viernes, 13 de febrero de 2009

Eluana Englaro

Me encontré con este testimonio sobre Eluana Englaro. Espero que te sirva.
Entre la barahúnda de pronunciamientos de estos días, me ha parecido especialmente valioso el testimonio de sor Albina Corti, directora de la clínica donde vivió, antes de ser llevada a la clínica de Udine donde la dejaron morir. Sor Albina no habla de ideas ni de derechos, sino de una persona. "Eluana no es un caso, es una persona viva", declaraba a la agencia ANSA el día después de que su padre se la llevase.
"Nos hemos quedado muy doloridas", confesaba, al no poder atender ya a Eluana, a la que consideraban "de nuestra familia". "No necesitaba nada, solo nuestro amor". Solo con la alimentación, la hidratación y los cuidados de las religiosas se ha mantenido en vida durante esos 14 años.
Unos piensan que eso no es vida. Pero, como quien la ha visto de cerca tantos años, sor Albina Corti quería transmitir a los médicos de la clínica de Udine su impresión: "Quisiera decirles que la acaricien, que observen su respiración, que escuchen los latidos de su corazón, son tres elementos que les llevarán a amarla". No tuvieron tiempo.
Las relaciones de las religiosas con el padre de Eluana han sido siempre de "respeto y cortesía" recíprocos. Pero el desenlace les ha dejado un mal sabor de boca. Varias veces las hermanas de la Misericordia le habían dicho: "si considera que su hija está muerta, déjenosla a nosotras".
Ellas se ocuparon de Eluana con la dedicación que se presta a alguien de la familia. "En Navidad la llevamos a la capilla para la Misa", recuerda sor Albina, sin pensar que pueden acusarla de "imponer" sus creencias. "La he saludado con un beso y le he dicho: no tengas miedo de lo que te sucederá. Estamos a tu lado. Y sobre todo está cerca de ti un Padre, que te acogerá en sus brazos y un día nos reencontraremos para compartir la alegría de estar juntas".
Su padre de la tierra tenía otra idea sobre lo que era mejor para su hija, y hay que comprender también su dolor y su dura carga de 17 años con una hija en estado vegetativo. Casos tan extremos y prolongados como éste nunca son fáciles ni nítidos. Pero lo que hace avanzar la civilización es el cuidado y el afecto que dispensan a los enfermos más débiles personas como las Hermanas de la Misericordia. Quizá porque les impulsa la misericordia, no solo los derechos.
Las instituciones sanitarias de la Iglesia católica proporcionan a muchos de estos pacientes el apoyo necesario para que vivan con dignidad y ánimo su enfermedad.
Los "liquidadores", que llegan al final para utilizar el caso como bandera del "derecho a la muerte digna", serían más creíbles si hicieran algo positivo por estos enfermos en vida.

No comento nada más. Que cada uno saque sus consecuencias.
Un saludo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos de Tely

No entendí P.Javier. Practicaron en ella la eutanasia?

Yo pienso que en ambos casos es muy duro para la familia. 17 años vegetativo, es un periodo muy prolongado. Y, aunque para esas personas de la Misericordia era un gesto humanitario cuidarle y atenderla, la verdad es que eso no es vida. Era un alma encerrada en un cuerpo, al cual, todos manejaban sin su consentimiento. Muy triste la verdad.

Sin embargo, no creo en la eutanasia. Pienso que Dios le ha mantenido así por algún motivo que Dios conoce y que nadie debe intervenir en los planes divinos. Nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de nadie.

Ahora, tampoco estoy de acuerdo en que tengan un cuerpo vivo atado a máquinas. Eso es ya vivir en forma artificial. Son dos cosas distintas.

Recuerdo que cuando papi estaba en el hospital, una tarde llegó el médico y me dijo delante de todos los vecinos que lo visitaban, :" Tu papá, casi no puede respirar, es importante saber si llegada la hora, lo vamos a entubar o no. Yo, honestamente, si fuera mi padre, no lo permitiría, pero es algo que tú debes decidir" Me le quedé mirando, se me llenaron los ojos de lágrimas, y le dije:" Cuando papi necesite su ayuda, usted, doctor, se la da". El me miró fijamente y me dijo:" No sé si pueda resistir una entubación, estás segura? Sería sufrir innecesariamente" Mi sobrina, que había llegado, me dijo:" Titi que no lo entuben" Yo respondí llorando:" Jamás daré permiso para que lo dejen morir, jamás! Llama a mis hermanos y a mami, yo no tomaré esa decisión" y, salí llorando del cuarto.

Mami,tomó la decisión ella solita. Le dijo al médico que no lo entubaran, que no le dieran más sufrimiento del que tenía. Gracias a Dios, nunca necesitó la entubación. La noche que partió dormía y se fue sereno.

La verdad es que una decisión así es muy dura. No estoy de acuerdo con la entubación, pero tampoco me gustaría ver a un familiar tan querido, necesitar oxígeno y dejarle sufrir. Dios nos libró de ese sufrimiento. Ojalá ni ustedes ni nosotros tengamos que pasar ese episodio tan terrible.

Un abracito a todos. Dios les bendiga!
Tely

Javier dijo...

Impresionante Tely. Gracias y rezo por los tuyos.