sábado, 8 de noviembre de 2008

Lo inexorable

Hace unos días con motivo del mes de noviembre, leí este comentario de una famosa periodista española, ahora muy comentada por su libro sobre la Reina. Me gustó el pensamiento, y lo aporto porque puede darnos que pensar.
"¿Qué es lo que da temple a un cristiano? ¿Qué es lo que enrecia su encarnadura para soportar las tallas, las muescas y los trallazos del vivir? ¿Qué es lo que, a fin de cuentas, le distingue de los demás hombres? Sin ninguna duda: la esperanza.
Un cristiano es un hombre fiado a su esperanza. Todos los auténticos bienes -los bienes sin código de barras ni fecha de caducidad- los tiene al otro lado de la vida. Y hacia allá se encamina. En definitiva, pues, un cristiano es un hombre que acude a una cita. Y su vivir es un «vivir preparándose» para esa estación terminal.
Pero importa decir que la esperanza del cristiano no es una nostalgia de paraísos perdidos. Es una certidumbre de cielos apalabrados que, de no ser reales, dejarían a Dios por embustero. Y contra esa certeza -más firme que una muralla de diamante- se estrellan los acobardamientos, las angustias, los miedos.
Epicuro intenta burlar ese miedo a la muerte con un capcioso juego de palabras: «Mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, no existo yo.»
Kant, para vencer el terror de imaginarse «metido en el tenebroso sepulcro» se reclina en la idea de que el cadáver ya no es «él». A partir de ahí, carece de sentido cualquier pensamiento referido a alguien que «ya no es».
Y Sartre prefiere fijarse en la fealdad de los cementerios, o en la vida del muerto como un álbum de recuerdos para los vivos: «Estar muerto es ser presa de los vivos.» Y también: «Una vida muerta es una vida de la que se hace custodio el Otro.»
Frente a Epicuro, o Kant, o Sartre, el más ignorante y pobre y desvalido de los cristianos puede pisar fuerte, con la gallardía de quien tiene una respuesta imbatible para el gran enigma, para el gran «agujero negro» sin retorno. Una respuesta para el gran misterio de la muerte. Ésta: la muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega.
Todos, cada cual a su tiempo, seremos o habremos sido ese «alguien que llega». Alguien que llega a la cita. Alguien que, por fin, llega a ponerse bajo la custodia del Otro... del Dios totalmente Otro... Del Dios que avala su «promesa de una futura inmortalidad». Del Dios que garantiza la «esperanza de una feliz resurrección». De ahí, el más audaz y magnífico de los desafíos cristianos: atreverse no sólo a creer en la inmortalidad de las almas, sino a esperar en la resurrección de los cuerpos. Con facilidad se olvida que la opera magna del cristianismo no es un crucificado vencido, sino un resucitado vencedor."

Me quedo con esto último, que llena de esperanza: la opera magna es un Resucitado Vencedor.
Un saludo

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Mira, todo este rollito magnífico te lo resumo yo en una frase: "Dios es el Padre de toda la Humanidad, y como Padre sabe que todos sus hijos no son iguales, ni en carácter, ni en oportunidades, y por tanto todos no podemos hacer lo mismo en la vida, ni para bien, ni para mal, el nos comprende y comprende incluso la maldad del alma humana, que no es por casualidad ni por gusto, el malo lo es por algo. Posiblemente no por su propia elección. Para eso vino Jesús, y padeció lo que padeció, así que ya vale de estar todo el día martirizándose y haciendo méritos para ganar el cielo, que Dios no necesita eso.
La Duquesa (pondría más cosas pero esperaré a las broncas jijijiji)

Anónimo dijo...

Duquesa no temas a las broncas. Aquí no se riñe a nadie, esto no es un parvulario. Sólo expresamos nuestras opiniones y creencias, que quizá ayuden a los demás.
Los méritos no se ganan sólo pasándolo mal. El cristianismo no es la religión del dolor, del sufrimiento y de la negación. Se ofrece todo, lo bueno y lo malo. Yo puedo ganar el cielo tanto atada a una silla de ruedas por una enfermedad invalidante como ofreciendo el helado que me estoy comiendo o el viaje con el que estoy disfrutando. Jesucristo no ganó el cielo por el hecho de sufrir el martirio en una cruz, sino que lo ganó por la obediciencia a la voluntad del Padre. La clave está en cumplir la voluntad de Dios, cada uno la suya. Yo gano el cielo aceptando el sufrimiento cuando me toca y lo mismo lo gano pasándolo bien en un viaje con mis amigos.
Ahora, no estamos predestinados. Somos libres para actuar, nadie está condicionado a realizar el mal a no ser que padezca una enfermedad mental que le prive de su libertad y le lleve a cometer barbaridades. Cada uno es libre. La libertad es algo interno. San Agustín dijo: "Quien te creo sin ti, no te salvará sin ti". Dios es justo y deja libre al hombre para que decida. Si en vida una persona opta por alejarse de Dios, Dios no le obliga a estar con El durante toda la eternidad. Es misericordioso pero justo.
Abrazos,

El duque

Anónimo dijo...

Duke, eres el padre Javier...jejeje

Anónimo dijo...

Un abrazo de Tely.

La verdad, que la fe y la esperanza son virtudes extraordinarias. Esa periodista ha escrito con sabiduría. Qué sería de nosotros sin ellas!

Anoche en el rosario, escuchaba estas expresiones:" Ya no sufre más, está con Dios" " Ya se ha encontrado con su madre a quien tanto amaba", etc. Y, esa es nuestra esperanza. El saber que después de tantas luchas y desesperos, nos espera la Luz al final del túnel.

Dichosos aquellos que perseveren en su fe, porque no importa el tamaño de su cruz, la cargarán con alegría, y Dios hará que por esa esperanza se le vuelva más liviana y llevadera.

Lamentablemente, las ideas humanas van tomando otros senderos y cada año que transcurre, uno ve con tristeza, como nos vamos materializando y tomando de la vida tan sólo lo que nos conviene.

He escuchado algunos decir" Hay que vivir la vida, porque después de muertos, nadie sabe lo que hay allá"

Qué pena! Qué necios somos! Hay una canción que dice" El mundo se afana buscando la paz, pero no busca a Cristo, que es el que la da.

La fe y la esperanza son armas que nos permitirán salir airosos de cada contienda contra el enemigo.

Dios permita que esas hermosas virtudes reinen en su corazón y en sus vidas.

Besitos!
tely

Anónimo dijo...

Duquesa estás equivocada, Duke soy yo, no el padre Javier. Soy anónimo. ¿Tanto te ha gustado mi comentario que crees que soy el padre Javier? No, no, no. Yo también tengo mi cerebro para pensar y mis convicciones. Pregúntale a él y verás como te dice que él no es Duke, no se oculta en el anonimato, yo sí.
Saludos Duquesa,

Anónimo dijo...

Padre Javier nunca me habían confundido con usted.
Anónimo.

Anónimo dijo...

jejejeje....que soy brujilla Duke...jejeje...y el anonimo este del final? ese quien es?
Sabes qué pasa? el padre Javier es muy revoltosillo, pensaba que era el que siempre ha querido ser un Duque, o un Marqués, sí, un marqués cura.
Respecto a vuestros temores al más allá, el castigo, el infierno, el purgatorio y todos esos lugares mágicos que parece que Dios nos tiene preparados a unos cuantos desobedientes de su ley....jejejeje, yo sinceramente carezco de la virtud para creerme eso. Yo vivo feliz en la tierra y espero seguir viviendo muy feliz en el cielo tras el momento de la muerte, a la cual, no tengo ningún miedo, ni a la mía ni a la de ningun familiar ni persona querida. Os lo digo de verdad, con la mano en el corazón. Sobre toda esta película de terror montada alrededor del premio y el castigo, la condena o la salvación, los méritos o despropósitos que hayamos hecho en nuestra vida...permitid que me ría. Dios no necesita nuestros méritos. Ni nos tiene que perdonar nada, perdonar supone que previamente ha tenido que haber una ofensa, y sinceramente, no creo que a Dios le podamos ofender con nuestras memeces, nuestros descuidos, nuestras faltas de amor siquiera...el es comprensión y amor infinito, y no me hagáis creer que va a estar con libreta de fallos esperandonos a las puertas de la muerte. El estará esperando con los brazos abiertos y si acaso nos leerá la cartilla, pero por favor...¿para qué vino Jesús al mundo y para qué lo crucificaron si luego todo depende de nuestros méritos? El ya nos salvó y ya sufrió suficiente para salvarnos, entregado por su propio Padre por nosotros...(de todos modos esta historieta si la analizas friamente tambien tiene su "aquel"). Yo casi prefiero no pensar. Vivir feliz y dichosa y no dar vueltas a lo incomprensible. Me voy a tomarme un chocolatito calentito con mogollón de nata montada y le daré gracias al Señor por su generosidad para conmigo.
Besos muchos con amor, de vuestra Duquesa

Anónimo dijo...

jejejeje....que soy brujilla Duke...jejeje...y el anonimo este del final? ese quien es?
Sabes qué pasa? el padre Javier es muy revoltosillo, pensaba que era el que siempre ha querido ser un Duque, o un Marqués, sí, un marqués cura.
Respecto a vuestros temores al más allá, el castigo, el infierno, el purgatorio y todos esos lugares mágicos que parece que Dios nos tiene preparados a unos cuantos desobedientes de su ley....jejejeje, yo sinceramente carezco de la virtud para creerme eso. Yo vivo feliz en la tierra y espero seguir viviendo muy feliz en el cielo tras el momento de la muerte, a la cual, no tengo ningún miedo, ni a la mía ni a la de ningun familiar ni persona querida. Os lo digo de verdad, con la mano en el corazón. Sobre toda esta película de terror montada alrededor del premio y el castigo, la condena o la salvación, los méritos o despropósitos que hayamos hecho en nuestra vida...permitid que me ría. Dios no necesita nuestros méritos. Ni nos tiene que perdonar nada, perdonar supone que previamente ha tenido que haber una ofensa, y sinceramente, no creo que a Dios le podamos ofender con nuestras memeces, nuestros descuidos, nuestras faltas de amor siquiera...el es comprensión y amor infinito, y no me hagáis creer que va a estar con libreta de fallos esperandonos a las puertas de la muerte. El estará esperando con los brazos abiertos y si acaso nos leerá la cartilla, pero por favor...¿para qué vino Jesús al mundo y para qué lo crucificaron si luego todo depende de nuestros méritos? El ya nos salvó y ya sufrió suficiente para salvarnos, entregado por su propio Padre por nosotros...(de todos modos esta historieta si la analizas friamente tambien tiene su "aquel"). Yo casi prefiero no pensar. Vivir feliz y dichosa y no dar vueltas a lo incomprensible. Me voy a tomarme un chocolatito calentito con mogollón de nata montada y le daré gracias al Señor por su generosidad para conmigo.
Besos muchos con amor, de vuestra Duquesa

Anónimo dijo...

Quiero decirle al Duke que me encanta, te me has adelantado a lo que quería decir. Bueno sólo añado que por supuesto que el infierno existe LO DICE EL MISMO JESÚS EN EL EVANGELIO, la Iglesia es una Madre estupenda y no pretende meternos miedo. De todos modos yo confío en la MISERICORDIA DE MI PADRE-DIOS también me quedo con Ella y disfruto de tener semejante Padre tan Misericordioso y LLENO DE AMOR POR CADA UNO DE SUS HIJOS,sin olvidar la otra verdad (que no nos gusta pero que Cristo nos revela en el Evangelio).QUÉ ALEGRÍA SABER Y EXPERIMENTAR QUE DIOS ES PURO AMOR!!!. un saludo Soy una anónima.

Javier dijo...

Tengo que pararme para contestaros a todos: deuqesa, duke, anonima, Tely. Llevo unos días que no me paro delante del ordenata, a ver si mañan saco un ratico y os digo algo que valga la pena. El verdadero Padre Javier

Anónimo dijo...

Una sugerencia. Si queréis ver una película llena de esperanza os recomiendo "Bella".

Javier dijo...

http://www.rtve.es/alacarta/player/335327.html
Os recomiendo este enlace. Un saludo

Javier dijo...

A todos muchisimas gracias por los comentarios. La vida sigue y cuento con vosotros. Un abrazo