breve comentario de algo que ayer mismo escuché.
Estaba haciendo unas compras para el viaje en una gran superficie. A mi lado estaba una señora de edad "intermedia" que no acababa de decidirse en su compra. Junto a ella, la que parecía su hija iba de un sitio a otro mirando productos, y se alargaba en su elección. En un momento preciso, la buena mujer le dijo a su hija:
- Maricris, vámonos que no quiero perderme el "pasapalabra".
La verdad es que me hizo mucha gracia, la espontaneidad y sencillez de esta señora. Pero también, mientras regresaba a casa, fui pensando que estamos "enganchados" a tantas cosas que no tienen ninguna importancia y valor, y que esas ataduras nos hacen perder con frecuencia la visión de la realidad, las necesidades de los demás, los sufrimientos de quienes nos rodean, la pobreza en la que tanta gente vive, los problemas que día a día surgen a nuestro lado. Podemos pensar que mientras haya "pasapalabra" vivimos felices. Sólo te pido que aunque no pases del pasapalabra, escuches las palabras de quienes te piden una ayuda.
Un saludo

miércoles, 27 de agosto de 2008

Como niños

Tengo el blog parado. Pero no es que no le "tenga ganas", es que estos días han sido "moviditos". He tenido a la familia por aquí cerca, y ha habido que dedicarle tiempo. Sólo quería hacer un comentario de algo que ayer leí, y que he vuelto a comprobar estos días con la familia.
¡Qué importante es hacerse niño! quiero decir: pedir como piden los niños, rogar como ellos lo hacen, tener fe como sólo ellos saben tenerla. Ver a mi sobrina-nieta Sofía que no llega a los dos meses, comportarse haciendo lo único que sabe: llorar y dormir; comprobar como Pablo, María, Carmen, Isabelita, Jorge, Blanca, Almudena que entre todos no llegan a 15 años (entre 0 y 6 años todos ellos), sólo saben comportarse cómo niños: sin darse importancia, confiando en sus padres, agradeciendo el cariño y cuidado con que se les trata, etc., es una verdadera delicia.
Y me preguntaba ¿por qué no soy capaz de vivir yo así? o si quieres, ¿por qué no somos como niños o nos comportamos como niños delante de Dios, y delante de los demás (no me refiero a ser "niñoides")? Me parece que nos damos demasiada importancia, y damos muchísima importancia a cosas que no la tienen. Ya sabes..., la sencillez del niño. Un saludo

viernes, 15 de agosto de 2008

La más hermosa

Dice la Sagrada Escritura y la Liturgia que Jesús es el más Hermoso de los hombres. Me parece normal decir que María es la más Hermosa de las mujeres.
Madre del Amor Hermoso es una de los nombres que más me gustan de la Virgen. Hoy es 15 de agosto, en todos los rincones veneramos, rezamos y cantamos a María. Hoy he podido rezar delante de una imagen de la Virgen del Rosario realmente preciosa.
Le he pedido que nuestros amores sean limpios, hermosos, que reflejen la belleza de Dios y de su Madre. Cuando convertimos el amor en un lugar de egoísmo lo afeamos y envilecemos. También le he pedido a Ella por ti.
Un saludo.

domingo, 10 de agosto de 2008

La santidad joven

Acabo de enterarme, y te pongo este enlace, porque merece la pena. Se trata de la vida de Chiara "Luce" Badano del Movimiento de los Focolares, que la Iglesia la acaba de declarar Venerable por vivir heroicamente las virtudes.
Ya ves, la edad no importa para la santidad. Se puede ser santo, luchar por la santidad con 18 años.
¡Animo!, que rezar y vivir enamorado de Dios no es cosa para gente mayor, o gente seria que no sabe divertirse; verdaderamente, ¡vale la pena! Un saludo.

viernes, 8 de agosto de 2008

Madre sólo hay una

Estoy unos días con mi madre.
Como es lógico, le hago poco caso al blog..., pero únicamente quería poner esta brevísima entrada, para recordarte que madre sólo hay una, y que vale la pena cuidarla. A ver si consigo hacerle que descanse..., aunque no es fácil.

Cuida todo lo que puedas a tu madre, cuéntale cosas, procura que lo pase bien, reza por ella y reza con ella. Es un deber de caridad y de justicia que todos tenemos..., y es un mandamiento de Dios, que también tiene Madre, y eso sí que es algo maravilloso, porque también Él aprendió de su Madre, y nos enseña cómo querer a nuestras madres. Un saludo

jueves, 7 de agosto de 2008

Fin de vacaciones

Se me acabaron las vacaciones. Mañana regreso a casa. La verdad es que con ganas, a pesar de que me espera el trabajo de cada día.
La conclusión que he sacado de estos días es aquello que hace ya muchos años escuché: "descansar no es no hacer nada, sino cambiar de actividad". Esta frase, de San Josemaría Escrivá, me ha ayudado en estos días a volver a experimentar algo tan sencillo cómo saber que el mejor modo de descansar es haciendo descansar a los demás. Te lo aseguro.
Si uno se encierra en su "torre de marfil", y sólo piensa en su descanso, realmente se agota, porque nunca está satisfecho con lo que hace. Un abrazo y desde mi lugar de trabajo seguiré contándote noticias.
Un saludo

miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Y tú, te confiesas?

Perdona que hoy ponga dos entradas, ya se que no es lo mejor, pero es que hoy he vuelto a hacer la experiencia, y te lo recomiendo.
Me ha ayudado de tal manera, que no quiero dejar de expresarte mi alegría y mi paz, porque después de una confesión, recibida la Misericordia de Dios, vale la pena expresarlo, gritarlo, ¡cantarlo! si fuera necesario. Si tienes la oportunidad, de verdad, no la dejes pasar.
Quizás te parezca trasnochado, incluso estresante, o es posible que llegues a pensar que es traumatizante..., pero me imagino que puede ser porque hace tiempo que no lo pruebas, o por alguna mala experiencia. Te aseguro, repito, que vale la pena. Hace unos días, vi la cara radiante de una persona que después de experimentarlo, de recibir la Gracia, sólo podía dar las gracias al sacerdote que la atendió, mejor dicho, al mismo Dios que la perdonó. Un saludo

Calores

No se si son los 38º de calor que hoy hace, pero esta tarde no he "dado pie con bola". Lo cierto es que hay personas que aguantan mejor el calor, y otros a los que se nos hace cuenta arriba.
Pero no es del calor de lo que quería escribir, sino de un libro que estoy leyendo y que te recomiendo: Meditaciones sobre la Fe, (Ed. San Pablo), de Tadeusz Dajczer. Ayer leía una frase que me hizo mucho bien, y que te copio. La verdad es que te lo copiaría entero, pero vale la pena que lo leas tu. "Dios, para hacer de ti un signo y servirse de ti, tampoco necesita tu fuerza, por el contrario, necesita tu debilidad" (página. 58).
Me parece acertado y enriquecedor pensar que es así, y que cuando queremos poner en nosotros el punto de apoyo, todo se viene abajo, haga calor o no. En el enlace tienes una entrevista con el P. Dajczer que te puede servir.
Un saludo.

martes, 5 de agosto de 2008

Despacio

Hace unos días tuve una experiencia gozosa. Nada raro, pero que todavía me dura. Pude estar tiempo largo (2 ó 3 horas) en silencio meditando, casi dejando pasar el tiempo, pero en la Presencia de Dios junto a un sagrario. No es que me sobre el tiempo, pero en esta ocasión pude arreglar las cosas para que fuera así.
Fuera no se oía nada (sólo el canto de las golondrinas); mejor dicho, "se oía el silencio". Sin prisas fui meditando unos textos que me lleve para la ocasión, y te aseguro que no fui yo, sino que note cómo esas palabras me iban cogiendo y abriendo el alma (tantas veces dormida por la actividad externa), y fui notando cómo algunas cosas que hasta ese momento me daban vueltas, se iban poniendo en su sitio, sin hacer demasiado esfuerzo. No es que se trate de una experiencia especial, hay muchas personas que habitualmente hacen oración a diario, y en medio de mucho trajín, son capaces de escuchar a Dios; sólo te lo cuento porque me alegré otra vez de descubrir que hay tener "espacios de desierto", momentos de intimidad donde podamos escucharLe. ¿Sabes? el mundo no le escucha, y es tremendo cómo dejar de oír a Dios nos hace olvidarnos de lo Trascendente, y quedarnos en lo superficial. Un saludo

sábado, 2 de agosto de 2008

En el Somontano

Solo decirte que esta tarde me he conmovido al ver a tanta gente (seríamos unos 300) y la mayoría joven, asistir a un rato de adoración con el Santísimo y al rezo del Santo Rosario. Y es que paso unos días en Torreciudad, y esto es una gozada. Parece mentira, pero también la gente joven reza, no sólo están para el botellón.
Hace calor, pero no se siente cuando uno está en familia y descansa procurando hacer descansar a los demás, que te aseguro es la mejor manera de descansar. Un saludo y que descanses. ¡Se me olvidaba! Merece la pena que entres en la página web del Santuario, de la que he puesto un enlace en el nombre, te llevarás sorpresas.

viernes, 1 de agosto de 2008

Iván de Aldénuri

Acabo de leer el primer tomo de esta novela. Me ha gustado mucho. Ya se que no es nueva, pero no había tenido oportunidad de leerla. El autor me ha animado a leerlo, y se lo agradezco. Refleja bien lo que es la amistad y el valor de realizar acciones buenas por los demás, jugarse la vida por quien queremos. Buena lección que me parece tenemos que aprender todos.
Y es que realmente "jugarse la vida por quienes amamos" es algo grande; en el fondo es imitar lo que Cristo hizo por nosotros, y no se si te das cuenta, es lo que muchos desconocidos para el mundo hacen todos los días: madres de familia ignoradas; médicos que trabajan de sol a sol; empleados que tras las "cortinas" de grandes acontecimientos no salen en los periódicos pero son lo que los sacan adelante; sacerdotes que trabajan en aldeitas abandonadas sin que nadie se lo agradezca, y así año tras año; maestros que forman a miles de adolescentes aguantando con paciencia tantas incomprensiones, etc.
Todos ellos son Ivanes de Aldenuri que pasan desapercibidos, pero que hacen posible que seamos un poquito mejores, o al menos, nos lo recuerdan.
Te aseguro que vale la pena ser uno de ellos, aunque nadie te lo agradezca.
Un saludo