martes, 19 de junio de 2007

¿Libertad perdida?

Regreso al blog. He estado ausente por diversos motivos, pido disculpas.
Hace unos días escuché estas palabras que te escribo, y que realmente me gustaron. Fue con ocasión de una boda... ya te puedes imaginar: la iglesia perfectamente adornada, la novia guapísima, el novio muy bien preparado, ambos muy nerviosos... y más o menos atentos a las palabras del sacerdote que pronunciaba la homilía. Me gustaron porque explican -al menos en parte- el misterio del amor en el matrimonio: perder para ganar; dar sin esperar recibir; fundirse en un beso de amor que define la unión que se hace eterna al ganar la libertad del otro, entregando la propia. Decían así:

"Dentro de unos momentos os declararéis definitivamente y para siempre vuestro amor con un: "te recibo a ti y me entrego a ti". Desde ese momento, todo lo tuyo Beatriz, le pertenece a Luis, y lo tuyo Luis, a Beatriz. Desde ese momento tu camino para llegar a Dios pasa por Beatriz, Luis; y el tuyo, Beatriz, por Luis. Se puede decir que vuestra libertad queda comprometida por la lealtad que debéis teneros, mejor dicho, por la fidelidad. Libremente y para siempre os entregáis; por eso: libremente perdéis vuestra libertad, ganando la fidelidad del otro. Fijaos que parece una paradoja, -casi un juego de palabras-, pero es fruto del amor, de ese amor que os tenéis y que Dios ha bendecido, superior a un puro amor humano, y que os llevará a no dejar al otro, porque es vuestra vida". (Los nombres son imaginarios)
No se lo que piensas, pero a mi gustaron. La verdad es que cuando el amor es "para siempre", pero de verdad, aunque venga lo que venga, y aunque parezca que se "pierde la libertad", vale la pena.
¿Lo entenderemos los hombres y mujeres de hoy a los que nos es tan fácil romper los compromisos?