jueves, 25 de diciembre de 2008

Santa Noche de Navidad

He estado estos días de ejercicios espirituales. No he tocado el blog, no era el momento. Ahora sí.
Sólo os quiero felicitar la Navidad a todos, y desearos un año 2009 que llegue lleno de bendiciones de Dios.
Os hago un regalito, para el que le guste y en especial, como se ha dicho, para nuestra reina de blog, nuestra enferma de ELA. Se trata de un canto de Navidad, o villancico. Aquí va (me gustaría que lo comentarais). Muchísimas gracias a todos los que leéis y escribís (os lo digo de todo corazón: aquí sois todos importantes, cuento con vuestras opiniones, TODAS ME IMPORTAN)





El Pastor dormido
Se me echó encima la noche cerrada
envuelto en mis mantas apenas dormía,
pereza y cansancio envolvían mis sentidos
dejaba pasar las horas sin que nada apremiara.

Descansaba junto a los pastores que trabajosos del día
sólo pensaban en sueño y descanso,
sin querer conocer más noticia
que su propia vida cansada.

En el cielo había gran revuelo y contento
los ángeles inquietos forman en filas,
son convocados a anunciar al mundo
la Luz que ha de alumbrar la tierra fría y vacía.

Sus cantos resuenan con vibrante energía
trompetas, clarines, guitarras y violines,
cantan al unísono Gloria a Dios en los cielos
¡despertad pastores de vuestra rutina!

Prestad atención y salid de vuestro sueño
Dios ha nacido con carne de hombre,
su Madre Virgen lo cuida al calor de unos pañales
un Niño se nos ha dado que os sacará de vuestro olvido.

Los cantos y las estrellas, la luz y la música me despiertan,
asombro que me saca de mi sueño y pereza,
escucho a los ángeles
sin creer lo que se me revela.

En mis oídos y en mi corazón escucho la Buena Nueva
Dios ha nacido, corre a adorarle
no tardes, que Dios pasa
y no quiere que tu amor le falte.

Sin ganas e incrédulo recojo
mis míseras riquezas,
allí me dirijo sin pensar en llevarle
más que mi cansancio y tristeza.



Camino cansando, y veo pasar a otros que andan contentos,
Señor, ¿qué te llevo si voy con las manos vacías?
No soy capaz de parar para llevarte
ni siquiera un poco del tiempo de mi vida.

Llego al portal y escucho algarabía,
canciones de amor cantadas con corazón limpio,
deseos de ver al Dios de la Gloria
y a su Madre Bendita que lo cuida y contempla.

Me cuelo entre todos aquellos que llegaron más prestos que yo,
llamados desde la eternidad y valientes en su respuesta,
lleno de vergüenza por llevar mis manos vacías
me acerco al pesebre y asombrado me postro ante el Dios Niño.

Entonces le digo a mi Dios
qué puedo darte si ni siquiera mi tristeza te ofrezco,
ya sé que tú me perdonas, pero quisiera darte
algo de calor y amor en este día.

Sonrío al Niño, le beso con ternura,
y escucho en mi corazón arrepentido:
“Me gozo en tu falta, pues me das ocasión
de amarte y darte mi perdón.

Cuídame cada vez que me visites y adores,
háblame cuando lo necesites y quieras,
que yo te espero eternamente escondido,
pues soy Dios y me conmueve tu amor”.


Gracias, Señor, por tu presencia en Belén,
por tu amor inefable en la Eucaristía,
por tu Palabra que es eterna, y por tu infinita misericordia
oculta en un Niño inerme que de mí necesita.

Regreso con los demás pastores feliz y contento,
después que mi Reina me permite abrazar al Niño,
pues sé que ese abrazo esconde el propósito
de anunciar a los hombres que Dios ha nacido.






Un saludo y un abrazo navideño para todo

sábado, 6 de diciembre de 2008

Merry Crisis

Ayer iba camino de ver a mi enferma de ELA. Iba -lo que podía- recogido porque llevaba al Santísimo conmigo para darle la Comunión (solo un pedacito pequeño porque no puede tragar más). Pasé por un montón de tiendas, ya sabes, Navidad, luces, adornos, nieves, Papas Nöeles cursis, belenes (gracias a Dios), música, etc..., y me di de narices con una tienda -no recuerdo qué vendían- que ponía en grandes letras: MERRY CRISIS. Me hizo gracia.
Lo de la crisis ya sabemos que es así, pero lo de merry (alegre, feliz) y crisis parecen una contradicción. Lo que me sorprendió es que la gente -me incluyo- seguimos esperando de la Navidad lo mejor, el regalo que nos sorprenda.
Os aseguro que para mi el regalo ha sido poder estar con mi enferma de ELA. Voy a dejar de llamarla "enferma" porque más que una enferma (así hemos quedado ella y yo) es un tesoro, un regalo que Dios nos ha hecho (aunque cueste entenderlo).
Hablamos del blog y de todos los fantásticos bloggeros que participáis. Está encantada, y os aseguro que la estáis ayudando mucho, muchísimo (también la Duquesa). Lee el blog y se lo leen (ella lee perfectamente). Me hizo una petición que os trasmito, y me dijo que por favor contestéis con sinceridad.
Quiere que habléis sobre los siguiente:
- ¿Cómo puede una enferma de ELA ayudar a quienes tiene alrededor?;
- ¿Cómo le ven los que tiene junto a ella?
Yo intenté explicárselo, y se lo he dicho varias veces: para mí, es un regalo, un verdadero "merry" que me ayuda y conmueve cada vez que estoy con ella, pero ella quiere oíros. Animo, a ver si llegamos a las 100 entradas. Cuento con Inma, Cristina, mamá de María, Tely, Duque, Duquesa y todos.
Volví a casa contento de haber estado con ella, y pensé que la crisis puede ser larga, pero que es más profundo y largo el amor que se manifiesta con una sonrisa en Navidad y siempre, aunque no nos llegue para el turrón este año.
Un saludo, y no os olvidéis de poner el Belén en casa.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Verdadera valentía

Ayer recibí este testimonio que te copio íntegro de una persona a la que conozco mucho y quiero más. Ha sido una valiente..., pero lo verdaderamente heroico es que lo ha llevado con tal naturalidad que ha sabido ver en todo momento la mano de Dios, y un verdadero regalo en la criatura que Dios le daba, y El mismo se la quitaba. Y es que lo hijos no son un derecho, sino que son un regalo de Dios, a El pertenecen, y con frecuencia Dios los pide. Aquí te lo dejo:

"Soy una de esas mujeres a las que su ginecólogo comunica la malformación del hijo que espera con ilusión. Sólo las que hemos pasado por esto sabemos lo duro que resulta escuchar que tu hija padece una lesión cerebral y que morirá nada más nacer o incluso antes. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso, ya que éramos muy conscientes de que el mayor tiempo con ella sería el que estuviese dentro de mí. Nuestra hija nació rodeada de cariño y vivió, sin sufrir, apenas 2 horas en mis brazos y los de su padre. Aunque fue triste y muy duro, vivimos esa dolorosa separación con la serenidad y el orgullo de haberle dado todo nuestro amor, como a cualquier otro hijo. Han pasado ya ocho meses y hemos aprendido a vivir sin ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Ante el diagnóstico de una malformación en el hijo.
Comprendo vuestro difícil momento: acaban de comunicaros la malformación del hijo que esperáis. Se os viene el mundo encima. ¡Tantas ilusiones truncadas en un segundo! Nosotros sabemos lo que se siente porque acabamos de pasar por ello. El ginecólogo os habrá explicado que en este caso el aborto está permitido hasta las 22 semanas de gestación. Quizá dudáis. Puede que algunos familiares, amigos o compañeros de trabajo os den sus consejos. Yo no quiero dar consejos. Sólo quiero contaros nuestra experiencia.
Hace un año una ecografía rutinaria revelaba que nuestra hija María tenía una lesión cerebral incompatible con la vida. Nos resulta difícil describir como nos sentimos en ese instante. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Éramos muy conscientes de que el mayor tiempo que iba a pasar con ella sería el que estuviese dentro de mí. No puedo negar que para mi fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso: noches sin dormir, lloros que no puedes controlar y, sobre todo, la incertidumbre de qué pasará: ¿llegará a nacer?, ¿cómo será?, ¿vivirá segundos, minutos, quizás horas?... Saboreé cada patada y cada momento que pasamos juntas, le conté cosas de su padre y sus hermanos, de su familia, le canté y hasta le leí cuentos antes de dormir.

Nuestra hija nació a los ocho meses de gestación, pesó 2.300 y vivió apenas dos horas en mis brazos y los de su padre. Se fue rodeada de todos sus seres queridos, con la ropa que con tanto amor, puntada tras puntada, lágrima tras lágrima, le habían tejido sus abuelas.

Al recordarlo os aseguro que fueron dos de las horas más felices e intensas de nuestra vida. A pesar de la tristeza de perder a un ser tan querido y deseado, nos ha merecido la pena vivirlas. Ahora hemos aprendido a vivir si ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Porque sé que es duro, comprendo a quienes optan por el aborto. Como no elegí esa opción, no puedo contar lo que se siente en esas circunstancias. Luis y yo optamos por querer a María como a cualquiera de nuestros hijos. Aunque fue triste, vivimos esa dolorosa separación con serenidad y conciencia de haberle dado amor hasta su último aliento."
Unos meses antes también comentó:
"No hemos permitido que ningún facultativo nos plantease la opción del aborto terapéutico tan recomendado para estos casos. María es y será tan hija nuestra como las demás e intentamos saborear cada momento de los que estamos pasando con ella.
Varias personas nos han dicho personalmente que hemos tomado una decisión heroica pero a mi me gusta responderles que no; en una decisión hay varias opciones y hay una duda y nosotros no nos hemos planteado en ningún momento ninguna otra posibilidad para María sino que nos acompañe hasta su ocaso natural y aunque somos personas de fe y esto nos está ayudando mucho, creo que no es sólo una cuestión de fe sino de AMOR con mayúsculas a la criatura que hemos engendrado."
Me parece que no necesita comentario. Leelo en silencio y saca tus consecuencias.
Un saludo

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Lo relativo y lo bello

Hace ya bastantes años, tuve una larga conversación con un buen amigo mio sacerdote, bastante mayor que yo. Me encantaba hablar con él, porque era como escuchar la voz de la experiencia, un hermano mayor que te enseñaba sin ofender, desde la más profunda humildad.
Había pasado un año combatiendo el cáncer con un tratamiento de quimio bastante agresivo; quedó totalmente hecho añicos, pero contento, pues parecía que salía de aquello. Finalmente se le reprodujo unos meses más tarde, y se nos fue al cielo.
Recuerdo con frecuencia y emoción aquella conversación, especialmente porque me dijo:
"Mira, Javier, después de un año de idas y venidas, de momentos de esperanza y de pasar miedo, mucho miedo, he aprendido a relativizar todas las cosas. Me he dado cuenta de que en esta vida hay pocas cosas importantes, y pocas cosas que ciertamente nos puedan quitar la paz. He aprendido-era y es sacerdote en el cielo- que lo importante es lo que Dios hace en nosotros, lo que nos ama, y lo que espera de nosotros. Por ello, he llegado a la conclusión de que vida vale lo que yo sepa amarle a El."
En ese momento me quedé conmovido y parado, porque había dado en el calvo de la cuestión.
Seguro que a mi amiga enferma de ELA le ayuda este comentario.
Pero hay más.
Hoy he asistido en el cole donde trabajo a una charla deliciosa sobre la belleza y cómo, saber contemplarla es importante en nuestra formación, y en la de los alumnos. ¿Sabéis quien es la Belleza Suma? No hace falta que lo diga..., es evidente.
Pues pienso que la belleza de cada persona se encuentra principalmente en que sea capaz de reflejar la belleza de Dios. Mi amigo sacerdote me lo enseñó con su cuerpo consumido y su alma muy cerca de Lo importante. Era de esos que enseñaban sin imponer, enseñaban con la belleza de vida.
Un saludo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Felicidades

Me acabo de dar cuenta que este blog lleva abierto ya dos años. El pasado día 12 de este mes se cumplieron los dos años con más o menos éxito.
Gracias a todos los que estáis colaborando con vuestros impresionantes comentarios.
Me he permitido cambiar la plantilla del blog.
Agradeceré comentarios de si os gusta más o menos que la anterior. Perdonad que haya perdido los enlaces, es que soy novato. En unos días los vuelvo a poner.
Un saludo

viernes, 14 de noviembre de 2008

Por segunda vez

Ayer volví a estar con mi enferma de ELA. Por segunda vez me impresioné, en especial cuando se puso a llorar, y me dijo entrecortada y casi sin entenderla: "¿por favor, me puedes quitar las gafas, y limpiar las lágrimas?
Lo hice con mucho gusto porque ella no puede ni siquiera hacer eso.
Me ayuda para pensar si verdaderamente nos damos cuenta cuándo somos útiles. Ella sabe muy bien que es útil, simplemente porque puede sonreír, y puede amar (para eso no hace falta ni hablar).
Lo que nos pasa a nosotros es que ponemos la utilidad en hacer, hacer, hacer..., en no parar, en tener una eficacia arrolladora, etc.
Viéndola a ella me confirmo que la eficacia no es eso, sino algo que con frecuencia se nos escapa, y que tiene mayor trascendencia. No nos damos cuenta porque sólo nos importa lo que tengo delante, lo que puedo tocar, lo que me apetece o lo que me interesa. Te aseguro que la eficacia de mi amiga es impresionante, puedo testificarlo porque a mí, personalmente, me está haciendo mucho bien.
Un saludo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Lo inexorable

Hace unos días con motivo del mes de noviembre, leí este comentario de una famosa periodista española, ahora muy comentada por su libro sobre la Reina. Me gustó el pensamiento, y lo aporto porque puede darnos que pensar.
"¿Qué es lo que da temple a un cristiano? ¿Qué es lo que enrecia su encarnadura para soportar las tallas, las muescas y los trallazos del vivir? ¿Qué es lo que, a fin de cuentas, le distingue de los demás hombres? Sin ninguna duda: la esperanza.
Un cristiano es un hombre fiado a su esperanza. Todos los auténticos bienes -los bienes sin código de barras ni fecha de caducidad- los tiene al otro lado de la vida. Y hacia allá se encamina. En definitiva, pues, un cristiano es un hombre que acude a una cita. Y su vivir es un «vivir preparándose» para esa estación terminal.
Pero importa decir que la esperanza del cristiano no es una nostalgia de paraísos perdidos. Es una certidumbre de cielos apalabrados que, de no ser reales, dejarían a Dios por embustero. Y contra esa certeza -más firme que una muralla de diamante- se estrellan los acobardamientos, las angustias, los miedos.
Epicuro intenta burlar ese miedo a la muerte con un capcioso juego de palabras: «Mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, no existo yo.»
Kant, para vencer el terror de imaginarse «metido en el tenebroso sepulcro» se reclina en la idea de que el cadáver ya no es «él». A partir de ahí, carece de sentido cualquier pensamiento referido a alguien que «ya no es».
Y Sartre prefiere fijarse en la fealdad de los cementerios, o en la vida del muerto como un álbum de recuerdos para los vivos: «Estar muerto es ser presa de los vivos.» Y también: «Una vida muerta es una vida de la que se hace custodio el Otro.»
Frente a Epicuro, o Kant, o Sartre, el más ignorante y pobre y desvalido de los cristianos puede pisar fuerte, con la gallardía de quien tiene una respuesta imbatible para el gran enigma, para el gran «agujero negro» sin retorno. Una respuesta para el gran misterio de la muerte. Ésta: la muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega.
Todos, cada cual a su tiempo, seremos o habremos sido ese «alguien que llega». Alguien que llega a la cita. Alguien que, por fin, llega a ponerse bajo la custodia del Otro... del Dios totalmente Otro... Del Dios que avala su «promesa de una futura inmortalidad». Del Dios que garantiza la «esperanza de una feliz resurrección». De ahí, el más audaz y magnífico de los desafíos cristianos: atreverse no sólo a creer en la inmortalidad de las almas, sino a esperar en la resurrección de los cuerpos. Con facilidad se olvida que la opera magna del cristianismo no es un crucificado vencido, sino un resucitado vencedor."

Me quedo con esto último, que llena de esperanza: la opera magna es un Resucitado Vencedor.
Un saludo

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Por quién vivir?

Ayer viví una experiencia realmente inimaginable. Me llamaron para atender a una enferma. Fui sin demasiadas ganas (también tenemos nuestras miserias los curas), pues se trataba de un caso difícil en el que, me imaginaba, había que poner cabeza, corazón y mucho esfuerzo. Junto a ello, el día fue muy complicado, desde la mañana a la noche no paré. Te lo aseguro, estaba muy cansado.
Cuando vi a la enferma me conmoví. Se trataba de una enferma de ELA. Un chica de 40 y pocos años, guapísima, pero desmejorada por la enfermedad; madre de tres hijos, y ya muy limitada por los efectos que produce la esclerosis. Pero sabes porqué me pareció guapísima, porque sonreía, e incluso reía, y alguna vez, en el trascurso de la nuestra conversación, lloró. Tuve que secarle las lágrimas porque ella no podía.
Me pareció un alma grande, confundida y apenada por no poder ser útil, pero serena y contenta, a pesar de lo que tiene encima. Tuvimos una larga conversación, reconfortante para mí, y espero que para ella.
La cuestión que más hablamos es aquella que cuenta André Frossard en uno de sus libros cuando unos universitarios de La Sorbona le plantean la siguiente cuestión después de una conferencia (era el año 1968):
- Profesor ¿por qué vivir? Su respuesta, rápida, elocuente fue:
- Habéis formulado mal la pregunta, la cuestión es ¿por quién vivir?
Esa es la pregunta que debemos hacernos, ¿por quién vivir? Mi amiga lo sabe; a pesar de su enfermedad, lo entiende, aunque le duele, pero sabe por quién vivir, los tiene a su lado todos los días, y está feliz. Piensa manifestarlo hasta el final con su alegría -que esa está en el corazón-, aunque no sea capaz de mover los labios para sonreír.
Un saludo

viernes, 24 de octubre de 2008

El mendigo de las bolsas

Tengo sobre mi conciencia que cada semana me encuentro con un hombre pobre que -sin parecerlo- va pidiendo por las calles, y por las iglesias. No es viejo. Incluso se le nota que ha tenido una cierta educación (quiero decir que no tiene un porte dejado o mugriento como otros). Lo único que le distingue es que lleva cientos de bolsas de plástico que llena no se de qué cosas. Se adelanta y te pide..., para un café, para una cerveza, para tomarse un bocadillo, etc.
Decía que lo tengo sobre mi conciencia porque me lo encuentro casi a diario y alguna vez le he dado, pero no siempre.

Lo verdad es que si las cosas van cómo van, vamos a encontrarnos con mendigos cada vez con más frecuencia..., y ¿quién dice que un día no seremos nosotros?

La pobreza o la riqueza no es cuestión sólo de suerte o de haber trabajado mucho. Hay quienes se han pasado la vida trabajando muy duro, y sólo les queda un mísera pensión que no da para llegar a fin de mes.

Esta sociedad capitalista cierra los ojos con demasiada frecuencia a lo que pasa en su entorno, y se olvida principalmente, no de lo que la gente pueda ganar o perder, sino de las mismas personas.

Mientras vivamos con un sistema político y social que no piense en las personas, sino sólo en el bienestar o en el modo de acumular riqueza, vamos a ver muchos "pobres de la bolsa", y quizás en algún momento seamos nosotros uno de ellos, no te extrañe.

Un saludo

sábado, 18 de octubre de 2008

No me lo esperaba

Eran las tres y media de la mañana. Me despertó el ruido y la lluvia. Me asomé a la galería que hay en mi habitación, y vi como llovía a mares, pero ellos seguían allí bebiendo y cantando. Me dio pena ver el espectáculo y la "movida".
El botellón se ha trasladado a un parque enfrente de mi casa; pero un botellón selectivo, sólo es la noche de jueves a viernes, y sólo hasta las cuatro de la mañana. Eso sí, la calle queda sembrada de botellas, papeles, desperdicios, y otro tipo de inmundicia que recogen pacientemente una hora después los barrenderos.
La escena te la puedes imaginar. En este caso eran chicos de entre 14-17 años, no más mayores. Te insisto, me dio pena, no asco ni enfado, sino verdadera pena ver aquello. Me acordé de los días pasado en Lourdes en Village de jeunes, acompañando al Papa, junto a cientos de jóvenes normales, de la edad de los que estaban en el parque, pero con otra filosofía (si es que los del parque tienen alguna).
Pero realmente lo que me dio coraje fue la siguiente escena. Estaba lloviendo a mares, los participantes del botellón se marchaban a dormir a sus casas, y en ese momento aparecieron un montón de coches con algunos de los padres de esos chicos que ¡¡¡iban recogerles!!!
Me volví a la cama (de donde no tenía que haber salido) realmente triste; ¿qué hijos pueden salir de unos padres que tienen la debilidad de ir a recoger a sus hijos a la movida porque llueve, o porque son las tres de la mañana? Sin comentarios.
Un saludo

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y la esperanza?

No se qué cara puse, pero la conversación se desarrolló así:
- ¿Es usted sacerdote?
- Bueno, supongo que lo habrá notado por el modo cómo visto;
- Si, ya me imaginé. Perdone, Padre, rece mucho, rece de verdad, que la situación está muy mal.
- De acuerdo, pero yo sólo no, lo haré con usted.
Esta fue la breve conversación que tuve con un señor de mediana edad, difícil de entender porque hablaba medio gallego medio castellano, en plena calle, donde me paró sin esperarlo.
Me quedé sorprendido y contento, no porque me reconocieran por lo que soy en medio de la calle, sino porque todavía hay gente que se da cuenta que o recurrimos a la oración, o estamos perdidos. Parece que hay gente que sigue aquello de "la esperanza es lo ultimo que se pierde".
¿Qué estamos haciendo en esta crisis donde los bancos se desmoronan, las hipotecas crecen, los sueldos bajan, etc.? Desde luego tenemos que trabajar codo con codo y a destajo, para sacar adelante esto -como un repartidor de periódicos gratuitos que me encontré momento antes de esa conversación que no paraba de ir de un sitio a otro, compulsivamente repartiendo su mercancía-, pero debemos hacer algo más, y yo te animo a que verdaderamente no pierdas la esperanza, pero no porque sea lo ultimo que se pierde, sino porque la esperanza nos salva verdaderamente.
Pero con un matiz, sino ponemos la esperanza en Quien no falla, ¿dónde la vamos a poner? Cuando ya nadie te escucha, El te escucha, cuando ya a nadie le importan tus problemas, a El le importan. Háblale, y sobre todo escúchale. Yo llevo haciéndolo más de 30 años, y me va muy bien.
Un saludo

sábado, 4 de octubre de 2008

Fatal equivocación

Hace ya unos meses, estuve visitando a un amigo enfermo en un hospital enorme. Cuando le acompañaba, la enfermera me hizo salir de la habitación para realizarle una curas.
Me fui a la sala de espera, una salita con vistas preciosas (era el piso 10).
Allí me encontré la siguiente escena que me conmovió: una chica muy joven leía en voz alta una novela de aventuras y amor, deliciosa y atrayente. La leía a una mujer mayor, muy mayor, con signos evidentes de cansancio, enfermedad, y de vejez, que claramente era ciega.
Me atreví a decirle (me salió del corazón) que me conmovía ver esa escena tan tierna..., que era muy impresionante ver cómo trataba con tanto cariño a su abuela (le dije).
En seguida me dijo (y he aquí la fatal equivocación) que no era su abuela, sino su madre. Le pedí perdón por el atrevimiento y por la equivocación (realmente la diferencia de edad era clara, quizás por el aspecto envejecido y enfermizo de la madre).
Les volví a pedir perdón, y le animé a que siguiera leyendo, pues les había interrumpido. Siguió leyendo pausada y decididamente.
Lo hacía con voz cálida, esponjosa, clara. Me quedé absorto ante la escena, y como la enfermera tardó, disfruté de aquella situación, llegando a emocionarme con el relato de la novela, y muy especialmente con la escena.
Aunque han pasado unos meses, todavía tengo el recuerdo reciente y fresco. Me hizo pensar enseguida en cómo tratamos a nuestros mayores, y en concreto, en cómo debemos corresponder el enorme cariño que han tenido con nosotros nuestros padres.
Ayer falleció repentinamente una madre joven, muy joven (41 años) del colegio que atiendo.
No lo entiendo, es difícil poder entenderlo. Deja una hija de 1º de Bachiller -16 años- y un crío de 5 de Educación Primaria -10 años-, y a su marido.
Que se vaya así, de repente, sin esperarlo, una madre, es realmente penoso y es ,sobre todo, un vacío de alguien a quien queremos tiernamente.
Te pido que reces por esa familia, acompañales con tu oración, y aunque no les conozcas seguro que les ayudas con esa Comunión de oraciones y afecto. Hay mucho modos de acompañar y ayudar a quienes queremos, aunque no les conozcamos.
Un saludo

miércoles, 1 de octubre de 2008

La crisis

No me acabo de aclarar si estamos en crisis o no. Por aquí nos dicen un día que no, que estamos saliendo de la crisis, y otro que es la peor crisis que hemos vivido, y que lo malo está por llegar. Mientras la superpotencia se derrumba, nosotros estamos en la cresta del bienestar, y nos sobra de todo. No sé a que atenerme; me da la impresión de que somos como marionetas a quienes manejan como quieren, recibimos la información que quieren y pretenden que pensemos como quieren.
No sé que pensar, pero te puedo afirmar que salí con un ánimo verdaderamente renovado después de estar escuchando en Lourdes a Benedicto XVI, y viendo que lo que me trasmitía no eran palabras, palabras, palabras..., sino verdades que se sostienen por sí solas, con contenido y que llenan de esperanza. No escuché palabras vacías y sin contenido, o faltas de vida, sino que se respiraba en el ambiente todo lo contrario: esperanza, seguridad, libertad, valentía ante los miedos que nos rodean.
Ignoro si estamos pasando la peor crisis, pero sí que te aseguro que en Lourdes intuí la alegría y la esperanza que da un viejecito de 81 años que habla claro, fuerte y convencido de lo que dice, y quienes le escuchan no son sólo ancianos sin esperanzas, sino jóvenes que están cansados de ser marionetas, y de que les manipulen. Y es que la esperanza la da el Único que puede hacernos libres.La crisis puede continuar y llevarnos a situaciones materiales peores, pero estoy seguro de que no existirá en los corazones de quienes entienden que el hombre es ante todo hijo de Dios, aunque no tenga un euro en los bolsillos.
Un saludo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazos gratis

Sé que tengo un tanto olvidado el blog. La verdad es que hay muchas cosas que decir y contaros, porque lo de Lourdes con el Papa ha sido "muy fuerte", y ya tengo en el tintero mucho que decir. Iré poco a poco.
He prometido hoy volver al ordenador... no quiero que el blog muera por inanición..., hay que alimentarlo.
Hoy pasaba por la Plaza de la Virgen (Valencia) donde paso unos días con mi buena madre, y me he encontrado con un montón de chicos, chicas, gente mayor, niños, etc. que llevaban camisetas o carteles donde se podía leer: ABRAZOS GRATIS.
Iban repartiendo abrazo cariñosos a quienes los aceptaban. Lo cierto es que a mí no se me han acercado (había mucha gente), y tampoco se qué hubiera hecho (probablemente aceptar el abrazo con agradecimiento).
La iniciativa me ha encantado. No se si te parece de buen o mal gusto, pero independientemente de eso, sí que he pensado que de una manera u otra (dando abrazos, besos, dando la mano, sonriendo, escuchando, dedicando tiempo a los demás, rezando por los demás, acompañando a un enfermo, o lo que sea) tenemos que saber manifestar el cariño a los demás, y sobre todo, debemos aceptar el cariño de los demás, que seguramente es más difícil.
Dar abrazos es una bonita iniciativa, y recibirlos es también un don. Ojalá que todo ello nos ayude a mostrar en nosotros el verdadero Amor que es el que Dios nos tiene.
Un saludo

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pasapalabra

Estos días estoy preparando un viaje a Lourdes con un grupo de sacerdotes amigos para acompañar al Papa en su estancia en esa ciudad. He dejado el blog parado por esta razón. Sólo querría hacerte un breve comentario de algo que ayer mismo escuché.
Estaba haciendo unas compras para el viaje en una gran superficie. A mi lado estaba una señora de edad "intermedia" que no acababa de decidirse en su compra. Junto a ella, la que parecía su hija iba de un sitio a otro mirando productos, y se alargaba en su elección. En un momento preciso, la buena mujer le dijo a su hija:
- Maricris, vámonos que no quiero perderme el "pasapalabra".
La verdad es que me hizo mucha gracia, la espontaneidad y sencillez de esta señora. Pero también, mientras regresaba a casa, fui pensando que estamos "enganchados" a tantas cosas que no tienen ninguna importancia y valor, y que esas ataduras nos hacen perder con frecuencia la visión de la realidad, las necesidades de los demás, los sufrimientos de quienes nos rodean, la pobreza en la que tanta gente vive, los problemas que día a día surgen a nuestro lado. Podemos pensar que mientras haya "pasapalabra" vivimos felices. Sólo te pido que aunque no pases del pasapalabra, escuches las palabras de quienes te piden una ayuda.
Un saludo

miércoles, 27 de agosto de 2008

Como niños

Tengo el blog parado. Pero no es que no le "tenga ganas", es que estos días han sido "moviditos". He tenido a la familia por aquí cerca, y ha habido que dedicarle tiempo. Sólo quería hacer un comentario de algo que ayer leí, y que he vuelto a comprobar estos días con la familia.
¡Qué importante es hacerse niño! quiero decir: pedir como piden los niños, rogar como ellos lo hacen, tener fe como sólo ellos saben tenerla. Ver a mi sobrina-nieta Sofía que no llega a los dos meses, comportarse haciendo lo único que sabe: llorar y dormir; comprobar como Pablo, María, Carmen, Isabelita, Jorge, Blanca, Almudena que entre todos no llegan a 15 años (entre 0 y 6 años todos ellos), sólo saben comportarse cómo niños: sin darse importancia, confiando en sus padres, agradeciendo el cariño y cuidado con que se les trata, etc., es una verdadera delicia.
Y me preguntaba ¿por qué no soy capaz de vivir yo así? o si quieres, ¿por qué no somos como niños o nos comportamos como niños delante de Dios, y delante de los demás (no me refiero a ser "niñoides")? Me parece que nos damos demasiada importancia, y damos muchísima importancia a cosas que no la tienen. Ya sabes..., la sencillez del niño. Un saludo

viernes, 15 de agosto de 2008

La más hermosa

Dice la Sagrada Escritura y la Liturgia que Jesús es el más Hermoso de los hombres. Me parece normal decir que María es la más Hermosa de las mujeres.
Madre del Amor Hermoso es una de los nombres que más me gustan de la Virgen. Hoy es 15 de agosto, en todos los rincones veneramos, rezamos y cantamos a María. Hoy he podido rezar delante de una imagen de la Virgen del Rosario realmente preciosa.
Le he pedido que nuestros amores sean limpios, hermosos, que reflejen la belleza de Dios y de su Madre. Cuando convertimos el amor en un lugar de egoísmo lo afeamos y envilecemos. También le he pedido a Ella por ti.
Un saludo.

domingo, 10 de agosto de 2008

La santidad joven

Acabo de enterarme, y te pongo este enlace, porque merece la pena. Se trata de la vida de Chiara "Luce" Badano del Movimiento de los Focolares, que la Iglesia la acaba de declarar Venerable por vivir heroicamente las virtudes.
Ya ves, la edad no importa para la santidad. Se puede ser santo, luchar por la santidad con 18 años.
¡Animo!, que rezar y vivir enamorado de Dios no es cosa para gente mayor, o gente seria que no sabe divertirse; verdaderamente, ¡vale la pena! Un saludo.

viernes, 8 de agosto de 2008

Madre sólo hay una

Estoy unos días con mi madre.
Como es lógico, le hago poco caso al blog..., pero únicamente quería poner esta brevísima entrada, para recordarte que madre sólo hay una, y que vale la pena cuidarla. A ver si consigo hacerle que descanse..., aunque no es fácil.

Cuida todo lo que puedas a tu madre, cuéntale cosas, procura que lo pase bien, reza por ella y reza con ella. Es un deber de caridad y de justicia que todos tenemos..., y es un mandamiento de Dios, que también tiene Madre, y eso sí que es algo maravilloso, porque también Él aprendió de su Madre, y nos enseña cómo querer a nuestras madres. Un saludo

jueves, 7 de agosto de 2008

Fin de vacaciones

Se me acabaron las vacaciones. Mañana regreso a casa. La verdad es que con ganas, a pesar de que me espera el trabajo de cada día.
La conclusión que he sacado de estos días es aquello que hace ya muchos años escuché: "descansar no es no hacer nada, sino cambiar de actividad". Esta frase, de San Josemaría Escrivá, me ha ayudado en estos días a volver a experimentar algo tan sencillo cómo saber que el mejor modo de descansar es haciendo descansar a los demás. Te lo aseguro.
Si uno se encierra en su "torre de marfil", y sólo piensa en su descanso, realmente se agota, porque nunca está satisfecho con lo que hace. Un abrazo y desde mi lugar de trabajo seguiré contándote noticias.
Un saludo