martes, 6 de abril de 2010

En equilibrio

Lo primero, feliz Pascua a todos, y siento no haber escrito hasta ahora. Os podéis imaginar que estos días han sido de trabajo añadido lógico para un sacerdote en Semana Santa. He podido colaborar en los Oficios de la zona de Paderne (junto a Betanzos), donde D. Santiago, un buen amigo, está realizando un labor fenomenal. También he podido ayudarle a D. José Carlos -el cura de moda, como le llaman-, que atiende Santa Eulalia, y que colabora en RadioVoz, y que ha levantado unas parroquias y da gusto acudir cada domingo a las celebraciones en las cada día hay más gente.
Estos días, la Semana Santa, ha sido para los católicos unos días de dolor y de oración, fundamentalmente por el ataque despiadado que la prensa laicista ha lanzado contra el Papa y su magisterio moral, en el fondo para desacreditarlo, por los lamentables sucesos de pederastia por parte de una parte ínfima del clero. Eso es lo que les conviene sacar a relucir: la debilidad y los errores (por supuesto graves) de unos pocos sacerdotes que no han sido fieles y que han hecho un grave daño a Dios, a la Iglesia, a muchos niños y niñas, a sus familias, y por supuesto a si mismos. Así lo ha dejado claro el Papa en la carta a la Iglesia en Irlanda, que me parece magistral, dura y clara.
Pero da igual, hay que echar porquería sobre el Papa y la Iglesia, y por eso ha comenzado la guerra contra quien defienda al Papa o a la Iglesia; son planteamientos atávicos que se pierden en una trasnochada forma de combate contra un Dios que molesta, porque exige. Se han olvidado del Dios que ama y perdona.
¿Dónde está realmente el fondo de problema, sin negar que ha habido abusos graves o gravísimos por parte de unos cuantos clérigos? Mi parecer coincide con el de un buen amigo que hace unos días escribió una artículo que "levantó ampollas" en quienes le leen. Decía lo siguiente, y perdón que me extienda:

"A la vista de cómo se están dando estas noticias cabe, sin embargo, hacer algunos comentarios. La primera y más grave es que asombra la cantidad de falsas informaciones. Por citar solo las que intentan involucrar al Papa, todas se han demostrado equivocadas: la del cura pederasta supuestamente amparado por Ratzinger cuando era cardenal de Munich (los hechos sucedieron bastante después de que él dejara la diócesis), el que hubiera desoído una denuncia sobre un cura de Milwakee que abusó de niños sordomudos (un asunto sórdido repleto de detalles sorprendentes) o el caso de los niños del coro que dirigía el hermano del Papa (ninguno de los tres chicos coincidió con la época Georg Ratzinger). Podría preguntarme por qué, pese a que suponen un porcentaje infinitesimal (en Alemania, por ejemplo, el 0,04%) de los abusos de este tipo, algunos medios se ceban contra la Iglesia mientras consienten una prostitución infantil cada día más extendida, incluso en las redes sociales. O por qué el escándalo americano coincidió, casualmente, con la oposición de la Iglesia Católica a la guerra de Irak. ¿Algo que ver con intentar rebajar su prestigio moral? O por qué se relacionan los abusos sexuales con el celibato y no con la homosexualidad, motivo de tantos de esos delitos. ¿Qué se persigue con más fuerza, a la Iglesia o al delito? ¿Acaso para quitarle autoridad a su doctrina moral sobre la sexualidad?"
En el fondo es eso, querer quitar autoridad al Papa en el terreno moral, sencillamente porque molesta.
Precisamente estos días estoy con un buen grupo de sacerdotes de ejercicios espirituales. Es reconfortante ver a estos sacerdotes venerables en edad y santidad, que han dejado la vida por la Iglesia sin dar la lata, sin que les oiga, sin dar espectáculo, pero que defienden con su vida entregada y alegre a Dios, al Papa y a la Iglesia. Eso sí, de éstos no se habla, porque no arman ruido.
Vivimos en un continuo equilibrio, del que saldremos porque la Iglesia es de Dios, y el poder del diablo -que existe- no podrá con Ella. Que seamos capaces de vivir en ese equilibrio, pero defendiendo con nuestra palabra, con la oración y haciendo el bien a quien las veces de Cristo en la tierra.
Un saludo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

hola he mandado un comentario pero no se si se publica o no

Anónimo dijo...

había hecho un comentario pero no se ha publicado...decía que "porque se relacionan esos delitos con el celibato y no con la homosexualidad"porque creo que durante años se han sentido muy discriminados y mientras nosotros nos metamos con ellos ellos se meteran con la iglesia creo que lo reprobable son los hechos y no las personas,estoy convencida que el nuevo santo futuro será un homosexual convertido a veces detrás de ello hay mucho sufrimiento y dolor conocí un sociologo que vive en la coruña y no es nada sexual sino un problema afectivo de la infancialo que causa la homosexualidad, recomiendo a todo el mundo comprender y sanar la homosexualidad de richard cohen y un más alla para la homosexualidad de david morrisson y en version chica uno de marta lozano.yoli

Javier dijo...

Gracias anónimo o yoli (no se si ese tu nombre. Aporta mucho lo que dices y me sirve para comprenderlo mejor. Un abrazo y sigue aportando.

Anónimo dijo...

mi nombre es yolanda pero firmo con el diminutivo yoli

Javier dijo...

Gracias Yolanda, te agradezco tu comentario.