viernes, 29 de diciembre de 2006

Abrir el Corazón II

A punto de terminar este año, y comenzar el nuevo año 2007, y en plena Navidad, tenemos que seguir abriendo el corazón a la gracia que nos ha llegado, una vez más por la sencillez del Niño recién nacido. No te canses de contemplarle estos días en Belén. No es sólo un puro mirar o ver, sino "guardar en el corazón" lo que El quiera decirte.
El día de Navidad el Papa nos lo decía de esta manera en su homilía:
"La señal de Dios es la sencillez. La señal de Dios es el niño. La señal de Dios es que Él se hace pequeño por nosotros. Éste es su modo de reinar. Él no viene con poderío y grandiosidad externos. Viene como niño inerme y necesitado de nuestra ayuda. No quiere abrumarnos con la fuerza. Nos evita el temor ante su grandeza. Pide nuestro amor: por eso se hace niño".

Abre el corazón a esa sencillez y no te fies de ti mismo. En el sendero de tu vida el encuentro con la Sencillez supone olvidarse de uno mismo. Si te ayuda leete la segunda parte del poema de Navidad:

Sé atrevido: háblale al oído a María,
mira a José de reojo, pídeles que te dejen,
y con sumo cuidado, despacio,
con los labios bien cerrados, bésale fuerte.

Gracias Dios mío por estar con nosotros,
no dejes que se me olvide,
ni que cierre mis puertas.
Que el calor de mi entrega te proteja
del frío oscuro de mis propios pecados.

Que no se repita en mi vida otra vez aquello tantas veces recitado:
¡Cuántas veces el ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos –respondía–,
para lo mismo responder mañana!

viernes, 22 de diciembre de 2006

Abrir el Corazón I


Recientemente el Papa ha recordado unas palabras de San Máximo de Turín, Obispo que vivió entre los siglos IV y V: «El tiempo nos advierte de que la Navidad de Cristo Señor está cerca. El mundo, con sus mismas angustias, habla de la inminencia de algo que lo renovará, y desea con una espera paciente que el esplendor de un sol más fúlgido ilumine sus tinieblas… Esta espera de la creación también nos lleva a nosotros a esperar el surgimiento de Cristo, nuevo Sol» (Sermón 61a, 1-3). Y se preguntaba el Papa si realmente el mundo lo espera, o vive al margen de su venida y lo considera como un obstáculo. Concluía Benedicto XVI que realmente el mundo espera un salvador, pero que nuestra actitud ha de ser la de espera vigilante y orante, como los protagonistas del momento del nacimiento de Cristo. Añado parte de una poesía de Navidad que te puede ayudarte. En la próxima cita te pondré el resto. Feliz y Santa Navidad.

Aquella noche la Ciudad dormía,
no había luces de fiesta,
sólo el bullicio de quienes
están al lado de lo Sublime
y no se enteran.

Ella era portadora del Amor,
Custodia de la Salvación,
Pregonera de la Palabra todavía
Muda, y quienes la oyen,
no le abren la puerta.

Dolor de la Madre Virgen
que sólo Le puede ofrecer un pesebre,

"porque no había lugar para ellos en la posada";

dolor convertido en Amor en su regazo,
envuelto en pañales.

Asómbrate ante el Amor Niño,
acompáñale en la Noche fría,
quédate quieto, de pié, firme;
olvida ahora tus inquietudes,
y contempla sin prisas, poco a poco, al Dios inerme.



domingo, 10 de diciembre de 2006

Volví a leerlo


"No permitas que lo impidan los afanes del mundo; guíanos hasta él (tu Hijo) con sabiduría divina". He querido ponerte unas palabras de una de las oraciones de la liturgia de la Palabra de hoy, domingo segundo de Adviento, porque me han hecho recordar y volver a leer un documento de hace unos años, al que me parece que debemos volver, más cuando cada vez es más necesario plantearnos nuestro encuentro con El. ¿Te lo planteas de verdad? Que sepas que mientras no te plantees con sinceridad en el encuentro con la Verdad, no tendrás paz en tu vida (me refiero a la verdadera Paz, la que dura en la contradicción). Aunque sea un poquito largo lee lo que te añado, y a ver qué te sugiere..., a mí me ha vuelto a conmover.
"Es tiempo, ahora, de que aquella llamada suscite nuevos modelos de santidad, porque Europa tiene necesidad, sobre todo, de la santidad que el momento exige, original por tanto y, en algún modo, sin precedentes.
Se necesitan personas, capaces de « echar puentes » para unir cada vez más a las Iglesias y a los pueblos de Europa y para reconciliar los espíritus.
Son precisos « padres » y « madres » abiertos a la vida y al don de la vida; esposos y esposas que testimonien y celebren la belleza del amor humano bendecido por Dios; personas capaces de diálogo y de « caridad cultural » para transmitir el mensaje cristiano mediante los lenguajes de nuestra sociedad; profesionales y personas sencillas capaces de imprimir al compromiso en la vida civil y a las relaciones de trabajo y amistad, la transparecia de la verdad y la fuerza de la caridad cristiana; mujeres que descubran en la fe cristiana la posibilidad de vivir plenamente su condición femenina; sacerdotes de corazón grande, como el del Buen Pastor; diáconos permanentes que anuncien la Palabra y la libertad del servicio para con los más pobres; apóstoles consagrados, capaces de sumergirse en el mundo y en la historia con corazón contemplativo, y místicos tan familiarizados con el misterio de Dios como para saber celebrar la experiencia de lo divino y hacer ver a Dios presente en la vorágine de la acción.
Europa necesita nuevos confesores de la fe y del gozo de creer, testigos que sean creyentes creíbles, valientes hasta la sangre, vírgenes que no sean tales sólo para sí mismas, sino que sepan decir a todos que la virginidad reside en el corazón de cada uno y reenvía inmediatamente al Eterno, manantial de todo amor.
Nuestra tierra está ávida no sólo de personas santas, sino de comunidades santas, de tal forma enamoradas de la Iglesia y del mundo que sepan presentar al mundo mismo una Iglesia libre, abierta, dinámica, presente en la historia diaria de Europa, cercana a los sufrimientos de la gente, acogedora con todos, promotora de la justicia, solícita para con los pobres, no preocupada por su minoría numérica ni por las barreras puestas a su acción, no asustada por el clima de descristianización social (real pero quizá no tan radical ni generalizado), ni de la escasez (a menudo sólo aparente) de los resultados.
¡Será ésta la nueva santidad capaz de reevangelizar a Europa y de construir la nueva Europa!"
(Nuevas vocaciones para una Nueva Europa, 1997)

lunes, 4 de diciembre de 2006

Sugerente y comprometedor

Seguramente has visto la película. Es sugerente. Si lees el libro -o los libros- de Narnia todavía te sugerirá más. Lucy enciende su vela para dirigirse a la puerta del armario que le introduce en Narnia, otro mundo... ¿irreal? que le fascina. Quizás sea más irreal el mundo en el que vive que está en guerra, una guerra que le ha separado de sus padres. Narnia parece irreal, por el modo de presentarlo, pero quizás te quedes con la idea de que lo que sucede en Narnia no es tan irreal, que la salvación ha llegado por medio de Alguien, Víctima Inocente, que fue capaz de ofrecer su vida por el culpable, cargando El con las culpas. Esto ocurrió hace ¡¡20 siglos!! y todavía no nos hemos enterado o, mejor dicho: no queremos enterarnos.
Tenemos que "estar al loro" para comprometernos, como hicieron los santos, que "se enteraron" de lo que EL había hecho, y ese Amor les arrebató el corazón hasta ser capaces de darlo entero, y dejarse la vida. Nuestro querido Juan Pablo II los decía así a los jóvenes: "os invita a dejaros 'capturar' completamente por Él, de tal modo que veréis vuestra vida bajo una luz nueva" (Roma, 14 de abril de 1981)
¿Ves? la luz nueva es EL, es quien da sentido a tu búsqueda del sendero cierto. Encontarás la puerta para entrar en la vida eterna.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Buscadores de la Verdad


Buscar la verdad, quizás Verdad con mayúscula. Sólo una es la Verdad con mayúscula, porque la verdad es El. "Muestranos, Srñor, tu misericordia y danos tu salvación". Hoy me han sonado a nuevas estas palabras, me han sonado a una Esperanza nueva. Me he acordado de Francisco de Jasu y Xabier. El ímpetu misionero de quien buscó la Verdad después de unos años de ir y venir, saciando sus hambres en lugares que no le llenaron, como tantos jóvenes hoy. Te propongo que en estos días, siguiendo el sendero de Belén, te animes a buscar "la verdadera Verdad", la que sacia sin saciar, la que no nos deja indiferentes, aunque suponga ir contra corriente de tu propia vida y de las de los demás. Feliz Adviento.

viernes, 1 de diciembre de 2006

En pocas palabras


El mejor "drive" de Dios
Quizás lo hayáis leído en la prensa. Andrea Jaeger se convirtió de una de las mejores raquetas del circuito -se midió con Cris Evert, Navratilova, etc.--, en Sor Andrea, tras haber creado una fundación para niños con cáncer, apoyada por su fe y por sus amigos de la raqueta.
Todo ello comenzó cuando después de un entrenamiento fue a un hospital a visitar a un conocido. Allí se encontró con el dolor y con Dios. Su vida cambió, y hoy se dedica con todas su fuerzas a amar y a servir a Dios en los niños que sufren. Vale la pena que demos a conocer estos testimonios, pues aunque no lo parezca hay muchos encuentros con Dios que cambian la vida. El sendero que nos lleva hasta Dios es en ocasiones difícil de encontrar, pero la suerte es que es EL quien nos busca, y nosotros debemos estar atentos.