jueves, 19 de agosto de 2010

Un cachito de cielo

Así he querido titular esta noticia en el blog, porque así se expresa ella. Hoy he leído esta noticia, y no quería resistir a escribirla, trasmitirla y que todos los que podáis la conocierais, porque es una bendición de Dios.
No conozco a Alicia, pero la admito por su valentía (como la de otras muchas mujeres que en un mundo secularizado, dejan todo por Amor a Dios). Quizás muchos no lo entiendan, pero da igual. Ahí está el testimonio, que entendiéndolo o no, hace pensar y -a mi por lo menos-, hace elevar el corazón en acción de gracias. Leela y si te parece escribe tu comentario. Un saludo.

(Noticia del Semanario Alba. La firma Luis Losada).
Es mi sobrina y no debería escribir este reportaje. Pero después de lo de Iker y Carbonero, creo que estaré disculpado. La historia es bonita, pero no fácil. Un streaptease espiritual en el que no se siente cómoda. Si lo hace, es por dar testimonio de las grandezas que Dios es capaz de hacer con los que se dejan.
Todo comienza en el verano de 2007.
Alicia Losada viajaba a Roma al encuentro organizado por la diócesis de Madrid con el Papa. Ahí escuchó el “No tengáis miedo” de Juan Pablo II. Alicia se lo tomó en serio. “¿A qué tengo miedo si todo me va bien?” Familia ordenada, colegio con vocación de educar, amigos de la parroquia de Caná. “Tenía miedo a tratarle, a que me pidiera algo que no quisiera darle”, relata.
Ahí quedó la inquietud. No le contó nada a nadie. Tan sólo a su director espiritual, don Nicolás. ¿Qué te dijo? “Que me lo tomara con calma y que rezara”. ¿Qué hiciste? “Compuse una canción y pasé”. En parte porque Alicia estaba empeñada en demostrar al mundo que se podía ser una católica con vida de piedad intensa, oración y misa diaria y no ser monja. Alicia va a misa y reza a diario. “Rezar es como estar con tu novio; me encanta”. ¿Y la misa? “La necesito; es como si un día no comes, estás anémico, irascible, falto de fuerzas; a mí me pasa lo mismo con la misa”.
La muerte de Álvaro Ussía
Con el empeño de demostrar al mundo que se puede ser piadosa y no ser monja vivió hasta el verano siguiente: encuentro con el Papa en Sydney. “¿Y por qué no?”, se preguntó. “Me dije, vale, pues sí, me lo puedo plantear”.
Al regreso habló con su madre y le planteó por vez primera su vocación. “¿No será que estás huyendo de los hombres?”. Pregunta obligada que a Alicia no le sentó nada bien. Había tenido experiencias no positivas, “pero no tenía nada que ver”. Alicia esperaba una felicitación y se encontró con la prudencia materna, así que acudió a su cura. ¿Qué te dijo? “Tranquilidad y que rezara”.
Comienza 2º de Bachillerato, último curso de colegio. Año clave y de mal recuerdo para Alicia. Sufrió el estrés emocional de la muerte de su compañero Álvaro Ussía, cayó enferma, y los resultados académicos no la acompañaron. Y sobre todo, tenía que resolver su incógnita, porque dependiendo de su decisión, estudiaría una cosa u otra. La tensión de la encrucijada. “¿Cómo se sabe lo que Dios quiere de ti?”, se preguntaba.
Durante el curso cayó en sus manos la frase de la madre Teresa: “No importa lo que hagas, sino el amor con que lo hagas”. En Reyes le regalaron un libro de la madre y una chica la llevaría a uno de los hogares de las Misioneras de la Caridad. “Igual es una señal”, se dijo. El cura, lo de siempre: que rezara.
Rezaba, pero no venía. Así que, cansada, decidió lanzarle un reto al Señor. “Si quieres que me meta monja, dímelo, que yo me meto, sin ningún problema. Pero dímelo claro, escríbeme una carta”. No hubo carta, aunque sí algo parecido. Don Nicolás le regaló Camino. “Me enamoré de Él; fue mi carta; fue como descubrir un cachito de Cielo, sólo quiero a Dios”.
Tomada la decisión y tras las pistas de madre Teresa, fue a preguntar a las hermanas. No le terminó de convencer. En primer lugar, porque tenía que dejar de estudiar. “Me siento más útil si tengo formación que si no la tengo”.
Sonreír todo el día
Asunto descartado. ¿Y ahora? Dios no deja nunca sin su carta. Un día de ese verano la familia fue a misa de nueve a Caná. Ahí conoció a las monjas de las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, también conocidas como ‘café con leche’ por el color de su hábito. Durante el curso comenzó a ir a sus retiros y les empezó a coger gusto a pesar de que ella quería dedicarse a cuidar enfermos y las ‘café con leche’ no tenían enfermos. La decisión seguía sin tomarse y el cura le recomendaba que siguiera rezando hasta estar segura. Acabó estándolo, porque como ella dice, “la oración funciona”. A principios de noviembre decidió decírselo a sus padres. Planeó la estrategia. “Tenía que hacerlo bien, soy la hija mayor, la única hija, había que explicarlo bien y buscar el momento”. No le salió muy bien. Como es lógico, sus padres empezaron a preguntar dónde, cuándo, por qué... Preguntas para las que Alicia no tenía respuesta y que encendieron la preocupación de sus padres hasta que don Nicolás -testigo fiel y puntual de la historia- les tranquilizó: va en serio y las monjas son serias.
¿Sientes que renuncias a algo? “Dejas tu vida, tus amigos, tu familia para darte a los demás”. A Alicia lo que le impone es cortar con su vida. La pobreza no le preocupa. Tampoco la obediencia. ¿Y si tu jefa es obstinada, tiene manías, es ineficiente? “Da igual, pero sonríen todo el día”. ¿Y la castidad? “Es fácil”. ¿Y renunciar al sexo? “Yo no lo veo como un problema. ¡Es que le entrego mi virginidad a Dios!”. ¿Y nostalgia de fundar una familia? “Es que me veo más feliz de monja que de casada; quiero casarme con Dios, no me cabe otra posibilidad”.
En todo caso, ¿esto es un noviazgo o es un matrimonio; o sea, es definitivo? “Sí, es un noviazgo; si veo que no es lo mío, rectifico y busco mi camino, aunque creo que no me he equivocado”. Alicia afirma que las ‘café con leche’ son su vocación. Pero ¿te apetece?, ¿es atractivo humanamente? “Yo siempre le pedía Dios que me diera hermanas y sólo he tenido hermanos; ahora resulta que voy a tener 160 hermanas; Dios siempre responde”. Además, concluye que cada madre de Galapagar “es un cachito de Cielo, se respira amor por todas partes y, sobre todo, ellas siempre sonríen: yo también quiero”.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues yo creo que ésta se sale en dos días, porque tiene vocación de opusina. Vamos que más que de café con leche tiene vocación de carajillo de bayleys. jeje

Javier dijo...

Hombre, anónimo, yo no diria tanto. No tiene pinta de salirse en dos dias, después del recorrido que ha hecho para llegar a donde ha llegado; ya sabes lo que decia el poeta "Cada caminante siga su camino" (A. Machado, y no J.M. Serrat que solo le pone música). Así que ¡viva la toleranca! que Alicia siga su camino, y a ver si tu te animas, anónimo, y sigues el tuyo, que seguro que lo encuentras.

Anónimo dijo...

Me vienen muchas reflexiones a la cabeza....que hubiera pasado si los padres se empeñan en que ni hablar que lo suyo no es eso que es fruto de un desengaño amoroso o que tiene que estudiar?....
o si Don Nicolas le dice mira como te ha gustado camino lo tuyo es casarte y tener hijos y si quieres puedes ser supernumeraria? yoli

Javier dijo...

efectivamente yoli, Gracias y pide para que los sacerdotes sepamos aconsejar

Anónimo dijo...

lo suelo hacer pero tengo una duda en el primer caso veo que es un obstaculo el que los padres piense n que sus hijos son suyos y no de Dios pero en el segundo igual que un sacerdote que es pecador celebra la misa y Dios viene independientemente de lo pecador que sea cuando aconseja un sacerdote mal es obra del espiritu santo tambien y entonces tendría que rezar por que lo fieles acepten eso que es querido por Dios por alguna razón o no? yoli

Anónimo dijo...

Pues bien.

Anónimo dijo...

Pues bien.

Anónimo dijo...

y es que no es lo que uno quiera o el sacerdote quiera.....piensese en la monja violada o en aquella otra que muere su marido y su hija y ahora es monja siempre a la larga es la voluntad de Dios.

Anónimo dijo...

De María
Cómo está P.Javier?

Hacía mucho no entraba por aquí.
Hermoso relato. Me ha encantado. Es una gran decisión y muy difícil. Dejar todo lo que conoce: padres, hermanos, amigos, y muchas veces hasta su propia nación para seguir los pasos de Jesús y ser enteramente de El.

Tú, lo conoces en carne propia. Y, yo les admiro. Conocí un padre maravilloso y a una hermanita extraordinaria. Hace mucho no les veo pero su recuerdo y su cariño permanecen en mi corazón.

Que Dios proteja a esa chica y la haga santa y fiel servidora. Dios la bendiga a ella, a usted y a todo aquel que se olvida de sí para ser de los demás.

Un abrazo y por favor ,écheme la bendición.
María

Anónimo dijo...

hola soy de Ecuador, me llamo Katherine tengo 23 años, desde muy pequeña he tenido dudas vocacionales pero en mi adolescencia el mundo me las disipoi un poco, pero el año pasado visitando a las hermanitas Carmelas creo que asi se llaman en madrid, volvi a sentir la duda y recorde con nostalgia lo que anhelaba desde pequeña y el porque me aleje de mis anhelos, hace unos meses empece a discenrnir mi vocacion pero depsues de un tiempo empece a very sentir luces de matrimonio, aun no se cual se la voluntad de Dios para m,i, solo anhelo y espero estar cumpliendo el plan del Señor, hace unas semanas atras me secuestraron a mi y una amiga y le hice la promesa al Señor que si saliamos de ahi sin que nos hicieran daño yo iba a casarme con Dios la promesa me costo mucho hacerla y conversando con un sacerdote de mi parroquia me dijo que debia cumplir la promesa y que si la hice es porque en el fondo eso es lo que anhela mi corazon.
quisiera que me ayuden puesto que me cuesta mucho tomar la decision.
de antemano muchas gracias.

Bendiciones en Jesus y Maria.