jueves, 25 de diciembre de 2008

Santa Noche de Navidad

He estado estos días de ejercicios espirituales. No he tocado el blog, no era el momento. Ahora sí.
Sólo os quiero felicitar la Navidad a todos, y desearos un año 2009 que llegue lleno de bendiciones de Dios.
Os hago un regalito, para el que le guste y en especial, como se ha dicho, para nuestra reina de blog, nuestra enferma de ELA. Se trata de un canto de Navidad, o villancico. Aquí va (me gustaría que lo comentarais). Muchísimas gracias a todos los que leéis y escribís (os lo digo de todo corazón: aquí sois todos importantes, cuento con vuestras opiniones, TODAS ME IMPORTAN)





El Pastor dormido
Se me echó encima la noche cerrada
envuelto en mis mantas apenas dormía,
pereza y cansancio envolvían mis sentidos
dejaba pasar las horas sin que nada apremiara.

Descansaba junto a los pastores que trabajosos del día
sólo pensaban en sueño y descanso,
sin querer conocer más noticia
que su propia vida cansada.

En el cielo había gran revuelo y contento
los ángeles inquietos forman en filas,
son convocados a anunciar al mundo
la Luz que ha de alumbrar la tierra fría y vacía.

Sus cantos resuenan con vibrante energía
trompetas, clarines, guitarras y violines,
cantan al unísono Gloria a Dios en los cielos
¡despertad pastores de vuestra rutina!

Prestad atención y salid de vuestro sueño
Dios ha nacido con carne de hombre,
su Madre Virgen lo cuida al calor de unos pañales
un Niño se nos ha dado que os sacará de vuestro olvido.

Los cantos y las estrellas, la luz y la música me despiertan,
asombro que me saca de mi sueño y pereza,
escucho a los ángeles
sin creer lo que se me revela.

En mis oídos y en mi corazón escucho la Buena Nueva
Dios ha nacido, corre a adorarle
no tardes, que Dios pasa
y no quiere que tu amor le falte.

Sin ganas e incrédulo recojo
mis míseras riquezas,
allí me dirijo sin pensar en llevarle
más que mi cansancio y tristeza.



Camino cansando, y veo pasar a otros que andan contentos,
Señor, ¿qué te llevo si voy con las manos vacías?
No soy capaz de parar para llevarte
ni siquiera un poco del tiempo de mi vida.

Llego al portal y escucho algarabía,
canciones de amor cantadas con corazón limpio,
deseos de ver al Dios de la Gloria
y a su Madre Bendita que lo cuida y contempla.

Me cuelo entre todos aquellos que llegaron más prestos que yo,
llamados desde la eternidad y valientes en su respuesta,
lleno de vergüenza por llevar mis manos vacías
me acerco al pesebre y asombrado me postro ante el Dios Niño.

Entonces le digo a mi Dios
qué puedo darte si ni siquiera mi tristeza te ofrezco,
ya sé que tú me perdonas, pero quisiera darte
algo de calor y amor en este día.

Sonrío al Niño, le beso con ternura,
y escucho en mi corazón arrepentido:
“Me gozo en tu falta, pues me das ocasión
de amarte y darte mi perdón.

Cuídame cada vez que me visites y adores,
háblame cuando lo necesites y quieras,
que yo te espero eternamente escondido,
pues soy Dios y me conmueve tu amor”.


Gracias, Señor, por tu presencia en Belén,
por tu amor inefable en la Eucaristía,
por tu Palabra que es eterna, y por tu infinita misericordia
oculta en un Niño inerme que de mí necesita.

Regreso con los demás pastores feliz y contento,
después que mi Reina me permite abrazar al Niño,
pues sé que ese abrazo esconde el propósito
de anunciar a los hombres que Dios ha nacido.






Un saludo y un abrazo navideño para todo

sábado, 6 de diciembre de 2008

Merry Crisis

Ayer iba camino de ver a mi enferma de ELA. Iba -lo que podía- recogido porque llevaba al Santísimo conmigo para darle la Comunión (solo un pedacito pequeño porque no puede tragar más). Pasé por un montón de tiendas, ya sabes, Navidad, luces, adornos, nieves, Papas Nöeles cursis, belenes (gracias a Dios), música, etc..., y me di de narices con una tienda -no recuerdo qué vendían- que ponía en grandes letras: MERRY CRISIS. Me hizo gracia.
Lo de la crisis ya sabemos que es así, pero lo de merry (alegre, feliz) y crisis parecen una contradicción. Lo que me sorprendió es que la gente -me incluyo- seguimos esperando de la Navidad lo mejor, el regalo que nos sorprenda.
Os aseguro que para mi el regalo ha sido poder estar con mi enferma de ELA. Voy a dejar de llamarla "enferma" porque más que una enferma (así hemos quedado ella y yo) es un tesoro, un regalo que Dios nos ha hecho (aunque cueste entenderlo).
Hablamos del blog y de todos los fantásticos bloggeros que participáis. Está encantada, y os aseguro que la estáis ayudando mucho, muchísimo (también la Duquesa). Lee el blog y se lo leen (ella lee perfectamente). Me hizo una petición que os trasmito, y me dijo que por favor contestéis con sinceridad.
Quiere que habléis sobre los siguiente:
- ¿Cómo puede una enferma de ELA ayudar a quienes tiene alrededor?;
- ¿Cómo le ven los que tiene junto a ella?
Yo intenté explicárselo, y se lo he dicho varias veces: para mí, es un regalo, un verdadero "merry" que me ayuda y conmueve cada vez que estoy con ella, pero ella quiere oíros. Animo, a ver si llegamos a las 100 entradas. Cuento con Inma, Cristina, mamá de María, Tely, Duque, Duquesa y todos.
Volví a casa contento de haber estado con ella, y pensé que la crisis puede ser larga, pero que es más profundo y largo el amor que se manifiesta con una sonrisa en Navidad y siempre, aunque no nos llegue para el turrón este año.
Un saludo, y no os olvidéis de poner el Belén en casa.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Verdadera valentía

Ayer recibí este testimonio que te copio íntegro de una persona a la que conozco mucho y quiero más. Ha sido una valiente..., pero lo verdaderamente heroico es que lo ha llevado con tal naturalidad que ha sabido ver en todo momento la mano de Dios, y un verdadero regalo en la criatura que Dios le daba, y El mismo se la quitaba. Y es que lo hijos no son un derecho, sino que son un regalo de Dios, a El pertenecen, y con frecuencia Dios los pide. Aquí te lo dejo:

"Soy una de esas mujeres a las que su ginecólogo comunica la malformación del hijo que espera con ilusión. Sólo las que hemos pasado por esto sabemos lo duro que resulta escuchar que tu hija padece una lesión cerebral y que morirá nada más nacer o incluso antes. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso, ya que éramos muy conscientes de que el mayor tiempo con ella sería el que estuviese dentro de mí. Nuestra hija nació rodeada de cariño y vivió, sin sufrir, apenas 2 horas en mis brazos y los de su padre. Aunque fue triste y muy duro, vivimos esa dolorosa separación con la serenidad y el orgullo de haberle dado todo nuestro amor, como a cualquier otro hijo. Han pasado ya ocho meses y hemos aprendido a vivir sin ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Ante el diagnóstico de una malformación en el hijo.
Comprendo vuestro difícil momento: acaban de comunicaros la malformación del hijo que esperáis. Se os viene el mundo encima. ¡Tantas ilusiones truncadas en un segundo! Nosotros sabemos lo que se siente porque acabamos de pasar por ello. El ginecólogo os habrá explicado que en este caso el aborto está permitido hasta las 22 semanas de gestación. Quizá dudáis. Puede que algunos familiares, amigos o compañeros de trabajo os den sus consejos. Yo no quiero dar consejos. Sólo quiero contaros nuestra experiencia.
Hace un año una ecografía rutinaria revelaba que nuestra hija María tenía una lesión cerebral incompatible con la vida. Nos resulta difícil describir como nos sentimos en ese instante. Mi marido y yo le pusimos el nombre de María y seguimos adelante para vivir con ella lo que su propia naturaleza permitiese. Éramos muy conscientes de que el mayor tiempo que iba a pasar con ella sería el que estuviese dentro de mí. No puedo negar que para mi fue un embarazo difícil y emocionalmente muy intenso: noches sin dormir, lloros que no puedes controlar y, sobre todo, la incertidumbre de qué pasará: ¿llegará a nacer?, ¿cómo será?, ¿vivirá segundos, minutos, quizás horas?... Saboreé cada patada y cada momento que pasamos juntas, le conté cosas de su padre y sus hermanos, de su familia, le canté y hasta le leí cuentos antes de dormir.

Nuestra hija nació a los ocho meses de gestación, pesó 2.300 y vivió apenas dos horas en mis brazos y los de su padre. Se fue rodeada de todos sus seres queridos, con la ropa que con tanto amor, puntada tras puntada, lágrima tras lágrima, le habían tejido sus abuelas.

Al recordarlo os aseguro que fueron dos de las horas más felices e intensas de nuestra vida. A pesar de la tristeza de perder a un ser tan querido y deseado, nos ha merecido la pena vivirlas. Ahora hemos aprendido a vivir si ella, pero su entrañable recuerdo nos consuela y nos acompañará siempre.

Porque sé que es duro, comprendo a quienes optan por el aborto. Como no elegí esa opción, no puedo contar lo que se siente en esas circunstancias. Luis y yo optamos por querer a María como a cualquiera de nuestros hijos. Aunque fue triste, vivimos esa dolorosa separación con serenidad y conciencia de haberle dado amor hasta su último aliento."
Unos meses antes también comentó:
"No hemos permitido que ningún facultativo nos plantease la opción del aborto terapéutico tan recomendado para estos casos. María es y será tan hija nuestra como las demás e intentamos saborear cada momento de los que estamos pasando con ella.
Varias personas nos han dicho personalmente que hemos tomado una decisión heroica pero a mi me gusta responderles que no; en una decisión hay varias opciones y hay una duda y nosotros no nos hemos planteado en ningún momento ninguna otra posibilidad para María sino que nos acompañe hasta su ocaso natural y aunque somos personas de fe y esto nos está ayudando mucho, creo que no es sólo una cuestión de fe sino de AMOR con mayúsculas a la criatura que hemos engendrado."
Me parece que no necesita comentario. Leelo en silencio y saca tus consecuencias.
Un saludo

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Lo relativo y lo bello

Hace ya bastantes años, tuve una larga conversación con un buen amigo mio sacerdote, bastante mayor que yo. Me encantaba hablar con él, porque era como escuchar la voz de la experiencia, un hermano mayor que te enseñaba sin ofender, desde la más profunda humildad.
Había pasado un año combatiendo el cáncer con un tratamiento de quimio bastante agresivo; quedó totalmente hecho añicos, pero contento, pues parecía que salía de aquello. Finalmente se le reprodujo unos meses más tarde, y se nos fue al cielo.
Recuerdo con frecuencia y emoción aquella conversación, especialmente porque me dijo:
"Mira, Javier, después de un año de idas y venidas, de momentos de esperanza y de pasar miedo, mucho miedo, he aprendido a relativizar todas las cosas. Me he dado cuenta de que en esta vida hay pocas cosas importantes, y pocas cosas que ciertamente nos puedan quitar la paz. He aprendido-era y es sacerdote en el cielo- que lo importante es lo que Dios hace en nosotros, lo que nos ama, y lo que espera de nosotros. Por ello, he llegado a la conclusión de que vida vale lo que yo sepa amarle a El."
En ese momento me quedé conmovido y parado, porque había dado en el calvo de la cuestión.
Seguro que a mi amiga enferma de ELA le ayuda este comentario.
Pero hay más.
Hoy he asistido en el cole donde trabajo a una charla deliciosa sobre la belleza y cómo, saber contemplarla es importante en nuestra formación, y en la de los alumnos. ¿Sabéis quien es la Belleza Suma? No hace falta que lo diga..., es evidente.
Pues pienso que la belleza de cada persona se encuentra principalmente en que sea capaz de reflejar la belleza de Dios. Mi amigo sacerdote me lo enseñó con su cuerpo consumido y su alma muy cerca de Lo importante. Era de esos que enseñaban sin imponer, enseñaban con la belleza de vida.
Un saludo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Felicidades

Me acabo de dar cuenta que este blog lleva abierto ya dos años. El pasado día 12 de este mes se cumplieron los dos años con más o menos éxito.
Gracias a todos los que estáis colaborando con vuestros impresionantes comentarios.
Me he permitido cambiar la plantilla del blog.
Agradeceré comentarios de si os gusta más o menos que la anterior. Perdonad que haya perdido los enlaces, es que soy novato. En unos días los vuelvo a poner.
Un saludo

viernes, 14 de noviembre de 2008

Por segunda vez

Ayer volví a estar con mi enferma de ELA. Por segunda vez me impresioné, en especial cuando se puso a llorar, y me dijo entrecortada y casi sin entenderla: "¿por favor, me puedes quitar las gafas, y limpiar las lágrimas?
Lo hice con mucho gusto porque ella no puede ni siquiera hacer eso.
Me ayuda para pensar si verdaderamente nos damos cuenta cuándo somos útiles. Ella sabe muy bien que es útil, simplemente porque puede sonreír, y puede amar (para eso no hace falta ni hablar).
Lo que nos pasa a nosotros es que ponemos la utilidad en hacer, hacer, hacer..., en no parar, en tener una eficacia arrolladora, etc.
Viéndola a ella me confirmo que la eficacia no es eso, sino algo que con frecuencia se nos escapa, y que tiene mayor trascendencia. No nos damos cuenta porque sólo nos importa lo que tengo delante, lo que puedo tocar, lo que me apetece o lo que me interesa. Te aseguro que la eficacia de mi amiga es impresionante, puedo testificarlo porque a mí, personalmente, me está haciendo mucho bien.
Un saludo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Lo inexorable

Hace unos días con motivo del mes de noviembre, leí este comentario de una famosa periodista española, ahora muy comentada por su libro sobre la Reina. Me gustó el pensamiento, y lo aporto porque puede darnos que pensar.
"¿Qué es lo que da temple a un cristiano? ¿Qué es lo que enrecia su encarnadura para soportar las tallas, las muescas y los trallazos del vivir? ¿Qué es lo que, a fin de cuentas, le distingue de los demás hombres? Sin ninguna duda: la esperanza.
Un cristiano es un hombre fiado a su esperanza. Todos los auténticos bienes -los bienes sin código de barras ni fecha de caducidad- los tiene al otro lado de la vida. Y hacia allá se encamina. En definitiva, pues, un cristiano es un hombre que acude a una cita. Y su vivir es un «vivir preparándose» para esa estación terminal.
Pero importa decir que la esperanza del cristiano no es una nostalgia de paraísos perdidos. Es una certidumbre de cielos apalabrados que, de no ser reales, dejarían a Dios por embustero. Y contra esa certeza -más firme que una muralla de diamante- se estrellan los acobardamientos, las angustias, los miedos.
Epicuro intenta burlar ese miedo a la muerte con un capcioso juego de palabras: «Mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, no existo yo.»
Kant, para vencer el terror de imaginarse «metido en el tenebroso sepulcro» se reclina en la idea de que el cadáver ya no es «él». A partir de ahí, carece de sentido cualquier pensamiento referido a alguien que «ya no es».
Y Sartre prefiere fijarse en la fealdad de los cementerios, o en la vida del muerto como un álbum de recuerdos para los vivos: «Estar muerto es ser presa de los vivos.» Y también: «Una vida muerta es una vida de la que se hace custodio el Otro.»
Frente a Epicuro, o Kant, o Sartre, el más ignorante y pobre y desvalido de los cristianos puede pisar fuerte, con la gallardía de quien tiene una respuesta imbatible para el gran enigma, para el gran «agujero negro» sin retorno. Una respuesta para el gran misterio de la muerte. Ésta: la muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega.
Todos, cada cual a su tiempo, seremos o habremos sido ese «alguien que llega». Alguien que llega a la cita. Alguien que, por fin, llega a ponerse bajo la custodia del Otro... del Dios totalmente Otro... Del Dios que avala su «promesa de una futura inmortalidad». Del Dios que garantiza la «esperanza de una feliz resurrección». De ahí, el más audaz y magnífico de los desafíos cristianos: atreverse no sólo a creer en la inmortalidad de las almas, sino a esperar en la resurrección de los cuerpos. Con facilidad se olvida que la opera magna del cristianismo no es un crucificado vencido, sino un resucitado vencedor."

Me quedo con esto último, que llena de esperanza: la opera magna es un Resucitado Vencedor.
Un saludo

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Por quién vivir?

Ayer viví una experiencia realmente inimaginable. Me llamaron para atender a una enferma. Fui sin demasiadas ganas (también tenemos nuestras miserias los curas), pues se trataba de un caso difícil en el que, me imaginaba, había que poner cabeza, corazón y mucho esfuerzo. Junto a ello, el día fue muy complicado, desde la mañana a la noche no paré. Te lo aseguro, estaba muy cansado.
Cuando vi a la enferma me conmoví. Se trataba de una enferma de ELA. Un chica de 40 y pocos años, guapísima, pero desmejorada por la enfermedad; madre de tres hijos, y ya muy limitada por los efectos que produce la esclerosis. Pero sabes porqué me pareció guapísima, porque sonreía, e incluso reía, y alguna vez, en el trascurso de la nuestra conversación, lloró. Tuve que secarle las lágrimas porque ella no podía.
Me pareció un alma grande, confundida y apenada por no poder ser útil, pero serena y contenta, a pesar de lo que tiene encima. Tuvimos una larga conversación, reconfortante para mí, y espero que para ella.
La cuestión que más hablamos es aquella que cuenta André Frossard en uno de sus libros cuando unos universitarios de La Sorbona le plantean la siguiente cuestión después de una conferencia (era el año 1968):
- Profesor ¿por qué vivir? Su respuesta, rápida, elocuente fue:
- Habéis formulado mal la pregunta, la cuestión es ¿por quién vivir?
Esa es la pregunta que debemos hacernos, ¿por quién vivir? Mi amiga lo sabe; a pesar de su enfermedad, lo entiende, aunque le duele, pero sabe por quién vivir, los tiene a su lado todos los días, y está feliz. Piensa manifestarlo hasta el final con su alegría -que esa está en el corazón-, aunque no sea capaz de mover los labios para sonreír.
Un saludo

viernes, 24 de octubre de 2008

El mendigo de las bolsas

Tengo sobre mi conciencia que cada semana me encuentro con un hombre pobre que -sin parecerlo- va pidiendo por las calles, y por las iglesias. No es viejo. Incluso se le nota que ha tenido una cierta educación (quiero decir que no tiene un porte dejado o mugriento como otros). Lo único que le distingue es que lleva cientos de bolsas de plástico que llena no se de qué cosas. Se adelanta y te pide..., para un café, para una cerveza, para tomarse un bocadillo, etc.
Decía que lo tengo sobre mi conciencia porque me lo encuentro casi a diario y alguna vez le he dado, pero no siempre.

Lo verdad es que si las cosas van cómo van, vamos a encontrarnos con mendigos cada vez con más frecuencia..., y ¿quién dice que un día no seremos nosotros?

La pobreza o la riqueza no es cuestión sólo de suerte o de haber trabajado mucho. Hay quienes se han pasado la vida trabajando muy duro, y sólo les queda un mísera pensión que no da para llegar a fin de mes.

Esta sociedad capitalista cierra los ojos con demasiada frecuencia a lo que pasa en su entorno, y se olvida principalmente, no de lo que la gente pueda ganar o perder, sino de las mismas personas.

Mientras vivamos con un sistema político y social que no piense en las personas, sino sólo en el bienestar o en el modo de acumular riqueza, vamos a ver muchos "pobres de la bolsa", y quizás en algún momento seamos nosotros uno de ellos, no te extrañe.

Un saludo

sábado, 18 de octubre de 2008

No me lo esperaba

Eran las tres y media de la mañana. Me despertó el ruido y la lluvia. Me asomé a la galería que hay en mi habitación, y vi como llovía a mares, pero ellos seguían allí bebiendo y cantando. Me dio pena ver el espectáculo y la "movida".
El botellón se ha trasladado a un parque enfrente de mi casa; pero un botellón selectivo, sólo es la noche de jueves a viernes, y sólo hasta las cuatro de la mañana. Eso sí, la calle queda sembrada de botellas, papeles, desperdicios, y otro tipo de inmundicia que recogen pacientemente una hora después los barrenderos.
La escena te la puedes imaginar. En este caso eran chicos de entre 14-17 años, no más mayores. Te insisto, me dio pena, no asco ni enfado, sino verdadera pena ver aquello. Me acordé de los días pasado en Lourdes en Village de jeunes, acompañando al Papa, junto a cientos de jóvenes normales, de la edad de los que estaban en el parque, pero con otra filosofía (si es que los del parque tienen alguna).
Pero realmente lo que me dio coraje fue la siguiente escena. Estaba lloviendo a mares, los participantes del botellón se marchaban a dormir a sus casas, y en ese momento aparecieron un montón de coches con algunos de los padres de esos chicos que ¡¡¡iban recogerles!!!
Me volví a la cama (de donde no tenía que haber salido) realmente triste; ¿qué hijos pueden salir de unos padres que tienen la debilidad de ir a recoger a sus hijos a la movida porque llueve, o porque son las tres de la mañana? Sin comentarios.
Un saludo

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Y la esperanza?

No se qué cara puse, pero la conversación se desarrolló así:
- ¿Es usted sacerdote?
- Bueno, supongo que lo habrá notado por el modo cómo visto;
- Si, ya me imaginé. Perdone, Padre, rece mucho, rece de verdad, que la situación está muy mal.
- De acuerdo, pero yo sólo no, lo haré con usted.
Esta fue la breve conversación que tuve con un señor de mediana edad, difícil de entender porque hablaba medio gallego medio castellano, en plena calle, donde me paró sin esperarlo.
Me quedé sorprendido y contento, no porque me reconocieran por lo que soy en medio de la calle, sino porque todavía hay gente que se da cuenta que o recurrimos a la oración, o estamos perdidos. Parece que hay gente que sigue aquello de "la esperanza es lo ultimo que se pierde".
¿Qué estamos haciendo en esta crisis donde los bancos se desmoronan, las hipotecas crecen, los sueldos bajan, etc.? Desde luego tenemos que trabajar codo con codo y a destajo, para sacar adelante esto -como un repartidor de periódicos gratuitos que me encontré momento antes de esa conversación que no paraba de ir de un sitio a otro, compulsivamente repartiendo su mercancía-, pero debemos hacer algo más, y yo te animo a que verdaderamente no pierdas la esperanza, pero no porque sea lo ultimo que se pierde, sino porque la esperanza nos salva verdaderamente.
Pero con un matiz, sino ponemos la esperanza en Quien no falla, ¿dónde la vamos a poner? Cuando ya nadie te escucha, El te escucha, cuando ya a nadie le importan tus problemas, a El le importan. Háblale, y sobre todo escúchale. Yo llevo haciéndolo más de 30 años, y me va muy bien.
Un saludo

sábado, 4 de octubre de 2008

Fatal equivocación

Hace ya unos meses, estuve visitando a un amigo enfermo en un hospital enorme. Cuando le acompañaba, la enfermera me hizo salir de la habitación para realizarle una curas.
Me fui a la sala de espera, una salita con vistas preciosas (era el piso 10).
Allí me encontré la siguiente escena que me conmovió: una chica muy joven leía en voz alta una novela de aventuras y amor, deliciosa y atrayente. La leía a una mujer mayor, muy mayor, con signos evidentes de cansancio, enfermedad, y de vejez, que claramente era ciega.
Me atreví a decirle (me salió del corazón) que me conmovía ver esa escena tan tierna..., que era muy impresionante ver cómo trataba con tanto cariño a su abuela (le dije).
En seguida me dijo (y he aquí la fatal equivocación) que no era su abuela, sino su madre. Le pedí perdón por el atrevimiento y por la equivocación (realmente la diferencia de edad era clara, quizás por el aspecto envejecido y enfermizo de la madre).
Les volví a pedir perdón, y le animé a que siguiera leyendo, pues les había interrumpido. Siguió leyendo pausada y decididamente.
Lo hacía con voz cálida, esponjosa, clara. Me quedé absorto ante la escena, y como la enfermera tardó, disfruté de aquella situación, llegando a emocionarme con el relato de la novela, y muy especialmente con la escena.
Aunque han pasado unos meses, todavía tengo el recuerdo reciente y fresco. Me hizo pensar enseguida en cómo tratamos a nuestros mayores, y en concreto, en cómo debemos corresponder el enorme cariño que han tenido con nosotros nuestros padres.
Ayer falleció repentinamente una madre joven, muy joven (41 años) del colegio que atiendo.
No lo entiendo, es difícil poder entenderlo. Deja una hija de 1º de Bachiller -16 años- y un crío de 5 de Educación Primaria -10 años-, y a su marido.
Que se vaya así, de repente, sin esperarlo, una madre, es realmente penoso y es ,sobre todo, un vacío de alguien a quien queremos tiernamente.
Te pido que reces por esa familia, acompañales con tu oración, y aunque no les conozcas seguro que les ayudas con esa Comunión de oraciones y afecto. Hay mucho modos de acompañar y ayudar a quienes queremos, aunque no les conozcamos.
Un saludo

miércoles, 1 de octubre de 2008

La crisis

No me acabo de aclarar si estamos en crisis o no. Por aquí nos dicen un día que no, que estamos saliendo de la crisis, y otro que es la peor crisis que hemos vivido, y que lo malo está por llegar. Mientras la superpotencia se derrumba, nosotros estamos en la cresta del bienestar, y nos sobra de todo. No sé a que atenerme; me da la impresión de que somos como marionetas a quienes manejan como quieren, recibimos la información que quieren y pretenden que pensemos como quieren.
No sé que pensar, pero te puedo afirmar que salí con un ánimo verdaderamente renovado después de estar escuchando en Lourdes a Benedicto XVI, y viendo que lo que me trasmitía no eran palabras, palabras, palabras..., sino verdades que se sostienen por sí solas, con contenido y que llenan de esperanza. No escuché palabras vacías y sin contenido, o faltas de vida, sino que se respiraba en el ambiente todo lo contrario: esperanza, seguridad, libertad, valentía ante los miedos que nos rodean.
Ignoro si estamos pasando la peor crisis, pero sí que te aseguro que en Lourdes intuí la alegría y la esperanza que da un viejecito de 81 años que habla claro, fuerte y convencido de lo que dice, y quienes le escuchan no son sólo ancianos sin esperanzas, sino jóvenes que están cansados de ser marionetas, y de que les manipulen. Y es que la esperanza la da el Único que puede hacernos libres.La crisis puede continuar y llevarnos a situaciones materiales peores, pero estoy seguro de que no existirá en los corazones de quienes entienden que el hombre es ante todo hijo de Dios, aunque no tenga un euro en los bolsillos.
Un saludo.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Abrazos gratis

Sé que tengo un tanto olvidado el blog. La verdad es que hay muchas cosas que decir y contaros, porque lo de Lourdes con el Papa ha sido "muy fuerte", y ya tengo en el tintero mucho que decir. Iré poco a poco.
He prometido hoy volver al ordenador... no quiero que el blog muera por inanición..., hay que alimentarlo.
Hoy pasaba por la Plaza de la Virgen (Valencia) donde paso unos días con mi buena madre, y me he encontrado con un montón de chicos, chicas, gente mayor, niños, etc. que llevaban camisetas o carteles donde se podía leer: ABRAZOS GRATIS.
Iban repartiendo abrazo cariñosos a quienes los aceptaban. Lo cierto es que a mí no se me han acercado (había mucha gente), y tampoco se qué hubiera hecho (probablemente aceptar el abrazo con agradecimiento).
La iniciativa me ha encantado. No se si te parece de buen o mal gusto, pero independientemente de eso, sí que he pensado que de una manera u otra (dando abrazos, besos, dando la mano, sonriendo, escuchando, dedicando tiempo a los demás, rezando por los demás, acompañando a un enfermo, o lo que sea) tenemos que saber manifestar el cariño a los demás, y sobre todo, debemos aceptar el cariño de los demás, que seguramente es más difícil.
Dar abrazos es una bonita iniciativa, y recibirlos es también un don. Ojalá que todo ello nos ayude a mostrar en nosotros el verdadero Amor que es el que Dios nos tiene.
Un saludo

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pasapalabra

Estos días estoy preparando un viaje a Lourdes con un grupo de sacerdotes amigos para acompañar al Papa en su estancia en esa ciudad. He dejado el blog parado por esta razón. Sólo querría hacerte un breve comentario de algo que ayer mismo escuché.
Estaba haciendo unas compras para el viaje en una gran superficie. A mi lado estaba una señora de edad "intermedia" que no acababa de decidirse en su compra. Junto a ella, la que parecía su hija iba de un sitio a otro mirando productos, y se alargaba en su elección. En un momento preciso, la buena mujer le dijo a su hija:
- Maricris, vámonos que no quiero perderme el "pasapalabra".
La verdad es que me hizo mucha gracia, la espontaneidad y sencillez de esta señora. Pero también, mientras regresaba a casa, fui pensando que estamos "enganchados" a tantas cosas que no tienen ninguna importancia y valor, y que esas ataduras nos hacen perder con frecuencia la visión de la realidad, las necesidades de los demás, los sufrimientos de quienes nos rodean, la pobreza en la que tanta gente vive, los problemas que día a día surgen a nuestro lado. Podemos pensar que mientras haya "pasapalabra" vivimos felices. Sólo te pido que aunque no pases del pasapalabra, escuches las palabras de quienes te piden una ayuda.
Un saludo

miércoles, 27 de agosto de 2008

Como niños

Tengo el blog parado. Pero no es que no le "tenga ganas", es que estos días han sido "moviditos". He tenido a la familia por aquí cerca, y ha habido que dedicarle tiempo. Sólo quería hacer un comentario de algo que ayer leí, y que he vuelto a comprobar estos días con la familia.
¡Qué importante es hacerse niño! quiero decir: pedir como piden los niños, rogar como ellos lo hacen, tener fe como sólo ellos saben tenerla. Ver a mi sobrina-nieta Sofía que no llega a los dos meses, comportarse haciendo lo único que sabe: llorar y dormir; comprobar como Pablo, María, Carmen, Isabelita, Jorge, Blanca, Almudena que entre todos no llegan a 15 años (entre 0 y 6 años todos ellos), sólo saben comportarse cómo niños: sin darse importancia, confiando en sus padres, agradeciendo el cariño y cuidado con que se les trata, etc., es una verdadera delicia.
Y me preguntaba ¿por qué no soy capaz de vivir yo así? o si quieres, ¿por qué no somos como niños o nos comportamos como niños delante de Dios, y delante de los demás (no me refiero a ser "niñoides")? Me parece que nos damos demasiada importancia, y damos muchísima importancia a cosas que no la tienen. Ya sabes..., la sencillez del niño. Un saludo

viernes, 15 de agosto de 2008

La más hermosa

Dice la Sagrada Escritura y la Liturgia que Jesús es el más Hermoso de los hombres. Me parece normal decir que María es la más Hermosa de las mujeres.
Madre del Amor Hermoso es una de los nombres que más me gustan de la Virgen. Hoy es 15 de agosto, en todos los rincones veneramos, rezamos y cantamos a María. Hoy he podido rezar delante de una imagen de la Virgen del Rosario realmente preciosa.
Le he pedido que nuestros amores sean limpios, hermosos, que reflejen la belleza de Dios y de su Madre. Cuando convertimos el amor en un lugar de egoísmo lo afeamos y envilecemos. También le he pedido a Ella por ti.
Un saludo.

domingo, 10 de agosto de 2008

La santidad joven

Acabo de enterarme, y te pongo este enlace, porque merece la pena. Se trata de la vida de Chiara "Luce" Badano del Movimiento de los Focolares, que la Iglesia la acaba de declarar Venerable por vivir heroicamente las virtudes.
Ya ves, la edad no importa para la santidad. Se puede ser santo, luchar por la santidad con 18 años.
¡Animo!, que rezar y vivir enamorado de Dios no es cosa para gente mayor, o gente seria que no sabe divertirse; verdaderamente, ¡vale la pena! Un saludo.

viernes, 8 de agosto de 2008

Madre sólo hay una

Estoy unos días con mi madre.
Como es lógico, le hago poco caso al blog..., pero únicamente quería poner esta brevísima entrada, para recordarte que madre sólo hay una, y que vale la pena cuidarla. A ver si consigo hacerle que descanse..., aunque no es fácil.

Cuida todo lo que puedas a tu madre, cuéntale cosas, procura que lo pase bien, reza por ella y reza con ella. Es un deber de caridad y de justicia que todos tenemos..., y es un mandamiento de Dios, que también tiene Madre, y eso sí que es algo maravilloso, porque también Él aprendió de su Madre, y nos enseña cómo querer a nuestras madres. Un saludo

jueves, 7 de agosto de 2008

Fin de vacaciones

Se me acabaron las vacaciones. Mañana regreso a casa. La verdad es que con ganas, a pesar de que me espera el trabajo de cada día.
La conclusión que he sacado de estos días es aquello que hace ya muchos años escuché: "descansar no es no hacer nada, sino cambiar de actividad". Esta frase, de San Josemaría Escrivá, me ha ayudado en estos días a volver a experimentar algo tan sencillo cómo saber que el mejor modo de descansar es haciendo descansar a los demás. Te lo aseguro.
Si uno se encierra en su "torre de marfil", y sólo piensa en su descanso, realmente se agota, porque nunca está satisfecho con lo que hace. Un abrazo y desde mi lugar de trabajo seguiré contándote noticias.
Un saludo

miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Y tú, te confiesas?

Perdona que hoy ponga dos entradas, ya se que no es lo mejor, pero es que hoy he vuelto a hacer la experiencia, y te lo recomiendo.
Me ha ayudado de tal manera, que no quiero dejar de expresarte mi alegría y mi paz, porque después de una confesión, recibida la Misericordia de Dios, vale la pena expresarlo, gritarlo, ¡cantarlo! si fuera necesario. Si tienes la oportunidad, de verdad, no la dejes pasar.
Quizás te parezca trasnochado, incluso estresante, o es posible que llegues a pensar que es traumatizante..., pero me imagino que puede ser porque hace tiempo que no lo pruebas, o por alguna mala experiencia. Te aseguro, repito, que vale la pena. Hace unos días, vi la cara radiante de una persona que después de experimentarlo, de recibir la Gracia, sólo podía dar las gracias al sacerdote que la atendió, mejor dicho, al mismo Dios que la perdonó. Un saludo

Calores

No se si son los 38º de calor que hoy hace, pero esta tarde no he "dado pie con bola". Lo cierto es que hay personas que aguantan mejor el calor, y otros a los que se nos hace cuenta arriba.
Pero no es del calor de lo que quería escribir, sino de un libro que estoy leyendo y que te recomiendo: Meditaciones sobre la Fe, (Ed. San Pablo), de Tadeusz Dajczer. Ayer leía una frase que me hizo mucho bien, y que te copio. La verdad es que te lo copiaría entero, pero vale la pena que lo leas tu. "Dios, para hacer de ti un signo y servirse de ti, tampoco necesita tu fuerza, por el contrario, necesita tu debilidad" (página. 58).
Me parece acertado y enriquecedor pensar que es así, y que cuando queremos poner en nosotros el punto de apoyo, todo se viene abajo, haga calor o no. En el enlace tienes una entrevista con el P. Dajczer que te puede servir.
Un saludo.

martes, 5 de agosto de 2008

Despacio

Hace unos días tuve una experiencia gozosa. Nada raro, pero que todavía me dura. Pude estar tiempo largo (2 ó 3 horas) en silencio meditando, casi dejando pasar el tiempo, pero en la Presencia de Dios junto a un sagrario. No es que me sobre el tiempo, pero en esta ocasión pude arreglar las cosas para que fuera así.
Fuera no se oía nada (sólo el canto de las golondrinas); mejor dicho, "se oía el silencio". Sin prisas fui meditando unos textos que me lleve para la ocasión, y te aseguro que no fui yo, sino que note cómo esas palabras me iban cogiendo y abriendo el alma (tantas veces dormida por la actividad externa), y fui notando cómo algunas cosas que hasta ese momento me daban vueltas, se iban poniendo en su sitio, sin hacer demasiado esfuerzo. No es que se trate de una experiencia especial, hay muchas personas que habitualmente hacen oración a diario, y en medio de mucho trajín, son capaces de escuchar a Dios; sólo te lo cuento porque me alegré otra vez de descubrir que hay tener "espacios de desierto", momentos de intimidad donde podamos escucharLe. ¿Sabes? el mundo no le escucha, y es tremendo cómo dejar de oír a Dios nos hace olvidarnos de lo Trascendente, y quedarnos en lo superficial. Un saludo

sábado, 2 de agosto de 2008

En el Somontano

Solo decirte que esta tarde me he conmovido al ver a tanta gente (seríamos unos 300) y la mayoría joven, asistir a un rato de adoración con el Santísimo y al rezo del Santo Rosario. Y es que paso unos días en Torreciudad, y esto es una gozada. Parece mentira, pero también la gente joven reza, no sólo están para el botellón.
Hace calor, pero no se siente cuando uno está en familia y descansa procurando hacer descansar a los demás, que te aseguro es la mejor manera de descansar. Un saludo y que descanses. ¡Se me olvidaba! Merece la pena que entres en la página web del Santuario, de la que he puesto un enlace en el nombre, te llevarás sorpresas.

viernes, 1 de agosto de 2008

Iván de Aldénuri

Acabo de leer el primer tomo de esta novela. Me ha gustado mucho. Ya se que no es nueva, pero no había tenido oportunidad de leerla. El autor me ha animado a leerlo, y se lo agradezco. Refleja bien lo que es la amistad y el valor de realizar acciones buenas por los demás, jugarse la vida por quien queremos. Buena lección que me parece tenemos que aprender todos.
Y es que realmente "jugarse la vida por quienes amamos" es algo grande; en el fondo es imitar lo que Cristo hizo por nosotros, y no se si te das cuenta, es lo que muchos desconocidos para el mundo hacen todos los días: madres de familia ignoradas; médicos que trabajan de sol a sol; empleados que tras las "cortinas" de grandes acontecimientos no salen en los periódicos pero son lo que los sacan adelante; sacerdotes que trabajan en aldeitas abandonadas sin que nadie se lo agradezca, y así año tras año; maestros que forman a miles de adolescentes aguantando con paciencia tantas incomprensiones, etc.
Todos ellos son Ivanes de Aldenuri que pasan desapercibidos, pero que hacen posible que seamos un poquito mejores, o al menos, nos lo recuerdan.
Te aseguro que vale la pena ser uno de ellos, aunque nadie te lo agradezca.
Un saludo

domingo, 27 de julio de 2008

Sofía

Acabo de tener la enésima sobrina-nieta (¡cómo pasa el tiempo!). (Mi sobrina es la de la derecha de la foto. Sofía está en brazos de su madrina)
Digo enésima, gracias a Dios, porque no recuerdo qué número hace, pues son ya bastantes los sobrinos/as casados/as. Sus padres (mi sobrina y su marido) ya la han bautizado -también gracias a Dios-, a la semana de nacer. Son unos buenos padres cristianos. Le han puesto de nombre Sofía. La verdad es que el nombre me encanta, me gusta mucho. Todavía no la conozco, espero encontrármela este verano en Galicia, donde sus padres pasan unos días en verano, junto a la ría de Betanzos. Estoy seguro que Sofía es guapísima como su madre, y como todas mis sobrinas, sobrinas-nietas y hermanas (no se me vayan a enfadar), y como mi madre, ¡no faltaría más!
Digo que el nombre de Sofía me encanta por lo que significa: Sabiduría.
Y es que la Sabiduría es algo que hoy día se echa de menos.
Hace un par de días leía en la Sagrada Escritura que fue precisamente la sabiduría lo que Salomón le pidió a Yavheh para gobernar a su pueblo, en lugar de pedirle riquezas o poder:
"Salomón dijo: «Tú has tenido gran amor a tu siervo David mi padre, porque él ha caminado en tu presencia con fidelidad, con justicia y rectitud de corazón contigo. Tú le has conservado este gran amor y le has concedido que hoy se siente en su trono un hijo suyo. Ahora Yahveh mi Dios, tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un niño pequeño que no sabe salir ni entrar. Tu siervo está en medio del pueblo que has elegido, pueblo numeroso que no se puede contar ni numerar por su muchedumbre. Concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal, pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande?".
Salomón pidió la sabiduría para gobernar a su pueblo, Dios se la concedió, y le dió también las riquezas. Nosotros ¿qué pedimos? o mejor dicho: ¿qué deseamos?, porque el panorama que esta sociedad hoy día nos muestra es el dominado por el hedonismo y el relativismo, que no desea otra cosa que un bienestar humano que no entiende, ni quiere entender nada de la Cruz, ni de la verdadera Sabiduría, esa que nos hace semejantes a Cristo, la Palabra, la Sabiduría.
Yo se que que Sofía va a ser sabia (santa) porque sus padres la van a educar para ello (además de guapa). ¿Cuántas ganas tengo ya conocerla!
Un saludo

domingo, 20 de julio de 2008

Vigilia en Sidney

Sólo para que lo veas, medites, disfrutes y te dispongas a preparar la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Un saludo.

viernes, 11 de julio de 2008

El mundo gira

"La pasión hace girar el mundo, la fidelidad gira en vacío", así decía una de las protagonistas de la ultima película que he visto (Comprométete) al "chico de la película", antes de tener una aventura amorosa (o llámale como quieras) con él.
Verdaderamente es una frase redonda, pero vacía. Sencillamente porque cuando desvestimos la pasión de lo más razonable que tenemos, llega a ser obsesiva y dominante; se convierte en elemento dominador de nuestra vida, y acaba destruyéndola.
Tienes el ejemplo de quienes se han dejado dominar por el juego, por el vino, por la droga, por el sexo, o incluso por el trabajo..., como si fueran "dioses" que organizan a su capricho sus vidas, y deciden qué hacer o cómo actuar en cada momento.
Recuerdo que leí hace tiempo el lema de los cartujos: "Stat crux, dum volvitur orbis" (La cruz permanece firme, mientras el mundo da vueltas).
Efectivamente el mundo gira, y mientras gire estará la Cruz, la Cruz con la que inevitablemente nos encontramos cada día, pero no una cruz sangrante y desagradable, sino una cruz salvadora y alegre.
Seguramente muchos hoy día hemos olvidado -o queremos quitarnos de encima- la Cruz porque nos produce rechazo, y lo que suele suceder es que cuando nos apartamos de esa Santa Cruz, nos encontramos dominados por el capricho, la superficialidad o la frivolidad, que llegan a ser señores de nuestra vidas.
Te recomiendo que veas esa película (aunque hay cosas con las que no comulgo), y que leas el capítulo (Dios es Amor. entonces ¿por qué hay tanto mal?) acerca de la Cruz y del mal de aquel libro de Juan Pablo II Cruzando el umbral de la esperanza.

Un saludo

sábado, 5 de julio de 2008

La Paciencia


Ayer escuché en unas declaraciones de un político de izquierdas la siguiente frase: "La paciencia es una virtud revolucionaria".

Verdaderamente me sorprendió, pues parece como una contradicción: paciencia y revolución. Siempre he entendido "que la revolución hay que hacerla lo antes posible", "que sobran los pusilánimes o acobardados en las revoluciones", que hay que "echarse al monte", "coger las armas", "hacer desaparecer a los tímidos e indulgentes", "que sobran los comprensivos", etc., etc.

Siempre he entendido la paciencia como la virtud que enseña a esperar, a hacer las cosas en su momento, y a tener el acierto de actuar cuando es preciso, ni antes ni después.

De todas formas me acordé de aquella frase de que "el cielo es para los valientes", y pensé que verdaderamente el paciente es un valiente que sabe esperar, y que entiende que hay que rebelarse ante la mayor esclavitud que es la del pecado. Te copio una frase que siempre me ha gustado:

"La religión es la mayor rebeldía del hombre que no tolera vivir como una bestia, que no se conforma —no se aquieta— si no trata y conoce al Creador. Os quiero rebeldes, libres de toda atadura, porque os quiero —¡nos quiere Cristo!— hijos de Dios. Esclavitud o filiación divina: he aquí el dilema de nuestra vida. O hijos de Dios o esclavos de la soberbia, de la sensualidad, de ese egoísmo angustioso en el que tantas almas parecen debatirse." (San Josemaría)

Tenemos que ser "revolucionarios del amor", pacientes con los defectos de los demás, pero atrevidos y valientes para hacer la verdadera revolución que hoy el mundo necesita, la del Amor.
Un saludo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Hacemos las maletas

Seguramente estos días estarás haciendo las maletas..., o quizás a mitad de mes, o en agosto.
El caso es que medio país se pone las bermudas, la camiseta de verano, las chanclas; en la mochila mete el bañador (o lo lleva puesto) y la toalla. El coche va lleno de maletas, bicis, cachivaches de todo tipo; nos dirigimos a descansar -mejor dicho, a intentar descansar- a la playa o al monte... ¡Llegó el verano!
Hoy he hablado con dos o tres madres de familia. Mientras las escuchaba por el móvil, oía un montón de gritos, carreras, estruendos de todo tipo..., que incluso impedían escucharlas bien. En cada caso los niños (son familias numerosas, ¡olé, por ellas!) no les dejaban ni hablar ni escuchar... ¡es el verano!
Puede parecer que tener a los niños en casa, dedicarles más tiempo, ocuparles el día sea un engorro infinito, pero al mismo tiempo, también eso hace familia (incluidas las pequeñas peleas), se aprende a convivir, a quererse más, sencillamente porque se está más tiempo junto.
Organizamos el verano de muchas maneras. Pero me preguntaba esta mañana, ¿lo montamos al margen de Dios y de los demás?
Ayer me contaba un amigo que estuvo en la Expo de Zaragoza, que le sorprendió ver en la pabellón de la Santa Sede una pequeña capillita donde se podía rezar, con la presencia de Dios en el sagrario. Me alegré infinito.
Ojalá también en el centro de nuestros veranos y de nuestras familias esté su Presencia de modo permanente, y nos montemos estos días de descanso contando con El, descansando en El.
Un saludo

viernes, 27 de junio de 2008

La Cenicienta


Siempre me ha gustado la historia de La Cenicienta. Es la representación de quien parece “condenado” a fracasar, y finalmente sale de su ruina por un milagro, el triunfo de los pequeños, de los que no pueden nada.

Al mismo tiempo, me parece que el éxito no es consecuencia de un “golpe de suerte”, como si la vida fuera simplemente de jugar a la lotería y esperar que llegue el día que nos toque. Pienso que hay que vivir cada día con todas sus consecuencias, exprimiendo cada minuto en saber hacer el bien, o como decía San Josemaría: “dando a cada segundo vibración de eternidad”.

He pasado unos días estupendos en Valencia y en Villagarcía de Arousa junto a un buen grupo de amigos todos ellos sacerdotes, como yo.

La verdad es que he descansado, y una vez más me he confirmado en la idea de que vale la pena haber respondido con un sí a la vocación.

He estado con sacerdotes de muy distintas edades, desde los 30 años como Sergio y Yago (de Castellón) y Alberto -“Panchito” para los amigos- (de Vigo), hasta los 80 como D. Aurelio (en Valencia), o D. Antonio (de Lugo). En todos ellos he visto alegría y seguridad en su camino, con muchos o pocos años de sacerdocio.

Te aseguro que en todos nosotros la vida no se desarrolla como si nos despertáramos de un sueño, y volviéramos a una vida real triste y aburrida, como cenicientas que se encuentran con la varita mágica que les cambia su vida sin buscarlo, pero que no viven en la realidad.

La vida de todos nosotros no es un pasar sin pena ni gloria, esperando que inesperadamente venga un “príncipe azul” que nos descubra que nos ha tocado la lotería. Me parece que sería un enorme error pensar y vivir así.

La verdadera felicidad de un sacerdote se encuentra en la realidad de la misma vida que día a día, vive. Lo nuestro es una llamada divina, y una respuesta generosa a esa voz de Dios, que se forja día a día en el sí cotidiano por encima de rutinas y aburrimientos, en el sí del alma enamorada: esa es la vida de un sacerdote. Así es, te lo aseguro, aunque algunos te cuenten otra cosa. Un saludo


jueves, 26 de junio de 2008

Cuando calienta el Sol


Ya hemos alcanzado el 21 de junio, que según los expertos comienza el verano. No se si el tiempo nos dice lo mismo, pero en verano estamos.
Siempre me acuerdo de las canciones de verano…, las que se cantaban más o sonaban más en ese tiempo: “cuando calienta el sol”, “Eva Maria se fue”, “Maria Isabel”, “Aquí no hay playa”, “Opá, yo viazé un corrá”, etc. Es como si despertáramos del letargo del invierno, y la gente saliese de sus “cuevas” para lanzarse a la calle, a las playas –que llenamos-, a las piscinas, al monte, etc., al margen de lo que hemos vivido hasta ese momento.
Por otra parte, basta salir a la calle para comprobar como combatimos el calor: arrimándonos a las sombras, degustando helados, pasando el día en la playa, o en las piscinas, accionando el aire acondicionado en casas y coches, etc., y también quitándonos toda la ropa que podemos, porque molesta.
Me sorprende, pero parece que esta ultima es la mejor manera, al margen de eso de lo que hablaban nuestras abuelas, pero que sigue en pie, y que ¿te acuerdas?, llamábamos, pudor.

Hace poco leía en un artículo escrito por Blanca Castilla las siguientes ideas:

Pienso que el pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente pública. El pudor acompaña siempre a la persona y su desaparición comporta una disminución de la personalidad. La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización y la masificación.

Cuando se habla de pudor, aunque salvaguarda todos los aspectos de la intimidad, se suele entender generalmente pudor sexual, que es quizá su sentido más característico o el más atacado. Se trata de una actitud de disimular u ocultar los órganos que determinan el sexo, sobre todo, frente al otro sexo. El pudor del cuerpo se manifiesta cubriendo la desnudez. El modo de cubrirlo obedece a criterios culturales. A veces el vestido puede ponerlos más en evidencia. Lo común a todas las culturas es la tendencia a ocultar los valores sexuales, en la medida en que constituyen en la conciencia un “objeto de placer”.

El pudor es la necesidad de impedir que el otro reaccione ante el cuerpo de una manera incompatible con el valor de la persona. Dicho con otras palabras el pudor es la salvaguarda de la intimidad. La intimidad es una característica del hombre como ser personal. Es más, la intimidad en último término es la persona misma. Ser persona, desde el punto de vista filosófico, consiste, a diferencia de las demás realidades del cosmos, en tener el propio acto de ser en propiedad. Por eso se ha podido describir a la persona como «alguien delante de Dios y para siempre».

La persona está constituida por un núcleo interior del cual nacen sus acciones, del cual ella es propietaria, y nadie más (excepto Dios) tiene derecho de propiedad sobre ella. La persona es dueña de sí, tiene derecho a la autodeterminación, y nadie puede poseerla a menos que se entregue. Ahí radica su dignidad.

Presentarse como personas. Tener en cuenta la psicología del sexo contrario para guardar lo que el otro puede deformar. Presentarse como imagen de Dios y dejar que ella brille en nosotros, agradando y elevando conjuntamente.

Se puede y se debe atraer sin despertar los “instintos” de los demás, que les dificultan reaccionar como personas ante las personas.

Ojala sepamos ver a los demás con los ojos limpios de quien descubre detrás de la elegancia, la belleza de Dios en nosotros, el reflejo de Quien nos ha creado.

Perdona que me haya alargado en este artículo, pero me interesaba reflexionar contigo acerca de este tema. Un saludo

lunes, 23 de junio de 2008

San Iker Casillas

Seguramente también tu estabas delante del televisor y te emocionaste viendo volar a "San Iker" que paraba los penaltis a Di Rossi y a Di Natale, pero no se si oíste los comentarios de la SER-donde también en esas ocasiones rezan-, porque uno de acuerda de Santa Bárbara cuando truena.
Te dejo un enlace para que lo oigas y disfrutes. ¿Estaremos volviendo a la España de siempre?, o ¿es que quedan todavía esas esencias de siempre y nos acordarmos del Padrenuestro cuando realmente lo necesitamos?
Hay que reconocer que son los mejores en esto de retransmitir partidos de fútbol, nos guste el balompié o no, nos guste la SER o no. Un saludo.

sábado, 21 de junio de 2008

¡Alzad la mirada!


¡Alzad la mirada!
Verdaderamente es importante que alcemos la vista para ver más allá de lo que nuestros pobres ojos pueden descubrir. Vivimos tan a ras de tierra que no es sencillo darnos cuenta de muchas de las cosas que pasan a nuestro alrededor, más todavía: nos miramos tanto a nosotros mismos que nos parece que somos el centro del Universo, o como vulgarmente se dice, el ombligo del mundo.
Fácilmente se nos pasan cosas que ni percibimos, tantos detalles que parecen pequeños y son importantes, y que están en la gente con la que nos cruzamos, en tantas miradas de personas que desconocemos, pero que están pidiendo a gritos que les miremos, que no pasemos de ellas, que necesitan, al menos la luz de nuestra mirada llena de comprensión.
Fue hace unos días, cuando me encontré por la calle con un chico de apariencia joven, pero con esa cara característica de quien tiene un claro retraso mental.
Me sorprendió porque iba mirando a la gente, hablando con quien se cruzaba (ignoro si los conocía o no), no como va un loco, sino como quien tiene algo que decir, algo que trasmitir (supongo que su inmensa alegría). Con quien se cruzaba tenía un detalle, le dirigía unas palabras: ¡ya podemos pasar, el semáforo está verde!; ¿es suyo este niño?, ¡son iguales!; ¡qué perro tan bonito tiene!, ¿me deja acariciarlo!?
Me acordé de aquellas palabras dirigidas a quien iba pasando haciendo el bien, derramando alegría, paz.
¡Qué sencillo es dar lo que uno tiene y hasta lo que no tiene, cuando hay esa disposición interior de mirar a los demás! Seguramente habría menos tensión y más paz entre nosotros, si fuéramos más conscientes del bien que podemos hacer con una mirada de Amor, y una sonrisa de compresión. ¡Alzad la mirada!
Un saludo.

viernes, 20 de junio de 2008

Saturado de Fútbol


Estoy saturado de fútbol.

Da la impresión de que no hay otra cosa en la tele y en Internet que ver si nos “vengamos” del codazo de Tassoti a Luís Enrique hace ya 14 años, o si, como es ya costumbre, volvemos a caer en Cuartos de final por enésima vez. Ignoro qué pasará el domingo, pero ya me imagino lo que los periódicos dirán al día siguiente: “pudimos ganar, merecimos empatar y acabamos perdiendo”, ó “jugando así, no ganamos ni a las canicas”, ó “Porca miseria!”, etc.

Sea lo que sea, que nos dejen ya en paz con tanto fútbol en la Sexta, la Cuatro o la TVE… ¿Será que no tenemos otros temas en los que pensar?, o ¿qué no somos conscientes que hay otros asuntos que realmente nos importan?

Quizás sea un modo de vivir, o afrontar la vida. Pero te aseguro que por ahí no vamos a ninguna parte.

Estaba en este pensamiento, cuando llamé a un matrimonio amigo, al que quiero con toda el alma, y hablamos un buen rato sobre los últimos acontecimientos de la familia. Fue una conversación amabilísima de la que salí realmente confortado (siempre me pasa cuando hablo con ellos) ¡¡¡¡y no hablamos de fútbol!!!!

Al final de la conversación les pedí un favor para otros amigos a los que ellos no conocen que me costaba decirles, pues sabía con certeza que les podía comprometer. La respuesta me dejó conmovido: “no tienes que darnos más explicaciones, pues tus amigos son nuestros amigos”. Pensé en lo impresionante que es una amistad como ésta -a pesar del paso de los años y de que apenas nos vemos-. Es algo que permanece, se guarda en el corazón y conmueve. Doy gracias a Dios por tener amigos así: que no te hablan de fútbol y que jamás te fallan.

Un saludo.

sábado, 7 de junio de 2008

La raya del pantalón

Puede parecer una tontería, pero te lo cuento.
Llegaba a casa hace unos días, serían las 9 de la noche. Delante de mi andaba un señor de mediana edad, y nada me hacía fijarme en él, salvo esa mirada que uno tiene cuando llega el final de la jornada y el cansancio te hace mirar y realmente no mirar, fruto dela horas de trabajo.
De pronto me fije en un detalle: llevaba la raya del pantalón -por la parte de atrás- perfectamente planchada, y supongo que lo mismo sucedía por delante. Enseguida pensé: "este hombre tiene mujer, y se nota que le quiere".
Como te decía antes, parece una tontería, pero a mí me hizo pensar y recordé a mi madre planchando los pantalones de mi padre para ir a trabajar, y en tantos detalles que -sin ser relevantes- son parte de la vida de una familia.
Me refiero a esos sonidos tan familiares que pasan desapercibidos pero que son parte del hogar: batir un huevo en la cocina para hacer una tortilla, el sonido del microondas que señala que la leche está caliente, el despertador que señala el comienzo del día, los lloros del recién nacido a medianoche que pide la leche de su madre, el ruido de la lavadora que realiza la enésima colada del día, la pequeña discusión entre hermanas por la camisa que quieren ponerse la dos, o entre hermano y hermana por un lugar en la sala de estar, incluso el villancico mal cantado que suena la noche de Navidad, y un largo etcétera que tu mismo puedes describir.
¿Sabes? Son sonidos a los que no damos importancia, ruidos y voces repetitivas a las que estamos acostumbrados, pero que nos están diciendo: "éste es tu hogar, ama a los tuyos, agradece a Dios que tienes familia, padre, madre, hermanos, y que os ha bendecido con esa unión tan hermosa".
Sólo un consejo, cuida esa familia que es realmente lo que vale la pena.
Un saludo

martes, 3 de junio de 2008

Para quitarse el sombrero

Estaré unos días fuera, pero el blog sigue vivo mientras yo lo esté, que espero sean muchos años.

Tenía un especial interés en esta nueva entrada, pues quería trasmitiros que mis alumnas de 2º de BAC del cole (Montespiño) han salido airosas, y más que airosas de su final de curso..., todas han subido la nota media. Ahora están superconcentradas en la selectividad, y están –como ellas dicen- supercontentas de lo que han vivido; y no es que haya sido sencillo porque siempre hay pequeñas diferencias, roces y malentendidos en cualquier colectivo, pero ellas lo han sabido llevar con verdadero señorío y muchas veces con caridad. Gracias, de verdad a todas.

Estas palabras son sólo de agradecimiento por todo lo que me han enseñado este año, y por los buenos ratos pasados en algunas de las clases en las que estuve con ellas. Se que las echaré de menos, y que van a triunfar allá donde vayan. La verdad es que tantos años en el cole les han ido haciendo unas verdaderas mujeres, han madurado poco a poco y han aprendido en libertad lo que es amar y ser amadas, lo que es el servicio, lo que es darse a los demás sin esperar la correspondencia, (y un largo etcétera, que no describo), porque así es la enseñanza que han recibido en Montespiño, y el espíritu que se vive con ese ideario de Fomento de Centros de Enseñanza.

Y es que después de 12 años de colegio, después de tantas horas dedicadas a ellas, de tantas conversaciones de tu a tu, de tantas lágrimas consoladas, horas compartidas, etc., realmente lo único que se puede decir es gracias (ellas son testigos y protagonistas de que es así).

Especialmente gracias a quienes las han formado en el colegio. A veces no lo valoramos, pero es para deshacerse en elogios ante quienes calladamente han dejado horas de sueño y de descanso, no han parado de trabajar y formarse para que ellas pudieran acabar en el colegio como lo han hecho. No se trata de alabar por alabar, sino de decir la verdad que en ocasiones se olvida, ya que el trabajo de la enseñanza es frecuentemente poco reconocido y valorado, y merece la pena decir que es –lo digo con todas las palabras-, como para “quitarse el sombrero”.

Mañana me despido de ellas. No las cito aquí pues seguro que se me queda algún nombre en el tintero, pero que sepan que no me olvido de cada una de ellas. Gracias y espero no dejar de verlas.

Un saludo.

viernes, 30 de mayo de 2008

¡No para de llover!

Estos días no para de llover. Sales de casa con el paraguas preparado porque amenaza lluvia continuamente. Llevamos así ¡dos meses! Cada mañana cuando me asomo a la ventana al despertarme y miro al cielo, intento ver si hay algún resquicio entre las nubes, pero lo único que veo, mientras el sol nace perezoso, son las inquietantes y permanentes nubes que no quieren irse. Y lo que me viene a la cabeza es otra vez una queja ¿¡Cuándo veremos el sol!?
Realmente dependemos tanto del tiempo que hasta el buen humor o el malo es resultado de la lluvia o del sol. Me pregunto si para amar hace falta que haga sol o que llueva, si la alegría la descubrimos en una cielo azul o en unas nubes negras, si el ambiente que me rodea será mejor o peor cuando utilizo el paraguas o voy en mangas de camisa.
Lo que sí que sé es que mi buen humor, mi alegría –independientemente de llueva o haga sol- hace mejorar el ambiente en el que vivo, que cuando pasamos días sin ganas de hablar y sin esforzarnos por hacerlo, -o como esos niños que aguantando la respiración dicen enfadados: ¡pues ahora no respiro!, para que les hagan caso-, llamamos la atención, entonces sí que convierto lo que me rodea no ya en un día triste de lluvia, sino en un pequeño purgatorio donde lo único que consigo es hacer infelices a los demás. Como alguien dijo hacen falta tener al lado caras alegres. Ya ves, lo que verdaderamente importa no es que llueva a que haga sol, sino que sepa amar con todo mi corazón.
De todas formas, espero que mañana haga sol. Un saludo

martes, 27 de mayo de 2008

Gritos de vendedores


El sábado pasado regresaba a casa después de una jornada normal e intensa de trabajo. Cuando esperaba que el semáforo se pusiera verde escuché a mi espalda unos gritos, voces de tono femenino, pero fuertes y agudas. Me volví y me encontré con un grupo de jóvenes (no más de 13-15 años) que se notaba iban de movida o de botellón. Me resisto a describir la pinta que llevaban (y no escribo la palabra pinta con todo despectivo), porque realmente me dio pena.

No estamos todavía en verano, pero la forma de vestir que llevaban la 2 ó 3 chicas era llamativa por lo provocativa y falta de pudor (espero que se entienda esa palabra). Te aseguro que no eran más atractivas por el modo de vestir aunque provocaban las miradas, sino que realmente daban pena. Estaban gritando y mucho para llamar la atención, no se si a sus amigos o a los que íbamos por la calle. Me pareció que más que llamar la atención, convocaban con su presencia y voces a la gente, eran como vendedoras de su jolgorio y su deseo de divertirse, o –y perdona la frase- exponían sus deseos de ser contempladas como mercancía que se vende y se compra.

Miré a la cara a una de ellas. Iba llena de pintura, pero aun así se distinguían sus rasgos femeninos atractivos, pero infantiles (tendría 12 ó 13 años). Intenté pensar qué pensaba ella en esos momentos, qué deseos y razones para estar ahí y de ese modo podría tener, y no acerté a llegar a una conclusión, sino que me embargó la tristeza al ver aquella alma joven –casi niña- en la que latía la semilla de Dios (a su imagen y semejanza) expuesta al mercado de quienes podrían infravalorar su dignidad.

Por la noche me llamó un buen amigo que vive lejos y llevaba tiempo pidiendo encontrar una chica con la que pudiera formar una familia. Me contó que estaba muy contento porque por fin había conocido a una chica que no se le ofreció de primeras irse con él a su casa “a pasar la noche”, como hasta ahora le habían ofrecido otras, sino que simplemente salieron juntos en varias ocasiones. Había visto en sus ojos y en su alma la belleza de Dios, el esplendor de la Verdad que realmente atrae me decía. Estaba cada vez más convencido de su “química” y amor a esa persona, por que lo que más le convencía es que le llevaba a Dios.

Volví a convencerme de que tenemos mucho que hacer, pues en todos los jóvenes late la semilla de Dios, y tenemos que llegar a tiempo para ayudarles a que la descubran, antes de que otros la destruyan.

Un saludo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

¡Te necesito!


Hace unos días tuve una conversación amena y distendida con un buen amigo. Comimos juntos. La comida era casi la excusa, el caso era compartir un rato, conocernos más y aprender, especialmente yo, porque me lleva bastantes años, y en él veo y leo la experiencia de una vida entera dedicada a Dios y a los demás. Aunque el me llama para que le ayude, en realidad el gran beneficiado soy yo.

En un momento concreto de la conversación-comida, me contó el triste final de otro amigo que, prácticamente fue abandonado por sus hijos..., "toda una vida viviendo para su mujer y para sus hijos, para que al final viviera y muriera en el abandono más tremendo", me comentaba.

Noté que al decir esas palabras se conmovía.

En realidad reflejaba lo que a él le estaba sucediendo. Toda una vida trabajando y viviendo para el bien de los demás (en su caso para el bien de muchos que se beneficiaron de su trabajo generoso y callado), y ha acabado recluido en una habitación, y casi pidiendo por favor que le vayan a ver, que le den cariño, necesitando tener alguien delante para conversar, para mirar y sentirse querido y acompañado.

Es tremendo, pero es una realidad. Al salir de allí y darle un abrazo de hermano al despedirnos, me quedé en silencio y volví a casa pensando. Pensé en cómo hemos llegado a esta situación, y en cómo podemos tener los ojos tan ciegos para no ser capaces de dedicar un tiempo (¡¡nuestro tiempo es muy importante!!) a quien nos está pidiendo, casi suplicando: ¡por favor, acompáñame, párate conmigo un momento, mírame a los ojos y escúchame!, ¡sólo necesito eso!

Qué terrible es la soledad que hemos creado en este mundo en el que parece que sólo tenemos tiempo para nosotros. En realidad tenemos miedo a toparnos con la soledad de otros y a curarla, mirándoles a los ojos y dándoles un abrazo.

Un saludo.

domingo, 18 de mayo de 2008

El pavo y la ensalada


No se si ha sido un sueño o una escena real, el caso es que la sensación que tuve fue de satisfacción y de asombro, porque no entendía que una criatura tan pequeña pudiera pensar y actuar de esa manera.
Fue un gesto, un detalle, pero lo suficiente para ver que aquello no era algo propio, sino que ahí actuaba algo distinto, yo diría “mágico”.
Estábamos comiendo. La conversación era amena y divertida. Como estábamos unas 12 personas no era una conversación, sino muchas. En algún momento era difícil escuchar, entenderse. Mi madre procuraba atender a todos: a este le falta el pan, aquel ha terminado ya el primer plato, a una de mis sobrina pequeñas no le gustaba la comida y era difícil hacerle comer, etc. Algún grito que otro, etc…, en fin, una comida normal de familia, con “sus más y sus menos”. En un momento preciso mi madre dijo algo como:
- Javi (mi sobrino) pásame la ensalada.
Javi está en la edad del pavo, y se entera de lo que puede, más bien de poco, pero que conste que hace esfuerzos. La voz de mi madre apenas se oyó. Pienso que nadie se enteró, probablemente por el ruido de las conversaciones.
En ese momento me percaté de como una de las hermanas de Javi (una de las más pequeñas), Chus se levantó y fue a la cocina a por más ensalada y se le trajo, como pudo, a mi madre. Chus tiene 5 años, ya es “mayor” pero todavía no puede con una fuente de ensalada. La escena pasó prácticamente desapercibida. A Chus no le gustaba la comida (es una niña normal) y le estaba costando comer, pero “se dio cuenta” de la necesidad de su abuela, de que nadie la escuchaba, y de cómo su hermano no se había enterado, o no quiso enterarse. A ella no fue dirigida la petición, pero la captó en su alma de niña y reaccionó haciendo un pequeño acto de servicio. Mi madre le dio un sonoro beso de agradecimiento.
Seguramente no tiene más importancia, y es muy probable que hayas visto algo parecido muchas veces, pero a mi me hizo pensar
Chus no tiene uso razón, pero tiene a Dios en su alma. Y Dios actúa, si le dejamos. En especial nos ayuda a ver a los demás, a mirar las necesidades de los demás. La acción de Dios Uno y Trino en el alma se manifiesta, entre otras cosas, en las relaciones de amor, así leía hace unos días:

“La contemplación de la Trinidad puede tener un precioso impacto en nuestra vida humana. (…)La felicidad y la infelicidad en la tierra dependen en gran medida, lo sabemos, de la calidad de nuestras relaciones. La Trinidad nos revela el secreto para tener relaciones bellas. Lo que hace bella, libre y gratificante una relación es el amor en sus diferentes expresiones. Aquí se ve cuán importante es que se contemple a Dios ante todo como amor, no como poder: el amor dona, el poder domina. Lo que envenena una relación es querer dominar al otro, poseerle, instrumentalizarlo, en vez de acogerle y entregarse.”
Y es realmente cierto que Dios, casi sin enterarnos nos empuja, nos ayuda, nos hace reaccionar, y nos muestra la necesidad del otro. El cómo actuemos depende de nuestra disposición interior, de la calidad de nuestro corazón, y de la gracia de Dios en nosotros.
Chus tiene un corazón fantástico, y se le nota hasta en la cara y en su sonrisa. Javi es como su padre: divertido, deportista, amable. Como todo chaval de 14 años “tiene un pavo subido” (así dice su hermana mayor), pero un pavo que pronto estará maduro. Estoy seguro.
Un saludo.

jueves, 15 de mayo de 2008

Marionetas

Hace unas semanas mantenía esta conversación muy interesante con una de mis sobrinas preferidas (es adolescente, pero muy maja y lista) mientras fregábamos los platos (de verdad te lo digo):

- ¿Se puede saber porqué siempre estás enfadada?, le dije después de aguantarle un día entero en la que todo eran quejas;
- ¿En qué se me ha notado? me dijo, sorprendida;
- Sencillamente en tu cara y en que no has parado de protestar por todo.
- Es verdad, contestó, pero estaríamos una tarde entera hablando; se trata no sólo de una cosa, sino de muchas.
- Bueno, pues tu dirás.
- En el fondo, ya lo sabes... y ¡la verdad es que no tengo ni idea de porque estoy enfadada, pero lo estoy!.

Esa era la explicación que me daba, y lo entiendo porque es cierto que a veces no sabemos porqué nos pasa lo que nos pasa. Somos como marionetas que hacen lo que hacen y no saben porqué, y en nuestro caso no nos lo preguntamos con sinceridad.

Esta misma tarde leía con atención un breve resumen de lo que el Papa dijo a los jóvenes en Estados Unidos. Me dio luces la diferenciación que hace acerca de lo que llama las "tinieblas del espíritu" y las "tinieblas del corazón". Las tinieblas del corazón son esa vaciedad de tantos sucedáneos con los que pretendemos suplir la ausencia del verdadero Amor, de manera que cuando no amamos, mendigamos afectividad de forma errónea. Es como si dijéramos: "la droga, el sexo, la diversión desenfreneda no me hacen feliz, pero son lo único que me compensa de no serlo". Y en el fondo lo que se consigue es sumergirse en la insensibilidad para el amor.

Las tinieblas del espíritu son más densas y opacas. Se trata de la manipulación de la verdad, de modo que confundimos el bien con el mal, la verdad con la mentira. Reivindicamos la libertad, pero no hacemos referencia a la verdad que debe orientarla. Sigue siendo actual aquello de "La Verdad os hará libres (Juan 8, 32).

En pocas palabras: si las tinieblas del corazón se caracterizan por frustrar nuestra vocación al amor, las tinieblas del espíritu impiden realizar nuestra vocación a la verdad.

Así pues, somos o nos convertimos en marionetas, en esclavos de la mentira y de la libertad. Lógicamente intentamos justificarlo y por eso: "no sabemos lo que nos pasa". Que conste que yo sí que se que le pasa a mi sobrina preferida, en realidad y en su caso, no le pasa nada.

Un saludo.