martes, 22 de mayo de 2007

La verdadera libertad

Etty Hilesum era una joven judía muerta en Auschwitz en septiembre de 1942. Una vida parecida a la de Anna Frank. Su historia se desarrolla en Holanda durante la persecución nazi contra los judíos. Etty descubre en esas circunstancias a Dios, la presencia de Dios en su interior, y por lo tanto su libertad interior que nadie le podrá arrancar. Escribe lo siguiente:
"Esta mañana, paseando en bicicleta por Stadionkade, he disfrutado del amplio horizonte que se descubre desde los alrededores de la ciudad, mientras respiraba el aire fresco, que todavía no nos han racionado (...) por encima de ese poquito de carretera que nos queda permitido, se extiende el cielo entero. No pueden nada contra nosotros; absolutamente nada. pueden hacernos la vida muy dura, pueden despojarnos de algunos bienes materiales, pueden quitarnos la libertad exterior de movimientos...; pero es nuestra lamentable actitud psicológica la que nos despoja de nuestra mejores fuerzas: la actitud de sentirnos perseguidos, humillados, oprimidos; la de dejarnos llevar por el rencor; la de envalentonarnos para ocultar nuestro medio. Tenemos todo el derecho de estar de vez en cuando tristes y abatidos, porque nos hacen sufrir: es humano y comprensible. Y sin embargo, la auténtica expolición nos la infligimos nosotros. La vida me parece tan hermosa..., y me siento libre. Dentro de mí el cielo se despliega tan grande como el firmamento. Creo en Dios y creo en el hombre, y me atrevo a decirlo sin falsa vergüenza (...) soy una mujer feliz y ¡sí!, me vuelco en alabanzas a esta vida en el año del Señor (hoy y siempre del Señor) de 1942".
Estoy totalmente de acuerdo con lo que Etty dice..., me conmueve leerlo, y pienso que si alguien sabe de libertad, de la verdadera libertad, son quienes han pasado por estas circunstancias. Un saludo.

martes, 15 de mayo de 2007

¿Aprecio o desprecio?


Unas frases que estos días me han dado mucho que pensar por si te sirven:
"Ante todo no te desprecies nunca. Es muy difícil despreciarse sin ofender a Dios en nosotros" (Diálogo de Carmelitas de Bernanos. Palabras que escuchó la joven Blanche de la Force)
"Durante mucho tiempo consideré la imagen negativa que tenía de mí como una virtud. Me habían prevenido tantas veces contra el orgullo y la vanidad que llegué a pensar que era bueno despreciarme a mí mismo. Ahora me doy cuenta de que el verdadero pecado consiste en negar el amor primero de Dios por mí, en ignorar mi bondad original. Porque, si no me apoyo en ese amor primero y en esa bondad original, pierdo el contacto con mi auténtico yo y me destruyo" (Le retour de L' Enfant prodigue, de Henri Nouwen). Sin comentarios. Un saludo.

lunes, 30 de abril de 2007

Lo único que nos queda

Después de unos cuantos días ausente, vuelvo a escribir unas ideas que leí hace poco, y que quizás puedan ayudarte. Lo descubrí en un libro que te recomiendo, La libertad interior de Jacques Philippe. El autor cita a Christiane Singer en su libro Cómo aprovechar las crisis. La cita es la siguiente:
"El amor es lo que queda cuando ya no queda nada más. En lo más hondo de nosotros, todos lo recordamos cuando -más allá de nuestros fracasos, de nuestras separaciones, de las palabras a las que sobrevivimos- desde la oscuridad de la noche se eleva, como un canto apenas audible, la seguridad de que, por encima de los desastres de nuestras biografías, más allá incluso de la alegría, de la pena, del nacimiento, de la muerte, existe un espacio que nadie amenaza, que nadie ha amenazado nunca y que no corre ningún peligro de ser destruido: un espacio intacto que es del amor que ha creado nuestro ser".
¿Verdad que vale la pena llegar a nuestro término a ese lugar? No desistas en el intento. y confía que es el mejor modo. Un saludo.

jueves, 12 de abril de 2007

Ateísmo y alegría

Te escribo un pensamiento de una conocida escritora rusa conversa (no tiene nada de sospechosa) sobre la santidad y la alegría. Me parece muy sugerente, y te recomiendo que, si puedes, leas algunas de sus obras; en su momento a mí me ayudaron mucho. Espero tus comentarios, a mi me ha hecho pensar, porque efectivamente no entiendo la santidad sin la alegría. Pienso que más nos valdría mirar menos la televisión, y dirigir nuestra mirada a quien lo necesita.
Además es verdad que cuando uno se pone de rodillas ante EL (lo que no significa sumisión ni esclavitud), experimenta la verdadera libertad de un hijo que es consciente de lo que somos, y de quien es EL.

"Este hombre es jovial. No puede ser ateo", dijo Dostoyevski en una ocasión. Por eso la santidad va acompañada de la alegría. El hombre del siglo XX alardea de sus libertades. En realidad es una víctima, y está dominado. No sólo por sus pasiones: la pasión fuerte, al menos hace que se ensanchen los corazones estrechos y que se dilaten los espíritus cuadriculados; hace que se derrita el mundo de sentimientos de piedra y el pensar programado del ordenador. Están dominados, porque apartan su mirada del icono para dirigirla a la televisión y esperan llenar sus anhelos con la publicidad. En su indigencia, el hombre del siglo XX se pregunta si la Iglesia no significará para él también esclavitud. No admite las respuestas de la tradición y la moral. Sólo lo vivo convence. Un amigo que durante 35 años de su vida había seguido el lema "mejor morir de pie que vivir de rodillas" me contó que experimentó por vez primera la sensación de libertad sin límites del ser obediente al arrodillarse en una iglesia". Tatiana Goritschewa.

Un saludo

martes, 3 de abril de 2007

El Rostro de la verdadera belleza

Hace bastante tiempo alguien me habló de la belleza de la Cruz. De entrada, me pareció difícil de entender e incluso, contradictorio; por otra parte, siempre he entendido a quienes no ven esa belleza y se rebelan ante esto.
Estamos en plena Semana Santa; lo queramos o no, no nos deja indiferentes. El hecho que experimentamos, es que multitud de ciudades y pueblos se llenan de gente acompañando los “pasos”, que recorren las calles mostrando el dolor del rostro de Cristo y de María, la Pasión en toda su crudeza, y también la Gloria de la Resurrección.
¿Pero dónde está la belleza de la Cruz, si es que tiene alguna belleza? Quizás nos puedan ayudar estas palabras del Papa a los jóvenes el Domingo de Ramos:
El Señor también toca desde el otro lado (de la puerta) con su cruz: toca a las puertas del mundo, a las puertas de nuestros corazones, que con tanta frecuencia y en tan elevado número están cerradas para Dios. Y nos habla más o menos de este modo: si las pruebas que Dios en la creación te da de su existencia no logran abrirte a Él; si la palabra de la Escritura y el mensaje de la Iglesia te dejan indiferente, entonces, mírame a mí, que soy tu Señor y tu Dios”.

Verdaderamente encontramos belleza en la creación, en las personas, en el rostro de una joven o de un niño, en un corazón sencillo, en una mirada de comprensión o incluso de miedo, etc.
Pienso que la auténtica belleza está en el rostro de Cristo, “el más bello de los hombres”, dice un salmo. Cristo pronuncia con su pasión un sí a la vida, al perdón, a la verdad, en definitiva a la belleza, aunque nos muestre su rostro desfigurado.

No es cierto, como dijeron Marx y Engels que la “violencia es la comadrona de la historia”, como si fuera el camino para “engendrar” la paz y la belleza, sino que el verdadero camino del perdón, de la alegría, de la paz, y de la belleza nos lo enseña la hermosura de Cristo muerto y resucitado. Si quieres, y con otras palabras: “el verdadero sermón de la montaña, sin embargo, no es el que Jesús pronunció un día sobre una colina de Galilea; es el que pronuncia ahora desde lo alto de la cruz, en el monte Calvario, ya no con palabras, sino silenciosamente y con los hechos” (Rainero Cantalamessa, Viernes Santo 2004). Un saludo y feliz pascua de Resurrección

lunes, 26 de marzo de 2007

Esa gota de amor

"A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota" (Madre Teresa de Calcuta)
Realmente cuando uno reflexiona sobre estas palabras, y sobre todo, pensando quién las dice, se da cuenta de que cualquier esfuerzo por amar vale la pena, aunque parezca inútil.
Es verdad que decidirse a amar de verdad, con todo lo que eso significa es doloroso, y nos puede parecer un riesgo grande, pero es más verdad que esta vida no tendría su verdadero sentido sin amar, viviríamos en una absoluta soledad, eso sí, sin "riesgos".
De hecho, amar significa depender de algo que tal vez me puedan quitar y, por tanto es añadir el riesgo de un sufrimiento a mi vida. Pienso que ahí radica, manifestada o no, la no aceptación del amor: "no quiero amar, porque no quiero sufrir ese riesgo, ni ver limitada mi independencia, ni verme privado de mi disponibilidad, ni acabar siendo nada, prefiero no amar".
Estamos a las puertas de la Semana Santa. La pasión de Cristo no habla en un lenguaje diferente, es un sí al amor, porque ese riesgo de sufrir y de perder la independencia sólo por amor hace volver al hombre a sí mismo, le hace descubrir el Amor más trascendente, el del que da TODO sin esperar NADA a cambio.
Finalmente, el auténtico drama de la historia es un sí o un no al amor. (Estas ideas se las leí al Cardenal Ratzinger (Benedicto XVI) hace años). Un saludo

viernes, 16 de marzo de 2007

Belleza y cutrez

"La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda." Saavedra Fajardo

Desde siempre hemos dado mucha importancia a la belleza (
pulchrum decían los clásicos), precisamente porque lo atrayente, lo bello nos gusta, entra por los ojos y colma el corazón.
Ponemos mucho empeño y tiempo en estar guapas, guapos; “gente guapa” se dice al hablar de modelos a los que quisiéramos parecernos. Hablamos de las top model, de actrices y actores de moda, de “las y los celebrity” que aparecen en revistas, paginas web, etc.

Los jóvenes se empeñan en mostrar su belleza juvenil “destapando” lo más íntimo, y olvidando aquello del pudor, que ya no se lleva y suena a rancio; los viejos se afanan en “tapar” su ancianidad persiguiendo una belleza corporal acabada, pretendiendo no pasar de los treinta, y consiguiendo sólo ser y estar “ridículos”.

Anhelamos la belleza, sentirnos atrayentes (tanto ellas como ellos), gustar con las formas de nuestro cuerpo, con la forma de vestir, con la conversación, con el modo de comportarnos…, con los gestos, con la sonrisa, etc.
Vaya por delante que es muy noble buscar una belleza corporal y razonable que atraiga, pues no somos sólo alma, y tenemos el deber de cuidar el cuerpo que es obra del Creador, y don precioso que nos ha entregado.

Pero me pregunto, ¿realmente es esa la verdadera belleza?, ¿no se acaba siendo un auténtico “cutre” de querer ser demasiado bello, demasiado guapo? Da la impresión de que
nos pasamos varios pueblos en eso de “estar guapos”.
“La belleza del cuerpo es viajero que pasa”
, y realmente, nos pese o no, así es. La belleza que queda, la que atrae, es esa que no parece estar, que va por dentro –a veces muy por dentro-, pero que se intuye en la mirada de amor, en los detalles de servicio, en la sonrisa sincera y limpia, en el perdón y el olvido de la ofensa, en vivir para los demás, en el silencio profundo de un amor sacrificado (siempre me acuerdo de la belleza del corazón de la Madre Teresa), en la caricia y el beso que manifiestan un amor limpio y sincero, etc., realmente todo eso, y tantas cosas más –que hoy echamos en falta-, sí que son verdadera belleza.
El problema es que hemos caído fácilmente en lo cutre, buscando una pobre belleza que se queda sólo en la búsqueda de un atractivo corporal y, con frecuencia sensual que acaba por gastarnos y consumirnos, se acaba pronto, y envejece sin dejar poso ni amor verdadero. Acabo, pero lo hago con esta otra frase que leí hace unos días. Un saludo.

"El que no lleva la belleza dentro del alma no la encontrará en ninguna parte." Noel Clarasó

lunes, 5 de marzo de 2007

Llorar de alegría

Hace unos días pude ver la película Mia Sarah, me pareció deliciosa: buena fotografía, música excelente, golpes simpáticos de humor, y una historia de amor que "engancha".
Hay una escena en la que Gabriel y Marina están cenando en un restaurante, uno de esos lugares que no están al alcance de la economía de los protagonistas a lo que se va en contadas ocasiones. Ella sufre y ríe, llora y está feliz al mismo tiempo..., pensé en aquello de si se puede estar alegre en el dolor. Marina ha encontrado a alguien que realmente le quiere, y lo encuentra en el desconcierto de una vida envuelta en el sufrimiento: hermano enfermo, padres fallecidos en accidente, trabajo inestable, etc. Es feliz, y esa sencilla felicidad le hace derramar lágrimas de alegría. La escena me pareció fantástica.
Hoy día una generación joven huye de la realidad buscando una alegría hueca, sin contenido. La fidelidad, don perdido, se sostiene en el amor que no tiene miedo a las lágrimas. O como hace poco leía: "La fuente de la alegría cristiana es esta certeza de ser amados por Dios, amados personalmente por nuestro Creador..., que nos ama a cada uno y a toda la gran familia humana con un amor apasionado y fiel, un amor mayor que nuestras infidelidades y pecados, un amor que perdona".
No podemos tener miedo a las lágrimas y lo que unas lágrimas conllevan; lo decía ya hace muchos siglos el poeta Ramón Llull: "¿Porqué lloras, amigo del alma mía? Lloro de llorar tan poco". Un saludo

jueves, 22 de febrero de 2007

Lo posible de lo imposible

¿Es un absurdo? Parece imposible, impensable, fuera de lo normal, de lo correcto, de lo que la gente considera ordinario…, pero hay en esta vida muchas cosas imposibles que se hacen posibles. Vivimos en una época en la que nos parece imposible la heroicidad, salirnos de lo normal, de lo nuestro para hacer algo distinto o heroico por los demás.
He visto estos días de Carnavales muchos jóvenes vagando por las calles a primera hora de la mañana, después de una o varias noches de diversión (regadas con abundancia alcohol y probablemente de droga), y me he preguntado si realmente es posible lo heroico.
Me acordé de un pensamiento de Paul Claudel: “La juventud no es para el placer, sino para la heroicidad”; y volví a convencerme de lo que con tanta fuerza nos dijo el buen Papa Juan Pablo II: “Se necesitan heraldos del Evangelio expertos en humanidad, que conozcan a fondo el corazón del hombre de hoy, participen de sus gozos y esperanzas, angustias y tristezas, y al mismo tiempo sean contemplativos, enamorados de Dios. Para esto se necesitan nuevos santos”. Un saludo

lunes, 12 de febrero de 2007

Hasta que duela

Siempre me ha entusiasmado la vida, las palabras y la valentía de la Madre Teresa. Todos la entendemos, no creyentes y creyentes.
Seguramente habrás escuchado una de sus frases: "hay que amar hasta que duela". Dándole vueltas estos días a esas palabras, concluía que se podrían aplicar a otras muchas situaciones, y que deberíamos llegar en nuestras acciones positivas hasta eso, "hasta que duela". Enseguida me dí cuenta de que "perdonar hasta que duela" es heroico, pero que verdaderamente -lo puedes comprobar-, es entonces, -cuando perdonar duele-, el momento en que uno experimenta el verdadero amor, la verdadera felicidad. Si nos lo proponemos, y con la ayuda del de Arriba, uno puede intentar conseguirlo, y te aseguro que eso da una paz enorme. Como decía un escritor al que suelo leer con frecuencia, deberíamos "callar, trabajar, rezar, sonreír". Un saludo.

lunes, 5 de febrero de 2007

El alma en calma

Transcribo unas frases que leí hace unos días, por si te sirven y te hacen pensar:
- "Lo necesario para ir acariciando ciencia es mucha paz, suficiente belleza y bastante tiempo ahorrado" (Luka Brajnovic);
- "Un solo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo; por tanto, sólo Dios es digno de él. Para lo insensible, lo que no sientes; para lo sensible, el sentido; y para el espíritu de Dios, el pensamiento" (San Juan de la Cruz);
- "EL AMOR es el mayor enemigo de la prisa" (Conrad, en El espejo del mar);
- "Despacito y buena letra: que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas" (Antonio Machado).
Te añado yo: ¡Guerra a las prisas!, serenidad, calma, paz, ausencia de agitación, de intranquilidad, de ruido, de cólera, de precipitación, etc... ¿seremos capaces de conseguirlo en este mundo que no para?
Ya ves, el ser capaces de pararnos suponde tener tiempo del alma para -a pesar de la agitación del ambiente- no dejar de contemplar la Belleza y el Bien. Un saludo

lunes, 29 de enero de 2007

Efecto avestruz

Me gustó la foto. ¿Ridícula? No lo se. Puedes pensar lo que quieras. Pero me dió a a entender algo que sucede con frecuencia: esconder la cabeza, huir de la realidad, intentar vivir en una realidad virtual que no quiere saber nada, o pretende olvidar la vida real que "sufrimos".
De esta forma, los fines de semana son para olvidarnos de esa "espantosa vida"; hay que procurar "disfrutar" a cualquier precio, no importa con quién o cómo, de los efectos que tenga o de los desamores que probemos; navegar por internet sin rumbo, chatear o ultilizar el messenger "a destajo" lo utilizamos casi, casi... para cambiar de personalidad, y probar todo tipo de aventuras o aventurillas que nos sacan de la "aburrida y rutinaria" vida que vivimos, etc.
Me acordé de aquellas palabras que Lope: "A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos", ¿andamos sólos?
Realmente cuando me hablan de soledad leo caras de armagura, y recuerdo lo que decía Teresa de Jesús: "Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta". BuscaLe y verás como tu soledad torna en alegría, en una alegría que las cosas de este mundo no pueden dar. Un saludo

lunes, 22 de enero de 2007

El perdón

Seguimos con las miradas.
Seguramente tienes que mirar con lupa muchas cosas. Y estoy más que seguro que pocas veces has mirado con lupa dentro de ti. Hazlo. Sin miedo, pero no lo hagas solo para ver, y ya está, sino que es preferible que mires, comprendas, y quizás tengas que pedirLE perdón, y ya sabes que EL SIEMPRE PERDONA. A veces lo dificil es perdonarse uno mismo, y saber pedir perdón a los demás. Te recomiendo que no dejes de hacerlo a menudo, a diario si puedes. Y por supuesto daLe siempre las gracias a EL al comprender lo que veas en tu interior. No tengas miedo a ese perdón, tanto dado como recibido, que da mucha paz. Un saludo.

lunes, 15 de enero de 2007

La mirada de la Providencia


Lo he leído hoy y me ha hecho pensar. Te lo copio para hacerte partícipe de algo que seguro que te ayudará. El autor es conocido: Romano Guardini, filósofo católico que enseñó en Alemania, y que forma parte de la filosofía del Personalismo. En otro momento te cuento más de este gran hombre. Vale la pena que lo leas y medites, y si lo comentamos, ¡mejor todavía!
"La palabra providencia nos dice que en todo acontecimiento hay una mirada, y que contemplando soy precisamente yo. Dice, además, que hay una previsión para todo lo bueno en relación a lo que me rodea. Hay, pues, unos ojos que todo lo ven y a los que no se escapa nada de cuanto me puede hacer daño o me puede ser útil, unos ojos que me observan continuamente y que notan la caída de cualquiera de los cabellos de mi cabeza, y ven sus consecuencias, teniendo en cuenta, precisamente, mi propio bien. Esta palabra refleja además que hay una intención, un corazón, una preocupación en todos los acontecimientos y, sobre todo, un poder más fuerte que todos los poderes del mundo, capaz de realizar todo lo que piensan aquel corazón y aquella preocupación".
Espero tus comentarios.

lunes, 1 de enero de 2007

La importancia de una mirada


Feliz año 2007. Otra vez estamos aquí. En esta ocasión querría comenzar los "senderos" del 2007 con unos testimonios que acabo de encontrarme. Son breves, pero conmovedores, y hablan de la "mirada" de nuestro querido Papa Juan Pablo II. También yo sentí esa mirada el día que imponía sus manos sobre mi, para ordenarme sacerdote.
En este caso es el de dos clarisas de Lerma (Burgos, España) donde hay más de 100 monjas la gran mayoría jóvenes "encerradas" entre cuatro paredes, y dispuestas a manifestar al mundo que se puede ser feliz e el silencio, la oración y la vida de Comunidad. Ahí te los dejo:
1. Aquel día yo estaba con tantísima gente en aquella calle esperando al Papa en el papamóvil y, al pasar, miró hacia mi lado... Nunca podré olvidar esa mirada: experimenté que él sabía que yo estaba allí, que me miraba a mí y que me conocía. En esa mirada había amor hacia mí, libertad para mí, horizonte para mí..., para mí. Y desde aquel momento quedó grabado en mi corazón dónde estaba la Verdad. Querido Padre, ¿cómo pagaré al Señor tanto Bien? Te quiere tu hija. Edén.

2. Roma, 12 de abril de 1992, Domingo de Ramos. Un grupo de la parroquia fuimos a Roma para participar en el encuentro mundial de la juventud con el Papa. Años después, supe que no les hacía ninguna gracia que fuera. Tenían miedo, porque yo era un poco revolucionaria. No amaba la Iglesia, incluso la criticaba... ¡No la conocía!; pero..., ¿cómo me lo iba a perder? Sin saber muy bien de qué se trataba, me encontré subida al autocar. Era muy pronto, apenas había gente todavía en la Plaza de San Pedro; me parecía imposible que aquella inmensa plaza pudiera llenarse. Teníamos un sitio estupendo en el pasillo central por donde pasaría el Papa. Todo el mundo estaba muy emocionado; yo más bien fría e incrédula. Pero empezó a llegar gente, sobre todo jóvenes, y se creó una expectación increíble. Sin proponérmelo, me vi contagiada de aquella expectación y me encontré esperando al Papa con todo mi ser. Y, por fin, le vi, y en su humanidad vi a Jesucristo. Sentí que me miraba, fue la mirada de Cristo en él, una mirada que transformó completamente mi vida. Sentí que iba a rezar por mí. La crítica se transformó en amor al Papa y a lo que él amaba: la Iglesia. Nació una súplica: «Señor, hazme comprender»; y el corazón comenzó a ensancharse poco a poco. Providencialmente, el 12 de abril de 1997, fui consagrada por Jesucristo en su Iglesia por toda la Humanidad. Gracias, Padre Santo. Betania

viernes, 29 de diciembre de 2006

Abrir el Corazón II

A punto de terminar este año, y comenzar el nuevo año 2007, y en plena Navidad, tenemos que seguir abriendo el corazón a la gracia que nos ha llegado, una vez más por la sencillez del Niño recién nacido. No te canses de contemplarle estos días en Belén. No es sólo un puro mirar o ver, sino "guardar en el corazón" lo que El quiera decirte.
El día de Navidad el Papa nos lo decía de esta manera en su homilía:
"La señal de Dios es la sencillez. La señal de Dios es el niño. La señal de Dios es que Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externos. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. Pide nuestro amor: por eso se hace niño".

Abre el corazón a esa sencillez y no te fies de ti mismo. En el sendero de tu vida el encuentro con la Sencillez supone olvidarse de uno mismo. Si te ayuda leete la segunda parte del poema de Navidad:

Sé atrevido: háblale al oído a María,
mira a José de reojo, pídeles que te dejen,
y con sumo cuidado, despacio,
con los labios bien cerrados, bésale fuerte.

Gracias Dios mío por estar con nosotros,
no dejes que se me olvide,
ni que cierre mis puertas.
Que el calor de mi entrega te proteja
del frío oscuro de mis propios pecados.

Que no se repita en mi vida otra vez aquello tantas veces recitado:
¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos –respondía–,
para lo mismo responder mañana!

viernes, 22 de diciembre de 2006

Abrir el Corazón I


Recientemente el Papa ha recordado unas palabras de San Máximo de Turín, Obispo que vivió entre los siglos IV y V: «El tiempo nos advierte de que la Navidad de Cristo Señor está cerca. El mundo, con sus mismas angustias, habla de la inminencia de algo que lo renovará, y desea con una espera paciente que el esplendor de un sol más fúlgido ilumine sus tinieblas… Esta espera de la creación también nos lleva a nosotros a esperar el surgimiento de Cristo, nuevo Sol» (Sermón 61a, 1-3). Y se preguntaba el Papa si realmente el mundo lo espera, o vive al margen de su venida y lo considera como un obstáculo. Concluía Benedicto XVI que realmente el mundo espera un salvador, pero que nuestra actitud ha de ser la de espera vigilante y orante, como los protagonistas del momento del nacimiento de Cristo. Añado parte de una poesía de Navidad que te puede ayudarte. En la próxima cita te pondré el resto. Feliz y Santa Navidad.

Aquella noche la Ciudad dormía,
no había luces de fiesta,
sólo el bullicio de quienes
están al lado de lo Sublime
y no se enteran.

Ella era portadora del Amor,
Custodia de la Salvación,
Pregonera de la Palabra todavía
Muda, y quienes la oyen,
no le abren la puerta.

Dolor de la Madre Virgen
que sólo Le puede ofrecer un pesebre,

"porque no había lugar para ellos en la posada";

dolor convertido en Amor en su regazo,
envuelto en pañales.

Asómbrate ante el Amor Niño,
acompáñale en la Noche fría,
quédate quieto, de pié, firme;
olvida ahora tus inquietudes,
y contempla sin prisas, poco a poco, al Dios inerme.



domingo, 10 de diciembre de 2006

Volví a leerlo


"No permitas que lo impidan los afanes del mundo; guíanos hasta él (tu Hijo) con sabiduría divina". He querido ponerte unas palabras de una de las oraciones de la liturgia de la Palabra de hoy, domingo segundo de Adviento, porque me han hecho recordar y volver a leer un documento de hace unos años, al que me parece que debemos volver, más cuando cada vez es más necesario plantearnos nuestro encuentro con El. ¿Te lo planteas de verdad? Que sepas que mientras no te plantees con sinceridad en el encuentro con la Verdad, no tendrás paz en tu vida (me refiero a la verdadera Paz, la que dura en la contradicción). Aunque sea un poquito largo lee lo que te añado, y a ver qué te sugiere..., a mí me ha vuelto a conmover.
"Es tiempo, ahora, de que aquella llamada suscite nuevos modelos de santidad, porque Europa tiene necesidad, sobre todo, de la santidad que el momento exige, original por tanto y, en algún modo, sin precedentes.
Se necesitan personas, capaces de « echar puentes » para unir cada vez más a las Iglesias y a los pueblos de Europa y para reconciliar los espíritus.
Son precisos « padres » y « madres » abiertos a la vida y al don de la vida; esposos y esposas que testimonien y celebren la belleza del amor humano bendecido por Dios; personas capaces de diálogo y de « caridad cultural » para transmitir el mensaje cristiano mediante los lenguajes de nuestra sociedad; profesionales y personas sencillas capaces de imprimir al compromiso en la vida civil y a las relaciones de trabajo y amistad, la transparecia de la verdad y la fuerza de la caridad cristiana; mujeres que descubran en la fe cristiana la posibilidad de vivir plenamente su condición femenina; sacerdotes de corazón grande, como el del Buen Pastor; diáconos permanentes que anuncien la Palabra y la libertad del servicio para con los más pobres; apóstoles consagrados, capaces de sumergirse en el mundo y en la historia con corazón contemplativo, y místicos tan familiarizados con el misterio de Dios como para saber celebrar la experiencia de lo divino y hacer ver a Dios presente en la vorágine de la acción.
Europa necesita nuevos confesores de la fe y del gozo de creer, testigos que sean creyentes creíbles, valientes hasta la sangre, vírgenes que no sean tales sólo para sí mismas, sino que sepan decir a todos que la virginidad reside en el corazón de cada uno y reenvía inmediatamente al Eterno, manantial de todo amor.
Nuestra tierra está ávida no sólo de personas santas, sino de comunidades santas, de tal forma enamoradas de la Iglesia y del mundo que sepan presentar al mundo mismo una Iglesia libre, abierta, dinámica, presente en la historia diaria de Europa, cercana a los sufrimientos de la gente, acogedora con todos, promotora de la justicia, solícita para con los pobres, no preocupada por su minoría numérica ni por las barreras puestas a su acción, no asustada por el clima de descristianización social (real pero quizá no tan radical ni generalizado), ni de la escasez (a menudo sólo aparente) de los resultados.
¡Será ésta la nueva santidad capaz de reevangelizar a Europa y de construir la nueva Europa!"
(Nuevas vocaciones para una Nueva Europa, 1997)

lunes, 4 de diciembre de 2006

Sugerente y comprometedor

Seguramente has visto la película. Es sugerente. Si lees el libro -o los libros- de Narnia todavía te sugerirá más. Lucy enciende su vela para dirigirse a la puerta del armario que le introduce en Narnia, otro mundo... ¿irreal? que le fascina. Quizás sea más irreal el mundo en el que vive que está en guerra, una guerra que le ha separado de sus padres. Narnia parece irreal, por el modo de presentarlo, pero quizás te quedes con la idea de que lo que sucede en Narnia no es tan irreal, que la salvación ha llegado por medio de Alguien, Víctima Inocente, que fue capaz de ofrecer su vida por el culpable, cargando El con las culpas. Esto ocurrió hace ¡¡20 siglos!! y todavía no nos hemos enterado o, mejor dicho: no queremos enterarnos.
Tenemos que "estar al loro" para comprometernos, como hicieron los santos, que "se enteraron" de lo que EL había hecho, y ese Amor les arrebató el corazón hasta ser capaces de darlo entero, y dejarse la vida. Nuestro querido Juan Pablo II los decía así a los jóvenes: "os invita a dejaros 'capturar' completamente por Él, de tal modo que veréis vuestra vida bajo una luz nueva" (Roma, 14 de abril de 1981)
¿Ves? la luz nueva es EL, es quien da sentido a tu búsqueda del sendero cierto. Encontarás la puerta para entrar en la vida eterna.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Buscadores de la Verdad


Buscar la verdad, quizás Verdad con mayúscula. Sólo una es la Verdad con mayúscula, porque la verdad es El. "Muestranos, Srñor, tu misericordia y danos tu salvación". Hoy me han sonado a nuevas estas palabras, me han sonado a una Esperanza nueva. Me he acordado de Francisco de Jasu y Xabier. El ímpetu misionero de quien buscó la Verdad después de unos años de ir y venir, saciando sus hambres en lugares que no le llenaron, como tantos jóvenes hoy. Te propongo que en estos días, siguiendo el sendero de Belén, te animes a buscar "la verdadera Verdad", la que sacia sin saciar, la que no nos deja indiferentes, aunque suponga ir contra corriente de tu propia vida y de las de los demás. Feliz Adviento.