martes, 21 de noviembre de 2006

Decir la verdad


Decir la verdad supone tener un corazón noble, como el agua limpia, cristalina, que mana de la fuente. Hoy lo que vemos en nuestra sociedad -por desgracia- es mentira y falta de nobleza, corazones sucios y poco claros, faltos de claridad y transparencia. Para la próxima fiesta de Cristo Rey pido que todos tengamos un corazón así: noble, capaz de decir siempre la verdad, de amar siempre lo verdadero, que no ande con medias mentiras, o medias verdades, que no fomente el amor propio como única medida de todas la cosas.

2 comentarios:

Juan Luis (diácono) dijo...

Gracias por su petición; simplemente añadir que para decir la Verdad hay que tener confianza en el oyente... y bueno, mucha gracia de Dios.

Javier M. Garcia dijo...

OK, pero sobre todo hay que querer decir y amar la verdad.