domingo, 19 de mayo de 2013

Domingo

Hoy acaba la Pascua. El domingo de Pentecostés cierra el tiempo litúrgico de la Pascua.
Esta mañana he podido ayudar a un muy buen amigo sacerdote que los domingos -como todos los sacerdotes- tiene muchísimo trabajo. Estuve atendiendo a quien lo necesitaba en el confesonario (por cierto que siguen existiendo los confesonarios y la confesión, por si alguien pensó que los habían quitado), en las dos misas que celebró.
Gracias a Dios pude atender a mucha gente.
Te aseguro -estoy convencido- que si acudieramos más frecuentemente a la confesión, gastaríamos menos tiempo en psiquiatras (no quiero decir que no sean necesarios los psiquiatras), pero muchos de nuestros problemas se resolverían pidiendo perdón.
No nos podemos imaginar la paz y el gozo que da recibir y sentir la Misericordia de Dios.
Pues al terminar la mañana cansado, sólo me vino a la cabeza un pensamiento: ¡gracias Señor por el don del sacerdocio! ¡Gracias porque me has dado la posibilidad de ser instrumento -eso sí, muy limitado- de tu Gracia.
No dejes de pasar por el confesonario. Te -nos- vendrá muy bien.
Un saludo.