martes, 8 de abril de 2008

Dolor de cabeza


Hay días en los que no nos levantaríamos de la cama (alguien me dijo en una ocasión: ¡yo, todos los días!). Son esas jornadas en las que, por ejemplo, nos duele la cabeza, todo nos molesta, todo se hace cuesta arriba y vemos todo de "tejas abajo", con sentido negativo. Desearíamos no tener ese dolor, que nos lo quiten, si es necesario ¡¡¡qué nos quiten la cabeza!!!
En esos momentos, cualquier cosa nos parece mal, desearíamos estar sólos (luego no nos sirve para nada), queremos estar en silencio, que nadie nos hable, el mínimo ruido nos perturba y enfada..., ! qué fácil es que, en esos momentos, sólo pensemos en nosotros mismos!
Bien mirado, me parece que verdaderamente es ridículo. Sobre todo cuando uno es capaz de darse cuenta que no está sólo en el mundo, y que hay muchas, muchísimas cosas, por las que vale la pena aguantar un dolor de cabeza, olvidarse de uno mismo y mirar a los demás. Descubriremos muchos dolores de cabeza en los demás, e intentaremos compartir, olvidar nuestro "rollito" y dejar de mirarnos el ombligo.
Algo así experimenté hace unos días hablando con una madre de familia, con bastante hijos (hay que usar los 10 dedos de las manos para contarlos), que apenas llega a final de mes con los sueldos de su marido y el suyo, con mala salud, cansada muy cansada (yo diría con un cansancio crónico, de esos que no hay manera ni futuro de quitarse) pero con una alegría y una paz envidiables..., feliz por su situación, y afirmando que su situación era una bendición de Dios. ¿Qué te parece? Para que dejemos de mirarnos el ombligo de nuestro ego.
Un saludo

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que una madre es el ejemplo perfecto a seguir, sobre todo cuando sale la queja. Yo nunca he visto a la mía ociosa, ni descansada, sino más bien todo lo contrario, pero-como la madre del artículo y como casi todas(supongo)- siempre sonriente y dispuesta a hacer lo que sea, aunque parezca desde fuera que ya ha hecho bastante: para ellas nunca es bastante.Seguro que, como yo, todos pensamos que nuestra madre es la mejor: ¡VIVA LAS MADRES!

haciendo camino dijo...

Fuiste premiado con “premio calidez”, pásate por mi blog y ya veras e que consiste.
Un abrazo y un saludo.
Felicidades!!!!!

Guhn dijo...

See Please Here

Javier dijo...

Asi son las madres querid@ anónimo/a. Tienes una madre estupenda.. asi son todos. Un saludo

Javier dijo...

Haciendo camino
Gracias por la calidez de tu blog, y espero verte muy pronto. Un abrazo

caminante dijo...

Javier, son las almas heróicas y anónimas -para este mundo no para Dios- las que construyen este mundo nuestro. Gracias por lo que dices, siempre tan oportuno, preciso y animante.
(Se ve que "más allá del Cesures" también suceden cosas bonitas).
Un fortísimo abrazo.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

No somos islas, ese fue el pensamiento que me surgio cuan leia tu post. Es muy cierto que a veces nos enroscamos en nuestro problemas que nos parecen montañas pero si vemos al rededor son un granito comparado con la devocion y desvelos de muchas madres que viven situaciones parecidas a las que contas aca, o tambien mucha gente que vive con heroismo enfermedades, limitaciones fisicas, injusticias etc.

Me encanto el dejar de mirarnos el ombligo.

Un abrazo, Teresa

La Duquesa dijo...

Tambien hay gente que es para estrangularla. Yo hoy llevo un día de mucho sujeto estrangulable. Así que padre Javier, inclúyame en la lista de "heróes anónimos" que se santifican a traves de la paciencia y la templanza.
Quiero que alguien me de su opinion sobre si es posible observar una vida de fe y sentir a Jesus en tu vida y ser un cristiano intachable sin pertenecer a ninguna clase de grupo, grupico, grupete, movimiento, secta, prelatura, parroquia, comunidad....es decir, siendo un espíritu libre como yo.
Un beso casto a todos los blogeros

Javier dijo...

caminante, pero también en Rias Baixas ocurren cosas la mar de estupendas. Un abrazo, y cuento con tus oraciones

Javier dijo...

Teresa muchas gracias. Tienes un blog magnífico. He incluido un enlace en mio. Un abrazo

Javier dijo...

Duquesa:
esos días son los que valen, y en los que se ve tu temple. ¿quien ha dicho que haya que pertenecer a algo para ser santo? Por supuesto que con tu libertad -como la mia- puedes ser muy santa..., pero ya sabes que eso es lo dificil. Un abrazo montañero.