
Los cristianos en oriente cuando llega la Pascua se saludan por la calle de una manera preciosa (por ejemplo en Rusia):
- ¡Jristos Baskries!
- ¡Baistinu Baskries!
- ¡Cristo ha resucitado!
- ¡Verdaderamente ha resucitado!
Me gusta recordar este detalle porque pienso que es una manifestación más de que no se ha perdido el sentido cristiano entre nuestra gentes.
Estos días he dejado de lado el blog porque la semana Santa ha estado llena. Hice los Oficios en unas aldeas cercanas a donde vivo, y me conmoví al ver cómo aquellas buenas gentes vivían la liturgia. Quizás con pocos medios, y con unas tradiciones que a lo largo de los siglos han podido quedar, al parecer de algunos, obsoletas. Pero os aseguro que a mi me impresionó ver, por ejemplo, a aquéllas gentes que el viernes santo con sus velas encendidas pasaban a venerar la cruz del Señor con cariño inmenso. El Cristo era antiguo, y está realmente estropeado, pero le tienen un amor desbordante a su Cristo. A muchos de ellos (mujeres y hombres) se les saltaban alguna que otra lagrimilla.
Parece que la fe se pierde, que la sociedad ha dado la espalda a Dios, y algo de verdad hay en esto, pero os aseguro que hay que ir a esas buenas gentes, ver la fe que mantienen sin demasiadas especulaciones teológicas tanta gentes, que tienen claro que sin Dios no hay vida, sin esas manifestaciones que llenan sus vidas no viven. Han llenado de signos religiosos y de detalles de amor sus jornadas, y es muy grato comprobar que los hijos también lo aprenden, y los nietos.
Pienso que debemos llenarnos de esperanza ante lo que nos viene encima, Cristo ha resucitado, y la vida pudo más que la muerte. Os repito con Juan Pablo II: ¡¡no tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo!!
He visto a hombres recios que rezaban ante el Monumento, a mujeres que besaban con amor la madera rota de los pies de un Cristo antiguo, a niños que tenían que ser levantados por sus padres para llegar a besar el crucifijo, a familias enteras estar de pie durante las largas ceremonias, y muchos jóvenes que han vivido la Semana Santa conscientes de lo que hacían. No todos están en el botellón, hay muchos que siguen creyendo porque lo ven en sus padres, en sus abuelos, en amigos.
Verdaderamente Cristo ha resucitado. Espero que vivamos de esa Verdad.
Un saludo.